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La más reciente versión de Cumbres borrascosas llegó a los cines de Uruguay y el mundo hace una semana, coincidiendo con el Día de San Valentín (o de los Enamorados, como usted prefiera). Y aunque puede ser bastante discutible que se haya estrenado en esa fecha, que es más o menos como celebrar el Día del Padre con una proyección de El Resplandor, lo cierto es que la película se convirtió en todo un fenómeno. Uno bastante polémico.

La novela gótica de Emily Brontë publicada allá por 1847 tiene ganado el estatus de clásico y, como tal, ha sido llevada a la pantalla una infinidad de veces: la adaptaron en Japón, en India, Luis Buñuel la hizo en México, hay una versión que transcurre en un high school estadounidense, una telenovela venezolana, y los británicos tienen tantas adaptaciones como países invadidos o dominados en algún momento de la historia.

Este febrero, entonces, llegó la más nueva de esas versiones, esta vez firmada por la directora, guionista y actriz Emerald Fennell. Londinense de 40 años, procedente de una familia de clase alta, formada en colegios de elite y en la universidad de Oxford, Fennell se hizo conocida primero como actriz (encarnó a la actual reina Camilla en las temporadas 3 y 4 de la serie The Crown) y comandó las últimas temporadas de la serie Killing Eve antes de saltar al cine.

Embed - "Cumbres Borrascosas" | Tráiler Oficial | Subtitulado

Cumbres borrascosas es la primera de sus películas en estrenarse en cines en Uruguay, luego de su debut Hermosa venganza, nominada al Oscar a Mejor película en 2021 y ganadora del premio a Mejor guion original, y del thriller romántico Saltburn, que ya había generado alguna polémica en el mundillo cinéfilo, pero nada como esta adaptación de la novela de Brontë.

La borrasca, en este caso, es la que generó esta película desde que llegó a las pantallas. Financieramente ha sido un éxito, con una recaudación de US$ 92 millones en su primera semana en cartelera a nivel internacional. Un 75% de su público en Estados Unidos fueron mujeres, quizás la primera pista de hacia dónde apunta Fennell con esta obra.

Pero no ha habido demasiada brecha de género al momento de tirársele con las dos piernas para adelante a este filme: tanto hombres como mujeres la han “matado” indistintamente. Algunos de los conceptos vertidos sobre Cumbres borrascosas incluyen “tonta” y “aburrida”, y en la red social cinéfila Letterboxd (una especie de Twitter peliculero donde los usuarios llevan un diario de visionado y pueden calificar y reseñar las películas, algunos lo hacen, otros optan por comentarios humorísticos y ácidos), un usuario filipino tiene la reseña con más me gusta. En ella dice: “Emily Brontë murió de tuberculosis hace 177 años, y aún así esta adaptación es lo peor que le pasó”. La segunda reseña con más corazoncitos dice “voy a saltar desde una cumbre borrascosa (dos estrellas)”.

Cumbres bochornosas

Cumbres borrascosas

Estos comentarios, discusiones y reacciones generan, por aquello de que no existe la mala publicidad, las ganas de corroborar si es tan así, o en estos tiempos de hipérbole continua todo puede ser una exageración para llamar la atención. Por lo pronto, lejos está de ser una aberración inmirable. También de ser una obra maestra. En todo caso comete el peor pecado: es bastante timorata e inofensiva, a pesar de venderse como un escándalo andante.

Esta Cumbres borrascosas en realidad se llama “Cumbres Borrascosas”. Las comillas pretenden avisar que esta versión no es una adaptación textual, sino una reinterpretación. Según Fennell, una reinterpretación basada en su memoria de haber leído el libro a los 14 años, y lo que recordaba de aquella primera exposición al relato. Parece que la Emerald adolescente se quedó con el romance tempestuoso y caótico de Catherine Earnshaw y su hermano adoptivo/sirviente Heathcliff, y no con la historia de amor frustrado devenida en relato de venganza y abuso por parte de este último.

En esta adaptación, los dos protagonistas, encarnados por Margot Robbie y Jacob Elordi, pasan a ser dos tóxicos insufribles. En estos tiempos donde la cultura del fan fiction y las historias de romances dramáticos, violentos, cachondos y sudorosos dejaron de ser algo que se consume en secreto y pasaron a ser uno de los rubros más taquilleros de la ficción, sobre todo por el público femenino, tanto adolescente y joven como maduro, eso tiene bastante sentido. Pero en este caso las chispas nunca prenden.

La australiana Margot Robbie es una de las actrices más populares de este tiempo, una cara conocida por un público bastante grande, todo un logro en una época donde cada vez hay menos estrellas de cine. Su compatriota Jacob Elordi es uno de los nuevos galanes de Hollywood: surgido de la serie Euphoria, el actor de 1,96 metros ya había trabajado con Fennell en Saltburn, está nominado al Oscar por hacer del monstruo en la Frankenstein de Guillermo del Toro, y circula el rumor de que será el próximo James Bond.

