13 de septiembre de 2026 5:00 hs

Las edades de las ciudades se acumulan en capas que hablan casi tanto como los estratos geológicos que las sostienen. Montevideo, por ejemplo, lo cumple. Sus estilos se superponen y la huella de los estilos habla de una capital que ha ido emparchándose a medida que las corrientes y las tendencias arquitectónicas se suceden. Este año, uno de esos estilos llega a su centenario. El Art Déco, rastro de la modernidad que estira sus tentáculos desde la París de los años 20, está de festejo.

Nacido de la Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes, que tuvo lugar en París en 1925, el Art Déco trascendió lo decorativo y lo estético y cimentó sus bases en una sensibilidad arquitectónica que llegó a influir hasta en las artes gráficas, la moda y el diseño. Cómo explica el arquitecto Daniel de León en un texto escrito para la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU), en el lenguaje del estilo “convergieron tradición y modernidad, artesanía y producción industrial, lujo y cultura de masas”.

“El Art Déco se desarrolló en el período de entreguerras, en un contexto marcado por la expansión de las ciudades, el avance de la tecnología y la confianza en el progreso. Frente a las curvas orgánicas del Art Nouveau, el nuevo estilo introdujo una estética basada en la geometría, la línea recta y el orden compositivo. Las formas escalonadas, los ritmos repetidos y las superficies pulidas se convirtieron en rasgos distintivos de una modernidad que buscaba expresar dinamismo, precisión y elegancia”, escribe De León.

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Para la organización a la que pertenece De León, la celebración de los cien años del Art Déco implicó construir a su alrededor la última edición de la Semana de la Arquitectura, que SAU desarrolló hasta este sábado 12. Durante ese evento hubo varias charlas vinculadas al tema y una exposición fotográfica que se podrá ver hasta el 4 de octubre en la Fundación Banco República, y en todas esas instancias al frente estuvo algo que para Alberto Leira, presidente de SAU, es patente: que Montevideo perfectamente podría ser la capital austral del Art Decó.

El Art Decó atraviesa todas las artes. De hecho se vio en la tipografía, en la escultura, en la gráfica en general, en la música, en el cine. Lo que marca es un espíritu de esa época, y en particular para Uruguay esa era una época en la que soñábamos con ser la Suiza de América, con un país que fuera de primera. El estilo lo que hace es reflejar lo que era la tecnología, el progreso, y se inspira, por ejemplo, entre otras cosas, en la náutica, en la tecnología, en el transporte”, explica Leira a El Observador.

Aduana de Montevideo, década de 1940.

Aduana de Montevideo, década de 1940.

El arquitecto y presidente de SAU establece que la corriente buscó la ascensión, la verticalidad, ir hacia arriba, pero también una reinterpretación de la naturaleza, del cuerpo humano, del ornamento que se geometriza más.

“Prevalecen las líneas rectas, el zigzag, la simetría, y también la combinación de materiales. Aparecen el cobre, el acero, el aluminio, el granito, el mármol, y también el hormigón armado, que es uno de los avances que permite, por ejemplo, empezar a construir en mayor altura.”

En el amanecer de esta corriente, uno de los que primero reaccionó ante su innovaciones fue el mítico arquitecto uruguayo Mauricio Cravotto, que en una conferencia que publicó en el número 97 de la revista de la Facultad de Arquitectura en 1925. Cravotto fue uno de los principales defensores del Art Decó y estaba seguro: este era un estilo genuinamente representativo del siglo XX. Para él, la corriente subrayaba cómo la nueva arquitectura y decoración debían abrazar las líneas puras, la simetría y los materiales modernos, y cómo hablaba de una estética de la era industrial. Llamó a adoptarla. Y a pensar en Montevideo a partir de su molde.

Es por eso que en muchos rincones de la ciudad laten esas tendencias, incluso ocultas bajo agregados posteriores que no disimulan un impacto estético que se mantiene. Edificios como el Palacio Lapido, el Palacio Díaz, la Aduana o la sede del Yacht Club Uruguayo lo evidencian.

Palacio Díaz

Palacio Díaz

De eso escribió Silvia Soler en una columna en el Semanario Búsqueda hace algunos días: de caminar y toparse a diario con un pulso que acompañó “una sensación colectiva de triunfo”.

