Varios países europeos han comenzado a aplicar medidas económicas para frenar el aumento del precio de los carburantes, provocado por la escalada del conflicto en Oriente Medio. Portugal, Croacia, Hungría y Eslovenia ya aprobaron rebajas fiscales o límites a los precios, mientras que las principales economías del bloque observan la evolución del mercado.
La subida de la energía se ha intensificado desde el inicio de la guerra en la región, con incrementos del 28% en el precio del petróleo, del 80% en el gas y con la electricidad en máximos anuales, lo que ha llevado a algunos gobiernos a intervenir para contener el impacto en consumidores y empresas.
Portugal reduce impuestos al diésel para frenar el encarecimiento
Portugal fue uno de los primeros países en anunciar medidas. El Gobierno portugués aprobó una reducción temporal del impuesto especial a los carburantes aplicada al diésel.
La rebaja se traducirá en un descuento de 3,55 céntimos por litro repostado, que en términos reales alcanzará los 4,37 céntimos. Según el Ejecutivo, sin esta medida el precio del gasóleo habría aumentado unos 23,4 céntimos por litro desde el lunes.
Croacia fija precios máximos para gasolina y diésel
Croacia también decidió intervenir en el mercado energético. El gobierno aprobó el establecimiento de precios máximos para la gasolina y el diésel durante dos semanas.
El primer ministro Andrej Plenkovi anunció que el diésel no podrá venderse por encima de 1,55 euros por litro, mientras que el precio de la gasolina básica quedará limitado a 1,50 euros por litro.
Hungría y Eslovenia aplican topes al combustible
En Europa Central, el gobierno de Viktor Orbán en Hungría adoptó una medida similar para amortiguar el impacto de la subida del petróleo en los conductores.
El límite fijado es de 595 florines por litro para la gasolina (1,54 euros) y 615 florines para el diésel (1,60 euros) en vehículos matriculados en el país.
Eslovenia también estableció precios máximos para los carburantes. Desde el 10 de marzo y al menos hasta el 23 de marzo, la gasolina queda limitada a 1,466 euros por litro, el diésel a 1,528 euros, y el gasóleo para calefacción a 1,159 euros por litro.
Italia estudia un decreto para aliviar los precios energéticos
Entre las principales economías europeas, Italia es el único país que ha adelantado la posibilidad de aplicar medidas concretas frente al encarecimiento energético.
La presidenta del Gobierno, Giorgia Meloni, planteó reducir los impuestos específicos a los carburantes utilizando la recaudación adicional del IVA generada por la subida de precios. La propuesta fue mencionada en un video difundido el sábado, aunque el decreto todavía no se ha aprobado.
España, Francia y Alemania optan por esperar antes de intervenir
Las mayores economías del bloque, entre ellas España, Francia y Alemania, han optado por esperar antes de aplicar medidas directas sobre los precios del combustible.
En España, el Gobierno descarta por ahora adoptar medidas de apoyo pese al aumento de los precios energéticos. Dentro del Ejecutivo, Sumar propone limitar el precio del gas y reforzar el bono social eléctrico, mientras que el Partido Popular plantea rebajas fiscales para aliviar la factura energética.
El Ejecutivo considera que el contexto es distinto al de la crisis energética generada por la invasión rusa de Ucrania en 2022, aunque señala que todas las opciones permanecen sobre la mesa si fuera necesario.
Inspecciones y seguimiento del mercado energético
Mientras se mantiene la expectativa sobre nuevas decisiones, las autoridades de varios países han reforzado el seguimiento del mercado.
En España, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) vigila la evolución de los precios en las cerca de 12.000 gasolineras del país para detectar posibles subidas abusivas.
Francia anunció un plan excepcional con 500 inspecciones en estaciones de servicio con el objetivo de evitar incrementos injustificados. En el caso francés, el Gobierno señala que dispone de menor margen para aplicar rebajas fiscales debido al elevado déficit público.
Alemania, por su parte, descartó por el momento establecer límites a los precios del combustible. La ministra de Economía, Katherina Reiche, indicó que los partidos de la coalición han creado un grupo de trabajo para monitorizar la evolución de los precios energéticos.