El emblemático grupo humorístico Midachi, integrado por Dady Brieva, Miguel del Sel y Darío "Chino" Volpato, se prepara para su última función en Montevideo el próximo 14 de noviembre en el Antel Arena. Durante su participación en el programa La Playlist del canal de streaming de El Observador, los artistas repasaron su trayectoria, los desafíos de la convivencia y la evolución del humor en cuatro décadas de carrera.
El reencuentro de Midachi no es casual. Tras haber postergado sus planes originales debido a la pandemia de 2020, el trío santafesino decidió retomar la idea impulsada por su entorno cercano para cerrar su historia artística de manera formal. "Es importante, después de 43 años, volver para despedirnos", afirmó Dady Brieva durante la entrevista, subrayando que esta gira no es un simple retorno, sino un cierre definitivo a una trayectoria que los consolidó como uno de los pilares del entretenimiento en el Río de la Plata.
Un vínculo forjado en la convivencia y la autogestión
Al analizar sus 43 años de historia, los integrantes destacaron que la clave de su permanencia no fue solo el talento individual, sino la capacidad de haber funcionado como una empresa propia. A diferencia de muchos artistas que dependen de terceros, Midachi tomó las riendas de su producción desde sus inicios.
"Hemos sido dueños de nosotros mismos. Eso ha sido, dentro de nuestra rusticidad, una parte muy inteligente: decidir cuándo hacemos temporada, cuándo actuamos y cuándo descansamos", explicó Del Sel. Esta autonomía les permitió sortear las tensiones naturales de la convivencia. Según los integrantes, el paso del tiempo y las giras interminables —donde compartían hoteles, viajes y 24 horas diarias— los obligó a madurar el vínculo. "Hemos compartido más tiempo nosotros que con nuestras propias familias. Llegó un momento en que la convivencia te cansa, pero hemos sabido ser inteligentes y mantener la amistad", añadió.
La evolución del humor: de los afiches a la era digital
Durante la charla, los humoristas reflexionaron sobre cómo el cambio tecnológico y las nuevas formas de consumo han transformado su oficio. Recordaron sus inicios en 1983, cuando la difusión dependía de los afiches en la calle y la televisión se grababa en cintas de video.
"Nosotros somos de la época del diario papel. Cuando dejamos en 2020, el streaming no existía como hoy. Aparecieron los jóvenes, los standuperos haciendo videos en su casa, y nosotros nos preguntamos: '¿De qué nos disfrazamos ahora?'", confesó Volpato. A pesar de la irrupción de las redes sociales, el trío sostiene que su humor sigue vigente porque es "genuino".
Para este espectáculo de despedida, Midachi ha incorporado elementos actuales, aunque sin perder la esencia que los caracteriza. "Tenemos detalles actuales, como una Pochola therian o referencias al uso del teléfono, pero el público que nos sigue es fiel a nuestro estilo. No vamos a intentar hacer algo que no somos; el humor de Midachi es lo que la gente viene a buscar", explicó Brieva.
El legado y la identidad santafesina
El trío, oriundo de Santa Fe, siempre ha mantenido una identidad regional que ha resonado con fuerza en Uruguay. En la entrevista, destacaron que más allá de similitudes entre ambos países, los humoristas uruguayos tienen una ventaja clave en su formación, especialmente en lo que respecta a la disciplina del Carnaval y las herramientas que les da a los artistas.
"Ustedes tienen una preparación técnica muy fuerte, sobre todo por la tradición del Carnaval. En Argentina, son pocos los humoristas que tienen esa formación integral de danza, canto y actuación. Me parece que esa base es fundamental", señaló Brieva al elogiar a figuras locales como Cacho de la Cruz o Pichu Straneo.
El espectáculo que presentarán en el Antel Arena promete ser un despliegue técnico de primer nivel, combinando la energía de los grandes shows con la impronta de sus personajes clásicos, como La Tota y Drácula. "No es el humorista que se planta con un chiste en el medio del escenario; hay una puesta visual, una pantalla y un sonido que te llevan puesto", concluyó Del Sel.