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Marcelo Bielsa levanta la mirada del césped del campo de juego sobre el que acaba de terminar el sueño mundialista de la selección uruguaya. Se exaspera. Grita. ¡Dale de una vez! La periodista le pregunta cuál es el resultado del proceso de Uruguay en el Mundial. El entrenador acerca su oído a ella, trata de escucharla con claridad entre la música que suena como un estallido en cada rincón del estadio.

–Yo no logré potenciar el poderío que tenía Uruguay en sus jugadores.

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Esa frustración, ese desengaño que llega en el momento preciso en el que todo termina, se da de frente con el pop pegadizo que lo rodea y parece ganarle el área al fracaso, el dolor y la impaciencia.

“Chicos que ha sonado Superestrella en el partido al terminar, qué ilusión joder”, escribió la cantante cuando terminó el encuentro con la celeste. Ese fue el momento en que se dio cuenta de que era su voz la que estaba sonando de fondo.

La voz de Aitana suena alegre y despreocupada sobre las imágenes de la derrota. Los rostros de algunos de los jugadores de fútbol más destacados de esta generación como Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé o Lionel Messi.

Él me dice que quiere divertirse
Yo le digo que los rumores vuelan
Él me dice que no le importa estar
con una superestrella

Superestrella es el decimoquinto track de Cuarto Azul (2025), el cuarto disco de estudio de Aitana, y se ha convertido en la canción de la selección campeona del mundo. El domingo, cuando el árbitro pitó el final del partido ante Argentina, los jugadores españoles corrieron al campo mientras esa canción los consagraba campeones. Un bombazo pop.

¡Superestrellas!, tituló este lunes el diario Marca delante de una foto de la selección masculina. Y es que la canción de Aitana será siempre el himno de la segunda estrella española, la que ya bordaron sobre la camiseta.

"Me hace mucha ilusión estar aquí otro año más. A ver si podemos cantar todos un tema que para mi es muy guay, ha sido un poco meme en este mundial", dijo la cantante este lunes en la celebración de bienvenida de la selección en Madrid. Y las miles de personas que la cantaron a los gritos como quien entona un himno.

Al final, fueron los jugadores quienes corearon su nombre.

Aquí está todo el mundo mirando

Bailable, brillante, despreocupada, performativa. Superestrella es el relato de una noche de amigas que se convierte en una conquista. Aitana suena cercana, confesional, seductora. Como una amiga que te cuenta los detalles de su última aventura o su primer encuentro con “su próximo error”.

Aitana escribió la letra de la canción junto a la puertorriqueña Carolina Isabel Colón (a.k.a GALE) y contó con Nicolas Cotton en la composición y producción del disco.

“Aitana junto a Gale, otra de las compositoras de esta canción, empezaron a escribir algunas líneas mientras yo con un sintetizador Juno empecé a tocar la línea del bajo", dijo Cotton en una entrevista con S Moda de El País de Madrid. "Buscábamos algo muy pop, con guiños a los ochenta. Por ejemplo, la batería es una LinnDrum –una caja de ritmos que usaron en los 80 Michael Jackson o Prince– pero mezclada con un sonido más actual”.

Querría el destino que el productor argentino –que ha trabajado con artistas como Cazzu, Conociendo Rusia, Wos, Ca7riel y Paco Amoroso o incluso los uruguayos Jorge Drexler y No te va gustar; y que el año pasado se llevó el Latin Grammy a Productor del Año– fuera parte de la canción con la que Lionel Messi se despidió en su último partido mundialista sin la copa del mundo.

Superestrella –que según contó el productor en la entrevista fue compuesta en cuatro horas– recoge esa atmósfera ochentera pero se mueve en la modernidad. Una canción en la que la línea de bajo y los arreglos vocales atrapan en los primeros segundos y no deja abiertas las posibilidades de escapar. Solo queda bailar.

Ese componente confesional también es clave en su éxito. Aitana nació artísticamente en Operación Triunfo, el reality show que desde 2001 había pavimentado las carreras de cantantes internacionales como David Bisbal o Chenoa fue su casa durante tres meses. Aitana Ocaña tenía apenas 18 años, un rostro angelical, una voz privilegiada y un carisma inevitable.

