Los maquinistas ya habían advertido el pasado verano sobre la degradación del sistema ferroviario español y solicitaron que la velocidad máxima de los trenes se limitara a 250 kilómetros por hora.
Las redes sociales se colman de imágenes del momento después del desastre provocado por el descarrilamiento. Familiares y amigos de pasajeros piden ayuda en las redes sociales para tener alguna información.
Los últimos tres vagones del tre Iryo, que había salido de Málaga con destino a Madrid, descarrilaron invadiendo vía opuesta, por la que en ese momento circulaba otro convoy del Alvia que viajaba de Madrid a Huelva, que también ha descarrilado.