El panorama político en España afronta un cambio de ciclo condicionado por el desgaste electoral y la presión judicial. Desde las elecciones generales del 23 de julio de 2023, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha encadenado derrotas en casi todas las citas con las urnas, con la única excepción de las elecciones autonómicas de Cataluña en mayo de 2024. Tras los recientes comicios andaluces del pasado 17 de mayo, que cerraron el actual periodo electoral, el mapa del poder territorial ha quedado dominado por la derecha.
Ante este escenario, y con la vista puesta en las elecciones municipales y autonómicas del próximo año, los barones socialistas de los últimos bastiones del partido y los socios estratégicos de la investidura en el Congreso de los Diputados comienzan a marcar distancias con el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
El temor de los barones socialistas a la ola de desgaste nacional
El poder autonómico y municipal se encuentra actualmente bajo el control mayoritario de las fuerzas de derecha. El Partido Popular (PP) gobierna, ya sea en solitario o en coalición, en todas las comunidades autónomas del país con la excepción del País Vasco, Cataluña, Asturias, Navarra y Castilla-La Mancha. Las dos primeras cuentan con un electorado fuertemente influenciado por formaciones nacionalistas e independentistas, lo que frena las aspiraciones de los populares, opuestos a las tesis de la «plurinacionalidad».
La preocupación real se concentra en Asturias y Castilla-La Mancha, considerados los últimos reductos con mando en plaza del socialismo. Sus líderes autonómicos, Adrián Barbón y Emiliano García-Page, temen verse arrastrados por la ola de descontento creciente hacia el Gobierno central y los casos de corrupción que salpican al Ejecutivo. Ante el riesgo de contaminación electoral, ambos dirigentes abogan por un adelanto de las elecciones generales que actúe como cortafuegos antes de tener que revalidar sus cargos en las urnas.
Los sondeos en Asturias, Castilla-La Mancha y Navarra activan las alarmas
El impacto del panorama nacional en las autonomías ya se refleja en los datos estadísticos. Los sondeos de Sigma Dos para El Mundo señalan un escenario de vulnerabilidad para el PSOE en sus comunidades clave:
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Asturias: El PP lograría igualar en escaños al PSOE. Una alianza de los populares con Vox, que registra una tendencia al alta, impediría la reedición de un Ejecutivo socialista.
Castilla-La Mancha: La gobernabilidad depende de que Emiliano García-Page retenga sus actuales 17 escaños. La pérdida de un solo diputado en favor del bloque de la derecha supondría el fin de la única mayoría absoluta que conserva el PSOE en España.
Navarra: Aunque las encuestas prevén el triunfo de UPN, el territorio se encamina a un nuevo Ejecutivo de coalición que, en este caso, estaría previsiblemente liderado por EH Bildu y no por el PSOE.
Dentro de la propia estructura territorial del partido se reconoce la incertidumbre. Dirigentes territoriales admiten el nerviosismo ante el ciclo electoral de 2027 y la fuerte presión social y mediática que anticipan.
Moncloa se atrinchera en la defensa de Zapatero a la espera del sumario judicial
Frente al deterioro de las expectativas electorales, la dirección del PSOE en Ferraz y el Gobierno de la Nación han activado el modo supervivencia. La estrategia discursiva compartida se centra en una defensa cerrada de la presunción de inocencia del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, imputado en una causa judicial que investiga el presunto cobro de dos millones de euros en comisiones, una sociedad en Dubái y el papel de la empresa de sus hijas.
Asimismo, se investiga a Julio Martínez, supuesto testaferro de Zapatero, quien habría cobrado casi 600.000 euros de la aerolínea Plus Ultra a través de tres empresas que carecen de empleados.
El cortafuegos del PSOE: "Claramente no es agradable, pero ¿Qué aportan de novedoso los informes de la UDEF? Siguen siendo conversaciones de terceros. No hay pruebas que incriminen a Zapatero", argumentan desde la dirección del partido. El portavoz en el Congreso, Patxi López, ha respaldado formalmente esta postura.
El cuartel general socialista se aferra al próximo 2 de junio, fecha en la que el expresidente declarará ante el juez, como un hito táctico para ofrecer explicaciones, frenar el desgaste y ganar oxígeno político. Sin embargo, la presión aumenta ante la inminente apertura del sumario judicial y los detalles aportados por los informes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF).
Mientras tanto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, evitará los focos de esta crisis durante la semana: no presidirá el Consejo de Ministros del martes ni asistirá al cara a cara parlamentario con Alberto Núñez Feijóo el miércoles, debido a un viaje oficial a Roma para reunirse con el papa León XIV.
El PNV abre la vía del adelanto electoral para el año 2026
La posición de resistencia del PSOE empieza a chocar con la estrategia de sus aliados parlamentarios, quienes buscan limitar daños en sus propios territorios. El movimiento más destacado lo ha protagonizado el PNV. Su presidente, Aitor Esteban, ha manifestado públicamente que ve inviable que el Gobierno agote la legislatura y calificó de "irresponsable" estirar el mandato más allá del año 2026, poniendo sobre la mesa la necesidad de un adelanto electoral.
Aunque Ferraz trata de rebajar la trascendencia de este aviso recordando que los nacionalistas vascos cohabitan con el PSE en el Gobierno de Euskadi, el desmarque del PNV ha sembrado la inquietud en las federaciones socialistas, donde se asume como probable un distanciamiento progresivo del resto de socios de investidura.
Por su parte, el Partido Popular intenta ensanchar estas fisuras. El portavoz parlamentario de los populares, Miguel Tellado, ha interpelado directamente a ERC, PNV y Junts, cuestionando si seguirán sosteniendo al Ejecutivo tras los últimos datos conocidos de la investigación judicial.
Fractura en el bloque de investidura: la postura de los socios del Gobierno
El consenso discursivo que protegió al Ejecutivo en los inicios del caso judicial se ha fragmentado, y cada formación define ahora sus propias líneas rojas marcando distancias en el Congreso de los Diputados:
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PNV: Lidera el distanciamiento crítico al considerar muy difícil que se agote la legislatura de forma natural, por lo que reclama abiertamente un adelanto electoral fijado para el año 2026.
ERC: Mantiene una posición condicionada de respaldo al Gobierno central, supeditada estrictamente a que las investigaciones judiciales no acrediten indicios de financiación ilegal en las siglas del PSOE.
Junts: Opta por una estrategia de cautela regulatoria pero mantiene la presión sobre Moncloa, recordando de forma sistemática que sus relaciones políticas están rotas y que el Ejecutivo carece de una mayoría garantizada.
Podemos: Eleva el tono de confrontación al interpretar la imputación del expresidente socialista como el síntoma definitivo del "final de una época" para un partido que define como políticamente agotado.
Sumar: Endurece el discurso desde el propio seno de la coalición a través de su portavoz de Justicia, Enrique Santiago, quien ha calificado las revelaciones del caso como "políticamente catastróficas" y "reprobables".
Pese a que la dirección del PSOE insiste en trasladar un mensaje de continuidad y ratifica que el calendario electoral de las municipales del próximo año sigue intacto, el debate político en España ya no se limita a la capacidad de resistencia del presidente del Gobierno, sino a las condiciones de debilidad, falta de autoridad y escasez de apoyos con las que el Ejecutivo podrá gestionar el resto de la legislatura.