A pesar de ese star power, “Cumbres borrascosas” tiene un problema importante: todos sus secundarios son más interesantes que la dupla protagónica. Desde el abusivo y patético Mr. Earnshaw de Martin Clunes, un borracho de rasgos “gollumianos” hasta la dama acompañante y vigilante de Catherine, Nelly (Hong Chau), algo así como la villana de esta historia, y sobre todo, Isabella (Alison Oliver), la hermana del pretendiente rico de Catherine, el personaje más gracioso y demente de la película.

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Hasta las versiones jóvenes de los protagonistas, interpretados por Charlotte Mellington y Owen Cooper (el chico de la serie Adolescencia), tienen más potencia en pantalla que sus contrapartes adultas.

Se supone que esta es una versión más picante de la historia original. Se supone, porque lo cierto es que más allá de algunos látigos, arneses y fluidos sugestivos, es una película bastante pacata. Quizás ahí influya que en la esfera anglosajona la moral sea bastante más puritana como para que los haya shockeado un poco más, pero lo cierto es que no se ve nada en estas cumbres borrascosas que no se haya visto antes. Por no decir que directamente no se ve nada.

Por otro lado, su espíritu “provocador” no tiene ninguna intención más que la de la provocación en sí misma, o al menos esa es la impresión que termina transmitiendo Fennell. Por más que sus protagonistas tengan algunos franeleos intensos, haya espaldas transpiradas y mucho anhelo, no conmueve ni genera ningún tipo de interés. Es una interpretación conservadora. Llega a ser, incluso, una película bastante aburrida.

Eso no le quita que tenga sus méritos, sobre todo visuales y estéticos. Lo que por momentos parece un videoclip (dicho esto como elogio) choca con pasajes densos; el vestuario de alto vuelo, muchos velos y algunos sets memorables se intercalan con otros que parecen escenarios de una obra de bajo presupuesto, y hasta el uso de las canciones de la cantante pop Charli XCX, que funcionan cuando aparecen, quedan a medio camino. Literalmente a medio camino: es como si Fennell se hubiera olvidado a mitad del montaje que la podía seguir usando.

Poco inteligente, y a mucha honra

Entre las voces que se han sumado a la discusión del “Cumbresgate” está la de la escritora y periodista argentina Mariana Enríquez, la autora de Los peligros de fumar en la cama y Nuestra parte de noche, dueña de una obra cercana al gótico y consumidora ávida de esa literatura.

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Enríquez consagró tres largos posteos en su cuenta de Instagram a la obra de Fennell, y fue lapidaria: “La película es aburrida y tonta”, sentenció la escritora. “Y no puedo entender por qué si uno hace una adaptación tiene que desdeñar aquello esencial del original. Fennell dice que es su fantasía sobre la novela, o sea que es fan fiction, y eso está muy bien. Pero pienso: qué tonta esta chica si le quedó este melodrama mal hecho y nada más de su fantasía de origen”.

“Me deprime que sea tan difícil o imposible alcanzar un texto de 1847 y al mismo tiempo degradar formas contemporáneas como el fanfic o el romance pop, que tienen todo el potencial”, agregó la autora argentina.

Aunque ya desde que aparecieron las primeras imágenes del rodaje de la película hubo escándalo y discusiones por cuestiones secundarias como los cortes de los vestidos que usa Margot Robbie en la película, ahora que ya está estrenado el producto terminado apareció el debate de fondo: es una película hecha para el mínimo común denominador y no pretende ser una película inteligente, sino más bien todo lo contrario.

Y eso es algo reconocido por los involucrados: “Cumbres borrascosas” no quiere plantear reflexiones profundas ni deslizar temas en su relato. Lo dijo Robbie en una entrevista con la versión australiana de la revista GQ: “Yo siempre tomo en cuenta al público. Nunca estuve en un estudio pensando ‘¿qué van a decir los críticos de esto?’, siempre es ‘¿qué va a sentir el público ahora? ¿Cuál va a ser su respuesta emocional?’ Creo que tenés que hacer películas para la gente que va a comprar entradas para verlas. Es tan fácil como eso. Me encanta trabajar con Emerald Fennell porque ella siempre prioriza la reacción emocional antes que una idea sesuda. Es muy inteligente, tiene grandes ideas, pero puede dejarlas por el camino para en cambio ofrecer una opción que sea más emocionante para la gente. Es algo que aprecio de ella”.

En esa línea escribió en su crítica para el diario español El País la periodista Máriam Martínez-Bascuñán: "El problema de Fennell no es que sea infiel al libro. Toda gran adaptación lo es. El problema es la dirección de su infidelidad: no lleva más lejos la novela, la hace más cómoda. Porque antes incluso de entrar en la sala, la industria cultural ya ha decidido por ti qué es Cumbres Borrascosas".

Por supuesto que no todas las películas ni ninguna forma de arte está obligada a “decir algo”, bajar un mensaje, una idea o una filosofía. Su único objetivo puede ser entretener y contar una buena historia, del género que sea. Pero si ni siquiera se puede encontrar eso, es una decepción.

Quizás por eso, el personaje de Nelly en esta versión de Cumbres borrascosas sea de los más fuertes. Cuando en un punto del relato el personaje quiere que todo lo que está sucediendo entre Heathcliff y Catherine termine de una buena vez y frustrada, hace todo lo que puede para cortar el vínculo, es difícil no sentirse identificado.

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