“Se considera que existen unas 2.000 obras de ese estilo en el país; cientos de ellas, en Montevideo. Películas como Metrópolis, de Fritz Lang (1927), El beso (1929), protagonizada por Greta Garbo, Tiempos modernos o Luces de la ciudad, de Charles Chaplin, contribuyeron a su difusión al mostrar, por un lado, una estética de la opulencia y, por otro, las injusticias sociales o la sumisión del individuo al capital. Por entonces, la economía uruguaya vivía un momento de despegue, se ganaban mundiales y había una sensación colectiva de ir hacia el futuro. Aún no habíamos inventado la Noche de la Nostalgia. Esa sensación quedó plasmada en la ciudad. Al caminar por la Ciudad Vieja y el Centro deberíamos observar la decoración de puertas de hierro forjado o los balcones que se despliegan en una perfección geométrica hacia el cielo. El Palacio Díaz y el Palacio Lapido, ambos en 18 de Julio, son obras que nos conmueven si logramos olvidarnos de los ruidos y el trato que le hemos impuesto a la principal avenida”.

Cinco edificios Art Déco de Montevideo

Torre de los Homenajes

De 65 metros de altura y parte del Estadio Centenario diseñado por el arquitecto y urbanista Juan Antonio Scasso, sus balcones representan las franjas de la bandera de Uruguay, mientras que la parte inferior de la estructura imita de manera abstracta las alas de un avión y la proa de un barco. Es un homenaje directo a los medios de transporte en los que llegaron los inmigrantes al país.

“Es uno de los edificios que conoce todo el mundo y es muy representativo de este estilo. Y a su vez el estadio, como carácter de la época, se proyecta en forma escalonada de manera que la gente que estaba fuera pudiera participar del interior, y que los que estaban dentro también pudieran observar qué pasaba afuera. Esa comunión ciudadana, buscada por Scasso y Domato, después se perdió un poquito o se desdibujó cuando crecieron las tribunas”, dice Leira.

Edificio del Yacht Club Uruguayo

Ubicado en la Rambla del Buceo, fue diseñado por los arquitectos Jorge Herrán Sienra y Luis Crespi. Se inauguró el 28 de octubre de 1939 y para Leira es una de las “joyas” de este estilo en su corriente streamline.

“El streamline es una de las tres corrientes del Art Déco y se basa justamente en la náutica y en la aviación. En este edificio se ve la simetría, las líneas verticales, también el contraste con algunas horizontales dan una forma de barco”.

Edificio El Mástil

Otro edificio vinculado al streamline que se asemeja a un barco es El Mástil, ubicado en Av. Brasil y Juan Benito Blanco, encima del Expreso Pocitos. Se terminó de construir en 1930.

Palacio Rinaldi

Está ubicado en 18 de Julio, frente al Palacio Salvo. “Fue creado como edificio de renta y se marca muy claramente lo que es ese basamento, lo que son los accesos, las puertas que generaban con detalles de herrería. Aparecen también en estos edificios las decoraciones interiores, lo que son los pavimentos, los vitrales, las luminarias. El Palacio Rinaldi tiene un escalonamiento hacia la parte superior, con determinados detalles en los remates, unas pastillas de colores que le dan un lucimiento especial y variación cromática. Tiene un basamento hecho con mármoles, con piezas de hierro y ornamentos que le dan un destaque especial”, indica el presidente de SAU.

Ex Bazar Mitre

Ubicado en 18 de julio, entre Andes y Convención, se inauguró en 1931 y hoy es la sede del Centro de Fotografía de Montevideo.

El edificio, de desarrollo en altura, tiene combinaciones de materiales, mucho uso de vidrio, de los pavimentos, de las entradas con hierro.

Palacio Díaz

Palacio Díaz
Palacio Díaz

Según Leira, el Palacio Díaz, que data de 1929 y está en 18 de Julio y Ejido, “refleja lo que era Manhattan, que fue en esa época una influencia muy grande para todo el mundo”

“El Palacio Díaz tiene un escalonamiento que tienen los rascacielos en Manhattan, pero a escala nuestra.”

Edificio Artigas

“El edificio Artigas tiene la particularidad de que hasta los planos se hicieron en Estados Unidos”, cuenta Leira sobre este edificio ubicado en las calles Rincón y Treinta y Tres que se construyó entre 1948 y 1950.

“Es una joya, un poco más tardío en el tiempo, pero fiel reflejo del Art Decó. El estacionamiento que está enfrente también, tuvo otro destino pero sigue la misma línea”.

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