26 de marzo de 2026 21:12 hs

A sus 25 años, Noelia Ramos Castillo, finalmente ha recibido este jueves por la tarde la eutanasia en un hospital de Sant Pere de Ribes (Barcelona), luego de una lucha judicial por cumplir esa decisión personal de casi dos años, debido a los recursos de oposición presentados por los abogados de su padre.

Víctima de una violación en manada que derivó en una paraplejía, la joven barcelonesa ha expresado en lo que fue su última entrevista en vida su deseo: “Quiero irme ya en paz y dejar de sufrir y punto. La felicidad de un padre, de una madre o una hermana no puede estar por encima de la felicidad de una hija”.

Debieron pasar 601 días para que la Justicia y los obstáculos que le impusieron su familia y la propia polémica que recorrió a toda España le permitieran cumplir una voluntad que jamás abandonó: la de morir por su propia voluntad.

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Traumas, violación y una decisión trágica

Desde los 13 años, Noelia Castillo, según explicó el último lunes en el programa de TV "Ahora Sonsoles" (conducido por la periodista Sonsoles Onega), ha estado en tratamiento psiquiátrico.

Con el paso del tiempo, ese malestar se consolidó y se vio acompañado por diagnósticos como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y el trastorno límite de la personalidad (TLP), que, según su propio testimonio en la entrevista, habían condicionado su forma de relacionarse con la vida.

En ese contexto se sitúan también episodios traumáticos que la propia Noelia relató en la entrevista.

Entre ellos, dos agresiones sexuales que identificó como momentos clave en su historia personal. Una en el ámbito de una relación de pareja y otra de carácter múltiple, una violación en manada que nunca llegó a denunciar ante la Justicia.

Después de eso, vino el intento de suicidio.

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Noelia Castillo, con su madre, tiempo antes de que la justicia le permitiera la eutanasia.

"No puedo más con todo lo que me atormenta"

Los abogados han detallado que Noelia tenía una discapacidad reconocida del 67% por enfermedad mental antes de que se intentase suicidar y que, después del incidente que la dejó en silla de ruedas, su discapacidad solo aumentó al 74%.

Un hecho que, según los abogados, "evidencia que el problema de fondo es psiquiátrico" y por el que han denunciado que no esté siguiendo ningún tratamiento psicológico o psiquiátrico.

La joven, que también sufría un trastorno límite de personalidad, solicitó la eutanasia en abril de 2024 y, tras una batalla judicial con su padre que se oponía, consiguió que el martes pasado el Tribunal de Estrasburgo rechazara paralizar la eutanasia y diese luz verde a que se le practicase.

"Por fin lo he conseguido. A ver si por fin puedo descansar. No puedo más con esta familia, no puedo más con los dolores, no puedo más con todo lo que me atormenta en la cabeza", aseguró entonces Noelia.

Un sufrimiento al que se le sumaban los dolores constantes y las limitaciones a raíz de la paraplejia que padecía tras un intento de suicidio.

"No tengo ganas de hacer nada, ni de salir ni de comer... El dormir se me hace muy difícil y tengo dolor de espalda y de piernas", explicó ante las cámaras del programa.

Su opinión sobre la sociedad tampoco la animaba a seguir: "No me gusta nada por el camino que va el mundo. Prefiero desaparecer. Todo va peor".

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Noelia Castillo, en tiempos felices.

Un intrincado y doloroso camino judicial

Después de que una jueza de Barcelona autorizara la eutanasia en marzo de 2025, Abogados Cristianos, en representación del padre de la joven, presentó un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) y alegó que carecía de la "capacidad necesaria para tomar la decisión" por sus antecedentes psíquicos.

El TSJC ratificó la sentencia en septiembre de 2025 al considerar que el análisis practicado en sede judicial no avalaba las afirmaciones del apelante, el padre, si bien reconoció su legitimidad para participar en el procedimiento y recurrir al Tribunal Supremo.

La sentencia del TSJC, consultada por Europa Press, recoge que el Comité de Ética Asistencial (CEA) corroboró que la joven no presentaba un déficit cognitivo que repercutiese en su toma de decisiones, ni tampoco atravesaba una descompensación, y que manifestó tener un sufrimiento continuo y una "clara falta de sentido vital".

Noelia también fue evaluada por profesionales del ámbito de la psicología clínica, la neuropsicología y la psiquiatría que corroboraron que entendía la "gravedad" de la medida solicitada y que se mantenía en su voluntad de recibir la eutanasia.

En las diversas evaluaciones practicadas se constató que tenía un coeficiente intelectual dentro de la normalidad, que no presentaba trastornos del curso de pensamiento y que padecía síntomas depresivos cronificados que le provocaban un sufrimiento "insoportable" de tipo psíquico derivado de la lesión medular, que le causaba dolores.

La petición para recibir la eutanasia la hizo de forma "libre, sin injerencia ni influencia de su propia enfermedad mental", expresaron los forenses en sede judicial, en una declaración pericial en la que otros 6 médicos declararon que la joven tenía unas capacidades conservadas para saber, discernir y decidir sobre su vida.

Se mantuvo en su decisión desde abril de 2024, cuando solicitó recibir la eutanasia, que fue avalada en julio por los profesionales de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, sin que se pueda desvirtuar por un escrito aportado por Abogados Cristianos "de contornos no aclarados del todo en cuanto a su origen" y que no fue ratificado por la joven, por lo que no puede ser considerado como un cambio de opinión en su voluntad.

En enero de este año, el Tribunal Supremo rechazó el recurso presentado por el padre contra la resolución del TSJC y avaló la eutanasia, en una sentencia contra la que ya no cabía recurso, motivo por el que el progenitor acudió al Tribunal Constitucional, que también rechazó por unanimidad el recurso de amparo, agotando todas las vías judiciales en España.

Finalmente, Abogados Cristianos llevó el caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que rechazó las medidas cautelares solicitadas para paralizar el proceso.

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