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Lena Dunham se convirtió en una referencia cultural a los 26 años. Girls –la serie que escribió, dirigió y protagonizó para HBO desde 2012 hasta 2017– se asentó como el mejor retrato de su época a través de cuatro amigas veinteañeras en Nueva York que lejos estaban de la fantasía de Sex and the city.

Narcisista, crítica y explícitamente sexual, la serie se convirtió en una referencia televisiva. Dunham fue considerada, si no la voz de su generación, una voz de su generación.

Y aunque no es su primer proyecto desde Girls –dirigió Camping para HBO, hizo dos largometrajes y dirigió el piloto de Industry– era de esperar que las expectativas fueran altas para Demasiado, la nueva serie de Dunham en la que colabora con su esposo Luis Felber para Netflix.

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¿Cuánto es demasiado?

Desbloquea el celular. Mira a la cámara y comienza un monólogo sin filtros sobre el amor, el dolor, la rabia o algún tipo de pequeña venganza. Durante un año completo pone la cara en la pantalla del teléfono y se dirige a la mujer que se casará con su exnovio: Wendy Jones. Un diario íntimo que guarda en la frágil privacidad de una red social.

Jessica (Megan Stalter) aparece como una sucesora natural de Hanna, menos egocéntrica y punzante pero igualmente molesta y entrañable, en uno de los momentos más desestabilizadores de lo que lleva de vida adulta: Zev (Michael Zegen, que vuelve a ser un exnovio irritante después de La Maravilla Sra. Maisel) la acaba de dejar, después de siete años, por una modelo e influencer del tejido interpretada por Emily Ratajkowski.

Después de meterse en la casa de su ex en mitad de la noche, hacer un escándalo y llevarse un gnomo de jardín, Jess –quien se describe a sí misma como una chica “Cumbres borrascosas con ascendente en Principal Sospechoso”– decide escapar. Pasados los 30 años, con un corazón roto y un proyecto de vida hecho pedazos, se le presenta la oportunidad de trabajar en Londres y parece el momento perfecto para intentar una vida nueva del otro lado del océano.

Fanática de las adaptaciones de clásicos de Jane Austen y Las hermanas Brontë, siente que puede ser la mujer que quiera en tierras británicas hasta que conoce a Felix (Will Sharpe) en el baño de un bar, el cantante de una banda indie que podría convertirse en su Señor Darcy (o quizás todo lo que no le conviene).

En lugar de construir una serie de postales inglesas y referencias inútiles al estilo Emily en París, Demasiado se centra en la experiencia de una expatriada solitaria e incómoda con un hombre dañado. Una historia que está inspirada en la propia vida de los creadores: luego de que Dunham se fuera a Inglaterra tras su –muy mediática– ruptura con el productor musical Jack Antonoff conoció a Felber del otro lado del océano.

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Demasiado recuerda inevitablemente a Girls. No solo por un estilo de comedia incómodo y un retrato realista de la intimidad, sino por esa intención de crear personajes que aspiran a traspasar la pantalla. Pero, ¿hasta qué punto la construcción de este personaje femenino y algo infantil se acerca a una realidad en la que reconocerse?

Si bien la protagonista está en más allá de los 30 hay todavía una sensación de coming of age, de veinteañera perdida. La reconstrucción constante de un modelo adulto con orejas de conejo, vestidos para perros y ocasionales desbordes emocionales junto a bolsas de cocaína y ketamina como patio de recreo. Muy en consonancia con el papel que interpreta en Hacks, Stelter hace de Jessica un personaje expansivo con su capacidad de generar una incomodidad cómica pero aporta ciertos momentos de vulnerabilidad que acomodan el personaje.

En entrevista con The Hollywood Reporter Dunham abordó esa construcción: “Lo máximo que siempre podemos esperar con nuestro trabajo es que haga que las personas se sientan vistas; que se sientan reconocidas. También que les recuerde aspectos de su vida o decisiones por las que tal vez sientan vergüenza. Darles una sensación de normalidad”.

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Jessica es demasiado. Una forma de describir a las personas, pero especialmente a las mujeres, como sujetos desbordados. Demasiado intensas, demasiado dramáticas, demasiado caóticas. Juzgadas por ocupar demasiado espacio, hablar demasiado alto o ser demasiado auténticas. “Lo que pasa, Wendy, es que antes temía que las crisis me buscaran y ahora estoy cayendo en la cuenta: ¿y si la crisis soy yo? Y si dejo de hacer tanto ruido o si solo hablo cuando me hablan o me comporto en general, quizás las pueda evitar”, le dice a su teléfono desde el cubículo del baño de un restaurante fino.

Hasta que encuentra a una persona que encuentra que ser demasiado es algo bueno. “Como la medida justa… y un poco más”, dirá Felix.

Un poco de amor inglés

A medida que la serie avanza el interés se concentra cada vez más en la vulnerabilidad que los desvela en un apartamento de Londres. Es en los pequeños momentos y los grandes dramas donde la serie desarrolla mejor su capacidad: en la historia de dos personas dañadas de la forma justa para que puedan encajar. Una intimidad que se vuelve cada vez más acogedora a medida que la vida pasada de los personajes se descubre ante ellos.

Si Girls era el retrato algo cínico de una generación, Demasiado es lisa y llanamente una historia de amor. Una comedia romántica con todas las de la ley en la que Dunham construye su universo característico. La propia guionista explicó en una entrevista con The Hollywood Reporter que ha llegado a tener una “apreciación mucho más profunda” sobre el amor en los últimos años. “Eso me ha permitido contar una historia que, en cierto modo, es mucho más convencional, pero intentando hacerlo de una manera que aún se sienta honesta y conectada”, dijo.

Las plataformas han buscado la forma de reversionar el estereotipo de la comedia romántica para una cohorte que no vive el romance de la misma forma que las anteriores. Y Dunham era, quizás, la clave para lograrlo. Sin embargo, no parece haber en la serie una mirada demasiado amplia o novedosa sobre la búsqueda del amor.

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¿Cómo es el amor en el universo de Lena Dunham? Imperfecto, desordenado y caótico. Pero hacia el final de la serie todo se acomoda tan rápido como empieza. Spoiler: una comedia romántica siempre termina en el altar. Jessica parece encontrar su lugar en el mundo cuando se convierte en su esposa y el matrimonio vuelve a ser la señal más clara del éxito. El mismo final feliz de toda la vida.

Si bien no se ha confirmado una segunda temporada, una pregunta trae un rayo de esperanza: ¿qué pasa después del beso en el altar? Quizás una segunda temporada pueda mostrar nuevas texturas y dimensiones que no parecen tener protagonismo en esta primera entrega. Una exploración más interesante sobre los roles de género, las dinámicas del matrimonio millennial o incluso los cuestionamientos en torno a la maternidad que quedan por fuera de las comedias tradicionales.

De cualquier manera, Lena Dunham está de regreso. Pero quizás no sea demasiado, sino apenas lo suficiente.

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