Paraguay, por su condición de país sin litoral marítimo, enfrenta un sobrecosto logístico que, según explicó Riquelme, alcanza al 40% en comparación con países que cuentan con salida directa al mar. Actualmente, sus exportadores tienen como principales alternativas los puertos argentinos y uruguayos, y el gobierno paraguayo busca ampliar las opciones disponibles para reducir costos y, sobre todo, aumentar la previsibilidad.
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El ferrocarril como nueva alternativa logística
Uno de los principales proyectos que Paraguay busca desarrollar es una red ferroviaria para el transporte de cargas que permita conectar distintos puntos del país con los corredores regionales y, posteriormente, con los puertos de salida.
Riquelme explicó que Paraguay trabaja en un proyecto ferroviario que contempla una conexión entre Naranjal y Villeta, en las cercanías de Asunción, con ramales hacia Ciudad del Este y Encarnación. El objetivo es que en un plazo de entre tres y cuatro años el país pueda contar con una red ferroviaria interna que permita trasladar cargas hasta la frontera con Argentina y conectarse con el sistema ferroviario regional.
La conexión con Encarnación resulta particularmente relevante porque ya existe una operatoria que permite a los exportadores paraguayos utilizar el ferrocarril argentino. Actualmente, cargas líquidas, granos y contenedores pueden ser trasladados en camión desde distintos puntos de Paraguay hasta el centro de cargas ferroviarias de Encarnación. Desde allí, la mercadería se carga en el ferrocarril Urquiza y continúa por territorio argentino hasta Puerto Zárate.
El escenario puede cambiar con la concesión del ferrocarril Urquiza al sector privado que impulsa Argentina. Para Paraguay, explicó Riquelme, contar con un volumen adicional de cargas podría contribuir a mejorar la ecuación económica de esa operación ferroviaria.
Pero la apuesta paraguaya no se limita a consolidar la salida hacia los puertos argentinos. El objetivo es contar con más de una alternativa logística y, en particular, avanzar hacia una conexión con el puerto de Montevideo.
Según Riquelme, para alcanzar los puertos uruguayos desde la red ferroviaria regional sería necesario construir menos de 50 kilómetros de vías dentro de Uruguay. Ese proyecto es actualmente objeto de conversaciones entre los gobiernos de ambos países.
Pero la conexión no depende únicamente de las obras que puedan realizarse en Paraguay y Uruguay. El corredor también requiere la utilización de infraestructura ferroviaria argentina, por lo que su desarrollo estará condicionado por las decisiones que adopte el país vecino sobre la Línea Urquiza, su operación y las condiciones para el transporte de cargas.
En ese sentido, la alternativa Montevideo supone una coordinación entre los tres países: Paraguay debe desarrollar su red ferroviaria, Argentina debe garantizar la continuidad y condiciones de circulación del corredor y Uruguay debe contar con la infraestructura necesaria para recibir esas cargas y conectarlas con el puerto de Montevideo.
La lógica detrás de esa conexión es que Paraguay pueda elegir entre distintos corredores según las condiciones que ofrezca cada uno. “Y ahí tenemos dos opciones. Nos vamos hasta Puerto Zárate a usar puertos argentinos, o nos vamos hasta Montevideo a usar puertos uruguayos”, sostuvo Riquelme.
La posibilidad de contar con una conexión ferroviaria con Montevideo permitiría, de concretarse, sumar una segunda vía terrestre para la salida de producción paraguaya hacia el océano Atlántico. De esta forma, Paraguay podría utilizar tanto el corredor que lleva hacia los puertos argentinos como una alternativa ferroviaria hacia Uruguay, dependiendo de costos, tiempos y condiciones operativas.
El ministro remarcó que la discusión no debe plantearse solamente en términos de competencia entre puertos, sino de generación de alternativas para los exportadores.
A esta red ferroviaria se suma la hidrovía Paraguay-Paraná, que continúa siendo uno de los principales corredores de exportación del país. Riquelme destacó que Paraguay posee la tercera mayor flota de barcazas del mundo, detrás de Estados Unidos y China.
La vía fluvial permite trasladar grandes volúmenes de producción, pero la carga paraguaya necesita llegar a los puertos marítimos para completar su salida al mercado internacional. En ese punto, Montevideo tiene un papel potencial como punto de desconsolidación de las barcazas y transferencia de contenedores a buques de mayor porte, incluidos los Panamax.
Paraguay también avanza en otro corredor estratégico: el corredor bioceánico, que busca conectar el Atlántico con el Pacífico atravesando el territorio paraguayo. Según la estimación manejada por Riquelme, si se cumplen los plazos previstos, la inauguración podría concretarse hacia fines de 2027.
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La previsibilidad también pesa
La infraestructura es solo una parte de la discusión. Para Riquelme, la previsibilidad del funcionamiento de los puertos es un factor determinante en las decisiones empresariales.
El ministro señaló que cada interrupción o demora vinculada a conflictos sindicales genera incertidumbre y puede afectar las decisiones de los exportadores. Paraguay cuenta principalmente con dos grandes alternativas portuarias: Argentina y Uruguay.
Históricamente, explicó, los empresarios paraguayos han utilizado los puertos uruguayos como una de sus principales vías de salida. Argentina, agregó, viene mejorando en materia de frecuencia de conflictos y paros, aunque no presentó una estimación sobre qué porcentaje de las cargas paraguayas utiliza actualmente cada alternativa.
El punto central para Paraguay es contar con opciones previsibles y estables. En ese sentido, Riquelme sostuvo que una mejora en la confiabilidad de los servicios portuarios uruguayos puede favorecer una mayor utilización de Montevideo por parte de los exportadores paraguayos.
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Más servicios uruguayos para Paraguay
La relación bilateral no se limita a la infraestructura. Riquelme también identificó oportunidades para que empresas uruguayas exporten servicios hacia Paraguay.
Según el ministro, los servicios representan más del 70% del PIB de Uruguay, mientras que la industria paraguaya supera el 30% y crece por encima de la economía en su conjunto. Esa diferencia abre oportunidades en áreas como servicios financieros y contables, logística y actividad forestal.
Paraguay tiene unas 400.000 hectáreas reforestadas y apunta a alcanzar cinco millones, mientras Uruguay cuenta con alrededor de 1,5 millones. Riquelme planteó que ese crecimiento paraguayo puede generar una demanda de servicios especializados que Uruguay está en condiciones de ofrecer.
Leonardo Carreño / Foco UY
Tres grandes oportunidades para invertir
Riquelme identificó tres grandes áreas de oportunidad.
La primera es la energía. Paraguay está abriendo el sector a la generación privada, con posibilidades en contratos de largo plazo, baterías, energía solar y generación a gas. También existen conversaciones con Argentina para aprovechar el potencial de Vaca Muerta y desarrollar proyectos térmicos. La inversión estimada para la próxima década ronda los US$ 10.000 millones.
La segunda es la industria forestal. Paraguay tiene cerca de 100.000 hectáreas de eucaliptos próximas a completar su ciclo productivo, pero carece de suficiente capacidad industrial para transformar esa madera. La intención es avanzar hacia productos de mayor valor, como madera contrachapada y materiales para construcción.
La tercera oportunidad está en industrias intensivas en mano de obra y en aquellas que utilizan materias primas provenientes de fuera del Mercosur. El país tiene una población joven y ofrece incentivos como la maquila, con un impuesto único de 1% sobre la facturación, y las zonas francas, con una tributación de 0,5%, además de beneficios para importar maquinaria y determinadas materias primas.