Ese inicio, intenso y televisado, la expuso a la mirada de la gente incluso desde antes de forjar su futuro. Su talento, pero en especial su intimidad, se convirtieron en bienes que el público sentía propios en pleno derecho. Nueve años después, Aitana es una de las grandes estrellas del pop español y sus relaciones se han vuelto, en ocasiones, en cuestiones de interés nacional.

La canción es, además, verosímil. Así haya sido basada en alguna experiencia personal o no, es fácil comprar la fantasía de que lo haya vivido. La artista que llega a la discoteca con sus amigas –algo así como Rosalía en Despechá o Tini en La triple T– y alguien atrae su atención. Desde entonces se convierte en una crónica de seducción. Pero, advierte, no es fácil estar con una super estrella.

Supongo que no lo he pensado bien
Pero mañana seremos noticia en la TV

Superestrella no fue uno de los singles del disco. La apuesta de venta de uno de los discos más confesionales de la artista fue por canciones como Segundo intento, 6 de febrero, Sentimiento Natural y Cuando hables con él. Sin embargo, se convirtió en un éxito instantáneo.

El crecimiento orgánico de la canción fue empujado a su vez por los nuevos canales de propagación del pop: las redes sociales. Y fue en Tik Tok donde un trend viral se convirtió en un puente hacia jóvenes y adolescentes. Pero también en un especio para romper con las barreras y los prejuicios del pop como un género "de chicas".

Pasó lo que había pasado con Tusa de Karol G, o más recientemente con Man I Need de Olivia Dean. El pop hecho por mujeres, ese que por lo general se convierte también en pistas queer, fue apropiado también por hombres heterosexuales.

Ya sea por identificación o simplemente por su sonido, Superestrella se convirtió en un fenómeno entre los jóvenes españoles que inundó las redes y derramó hacia las pistas de baile.

Superestrella se convirtió, inevitablemente, en la canción del verano español. Meses después de su lanzamiento, el tema acumula 26 millones de visualizaciones en YouTube y 221 millones de reproducciones en Spotify, donde se encuentra escalando en el Top 10 de Uruguay.

En un momento en el que las canciones tienen cada vez menos tiempo de vida, Superestrella encuentra su momento de auge internacional más de un año después de su lanzamiento.

Él me dice que quiere divertirse

¿Cómo llega entonces una canción a definir la atmósfera de un Mundial de Fútbol? La Real Federación Española de Fútbol explicó a El País de Madrid que la lista de reproducción que enviaron a FIFA reúne las canciones que suenan en los entrenamientos o en el vestuario. Son temas que, en su mayoría, fueron propuestos por los propios jugadores de fútbol.

Pero son los DJs de la FIFA quienes eligen qué canción será la que se convierta en el himno de la victoria. Para España esa canción fue Superestrella y este relato de la conquista femenina prevaleció sobre canciones que pintan dinámicas muy diferentes en torno a la masculinidad, en una lista de temas que tenía además canciones como Tití me preguntó de Bad Bunny o La Graciosa de Quevedo (temas que también tuvieron su momento el pasado domingo).

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En un contexto en el que las canciones de las hinchadas siguen cantando sobre violencias y estereotipos, cuando la heterosexualidad todavía se hace pasar como un valor en la cancha, donde algunos jugadores avanzan en posturas intimidatorias (y terminan a los golpes en una final del mundo), suena una melodía pop. Y lo hace en la voz de una artista comprometida con la comunidad LGBT+.

"Superestrella hace bailar a todos por igual rompiendo con la hipermasculinidad del fútbol", expresó la periodista cultural Kristel Lateki en una pieza para Topic, poniendo luz al valor del encuentro entre la la cultura queer sobre la que se edifica la música pop y las dinámicas del deporte masculino.

España –que se convirtió en el primer país en ser campeón con su selección masculina y femenina al mismo tiempo– envolvió su participación mundialista en una canción pop sin restricciones, coqueta y divertida. Siete victorias consecutivas para una canción que logró convertirse en un himno pop para los campeones del mundo.

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