ver más

Era previsible, pero pasó: todo el mundo está viendo La Odisea de Christopher Nolan. El gran evento cinematográfico del año arrasa en las taquillas globales y domésticas, acumula salas llenas y millones de dólares en todo el mundo, y esa doble característica de estar disponible en cines IMAX y tradicionales no ha hecho más que aumentar esos números. Sin embargo, también ha propiciado algunos malentendidos vinculados, sobre todo, a una duda que aflora en aquellos países que, como Uruguay, solo tienen la posibilidad de exhibirla en pantallas comunes y corrientes: ¿la película se ve cortada?

La respuesta rápida es: por supuesto que no. Pero es normal que la inquietud aparezca cuando se compara lo que se ve en las gigantescas salas IMAX —y las todavía más gigantescas salas IMAX 70 mm, de las que solo hay poco más de 40 en el mundo— y lo que podemos ver en las pantallas de los complejos de cine uruguayos.

más Noticias

En ese sentido, la mayoría de los espectadores asume que el formato tradicional de cine (2.40:1, el formato panorámico y alargado) “corta” la parte superior e inferior de la imagen real, como si la pantalla de la sala común funcionara como un zoom. Lo que sucede realmente está lejos de eso, y hay que tenerlo claro: en las salas de cine convencionales no se mutila la película. Al contrario, lo que se ve es el encuadre base y estándar sobre el cual el director y el director de fotografía, en este caso Nolan y Hoyte van Hoytema, compusieron la película.

Esto puede resultar algo contradictorio para quien se enfrente a alguna de las tantas comparaciones que circulan en redes, porque en las imágenes de la versión IMAX necesariamente se ve más. Y para entender qué es lo que está pasando allí es necesario repasar el concepto de composición y encuadre.

Para empezar, el formato “estándar” en el que vemos La Odisea en este país está perfectamente encuadrado. Toda la acción principal, los rostros de Matt Damon o Zendaya, y los elementos esenciales de la trama están en el centro de ese rectángulo alargado.

Lo que hace la pantalla IMAX (especialmente en 1.43:1 o 1.90:1) no es revelar partes que se eliminaron en la otra sala, sino que expande el campo visual, abre la imagen verticalmente para mostrar más cielo, más suelo, más barco, más Ítaca, y es eso lo que termina de lograr la inmersión periférica que caracteriza a ese tipo de exhibición cinematográfica.

La clave: la relación de aspecto

La Odisea es la primera película filmada íntegramente con cámaras IMAX 70 mm, la tecnología más grande que existe para rodar películas. Y si bien estas cámaras registran imágenes en su formato, al usarlas Nolan trabajó con líneas guía que indican exactamente qué es lo que se va a ver en cada una de las versiones. Por ende: no habrá jamás cabezas cortadas, a menos que el director lo haya querido necesariamente así.

Uno de esos formatos es el mencionado “estándar”, que es el formato panorámico clásico llamado Scope (2.40:1), un rectángulo muy ancho y aplastado. Son las salas normales, con un encuadre que organiza la acción de forma horizontal.

El formato IMAX 70mm Nativo (1.43:1), en tanto, es un rectángulo casi cuadrado, muy similar a la forma de los viejos televisores de tubo, pero gigantesco, ya que puede elevarse hasta 20 metros en salas preparadas para contenerlo. En términos del encuadre, al pasar de 2.40:1 a 1.43:1, la imagen gana un 40% más de contenido visual en la parte superior e inferior.

Además, existe un formato intermedio, el IMAX Digital (1.90:1), que es el que tiene la mayoría de los complejos comerciales modernos. También se expande verticalmente, pero no llega a ser tan alto como el de 70mm físico.

Lo importante es saber que Nolan filma utilizando la técnica del Centro Común, y eso implica que cuando compone una toma en IMAX, el centro del plano se mantendrá para todas las dimensiones. Si el protagonista está mirando el horizonte, su rostro y el punto hacia donde mira se encuadran exactamente en la franja del medio (el área de 2.40:1). Lo que queda arriba y abajo en la pantalla IMAX es "aire" visual.

Así las cosas, la conclusión es que no existen versiones “mutiladas” de La Odisea, sino que la capacidad del IMAX de “expandir” la imagen permite una experiencia más inmersiva en la que, además, mucho tiene que ver su tecnología de imagen y sonido envolvente.

En Uruguay se puede ver en 35 mm

En Uruguay no hay salas IMAX, pero sí hay una institución que es capaz se proyectar La Odisea en algo parecido al formato que quería Nolan, pero en 35 mm: la Cinemateca Uruguaya.

La institución de la calle Bartolomé Mitre es la única que tiene una sala que puede proyectar en fílmico en Uruguay, y en general lo hace con películas de su acervo en sus diversos ciclos mensuales. Sin embargo, poder hacerlo con una película "nueva" es casi inédito y sucedió recién por segunda vez desde que se relocalizó en el edificio que hoy habita con este estreno. La vez anterior había sido con la película precedente de Nolan, Oppenheimer.

¿Qué significa que una película se proyecta en 35 mm? Básicamente, que se presenta en su formato clásico de celuloide físico (el viejo y querido rollo de película), en lugar de un archivo DCP (Digital Cinema Package), que es el formato en el que hoy por hoy se proyectan la mayoría de las películas en el mundo y que se basa en un servidor enviando unos y ceros a un proyector láser o de xenón. El "35 mm" se refiere específicamente al ancho de la tira de la película, medido de borde a borde. Si bien es una tecnología que tiene cada vez menos espacio en las salas, algunos directores, entre los que se encuentra Nolan, defienden y promueven su utilización por las diferencias de textura y de granulación frente a la película digital, así como por su rango de color y contraste.

Por el momento, las funciones en esta modalidad han sido un éxito. Las entradas se agotan rápidamente a medida que se agregan nuevas fechas, y por el momento habrá película hasta fines de agosto. Oppenheimer estuvo once semanas en cartel en Cinemateca, habrá que ver cuánto sostiene el viejo y querido Odiseo.

Temas:

La Odisea Imax Película Christopher Nolan Cinemateca

Seguí leyendo