21 de mayo 2024
7 de abril 2024 - 6:59hs

El Athletic Club se consagró campeón de la Copa del Rey, luego de imponerse por 4-2 en la tanda de penales ante el Mallorca tras el 1-1 en los 180 minutos, en el estadio La Cartuja de Sevilla y logra adueñarse del trofeo tras perder cinco finales consecutivas. Dani Rodriguez abrió el marcador para el cuadro mallorquín y Sancet igualó de manera parcial.

Desde los doce pasos, Berenguer fue el encargado de sentenciar la tanda con su remate cruzado y ser la cara del triunfo. El conjunto vasco cortó una racha de 40 años de sequía sin conquistar un título y suma su trofeo número 24 de su historia. Una mezcla de emociones y de hazañas en los festejos del Athletic.

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El Mallorca comenzó muy firme y afianzado a su esquema, con un 5-3-2 bien marcado y estructurado, pero en los primeros minutos el Athletic logró desacomodar el centro del campo y encontrar espacios, ya sea para atacar o bien para mover la pelota y para transitar. Un inicio muy ambicioso por parte del elenco de Bilbao que empezó tomando la iniciativa.

La primera ocasión clara la tuvo Nico Williams nada más empezar, a los 20 segundo de juego, que capturó una pelota tras una mala entrega de la defensa del Mallorca, corrió a campo abierto y su disparo se fue desviado. El cuadro mallorquin no se encontró cómodo en la fase inicial, optando por otorgar la posesión y esperar a que su rival tome decisiones para actuar en consecuencia.

El conjuto vasco se lo notó más asentado, atrayendo a su rival a que suba uno metros y salir rápido para aprovechar los especios con un juego muy abierto, además de ganar en todos los balones divididos.

Sin embargo, en una jugada completamente aislada y sin realizar ningún mérito, llegó el gol del Mallorca: luego de conseguir un córner por un error defensivo de Athletic, tras una serie de rebotes en el centro del área, Dani Rodriguez controló y colocó la pelota junto al palo para romper el cero y dar la sorpresa en La Cartuja.

El gol fue confuso para el Athletic, ya que tenía buenas sensaciones en el encuentro, manejaba la pelota y estaba mucho más asentado en el desarrollo del juego ante un Mallorca que no había consruido transiciones ofensivas. Pero, la contundencia y la eficacia también es un aspecto positivo.

Tras la ventaja, el Mallorca mantuvo su idea y su postura de juego, de ceder la posesisón y actuar en consecuencia de las acciones o errores de su rival. Por su parte, el Athletic, obligado por el resultado, piso el acelerador y, pese a que no tuvo chances concretas de gol aunque si llegadas, recuperó ese protagonismo y confianza con la pelota.

El libreto del encuentro le resultó cómodo al Mallorca: replegarse atrás y salir rápido de contraataque atacando los espacios, aunque no la pasó bien ante las continuas llegadas del Athletic. Poco a poco, el equipo mallorquin comenzó a sentir ese desgaste y empezó a ceder más espacios, lo que complicó aún más su panorama.

El Athletic fue ampliamente superior al Mallorca en lineas generales en toda la primera parte, en especial luego de la ventaja del conjunto visitante. El equipo de Aguirre jugó a los suyo, al contraataque y sus chances más claras las tuvo mediante la pelota parada. Las oportunidades más claras fueron del cuadro vasco, que manejó absolutamente todo pero tomó malas decisiones y le falto contundencia para traducir ese dominio en el marcador.

En el inicio de la segunda mitad, el libreto del juego se mantuvo y el Athletic continuó atacando. De tanto insistir, tuvo su merecida recompensa: luego de fallar varias ocasiones en la primera mitad, un error en la salida desde el fondo del Mallorca derivó en una magnífica asistencia de Nico Williams para Sancet, que controló y definió para estampar el 1-1.

La superioridad y el dominio del Athletic siguió siendo abrumadora. El Mallorca no cambió su estilo e idea de juego, sino que lo ajustó. Apostó por replegarse y lastimar de contraataque, aunque las dudas en la salida y los constantes errores defensivos hicieron sufrir al equipo.

Cada vez que el Athletic atacó, daba la sensación de que el gol estaba al caer. Además de tener claridad para atacar, fortaleció su defensa ya que tampoco cedió espacios para que el Mallorca aproveche. El partido de Nico Williams fue descomunal en todos los sentidos y, sin dudas, fue el jugador de la final.

Con el correr de los minutos el Mallorca adelantó sus líneas y se animó a atacar más con la pelota dominada. No logró llegar con peligro, pero si hubo una breve modificación en su idea por determinados momentos. El Athletic completó una excelente tarea en el aspecto colectivo, tanto ofensiva como defensivamente, lo que permitió estar mucho más cómodo en el desarrollo del encuentro.

En el lapso final del encuentro fue más vertical el Mallorca, algo que no implementó en todo el partido. Comenzó a asociarse, juntar pases cortos y romper líneas para adelante. Fueron intervenciones aisladas, ya que el dominio en sí de la posesión favoreció más al Athletic.

En los minutos finales, la fatiga muscular y el cansancio fue protagonista para el desarrollo. El Mallorca resistió atrás pero el Athletic no atacó con la misma intensidad, también preservando las energías para el posible tiempo extra. Los cambios hicieron mejor el juego del elenco mallorquin, que le aportó más frescura en el centro del campo.

El balance de la primera parte fue el mismo y no se modificó, con el Athletic tomando la iniciativa para atacar aunque el ritmo no era el mismo, en parte por la condición física. La intención fue la misma y el partido se jugó prácticamente en campo del Mallorca, que plantó una muralla defensiva para aguantar el resultado.

En el aspecto físico se lo notó más entero al conjuto vasco, que mantuvo esa constancia de ataque a lo largo de todo el tiempo extra. Muy superior en los 180 minutos el Athletic, que le faltó contundencia y eficacia para romper el empate. El Mallorca apostó al mismo planteamiento de contraatacar, aunque en el alargue casi que ni lo hizo cuando tuvo la oportunidad de hacerlo.

El Mallorca no necesitó controlar el juego y tener un volumen amplio de ataque para generar peligro. En tan solo tres jugadas aisladas, causó muchos problemas y, una de ellas terminó en gol, pero el Athletic fue sumamente e hizo sufrir en defensa al cuadro de Aguirre. El resultado no se modificó, y todo se decidió desde los doce pasos.

Comenzó pateando el Mallorca, con el remate de Muriqui, y el gol. Sin embargo, Morlanes falló su ejecución, el segundo, gracias a la atajada de Aguirrzabala y Muniain sacó ventaja con su gol. 

Radjonic ejecutó el tercero del Mallorca y su remate se fue por la nubes, y Vesga aumentó aun más le ventaja parcial para el Athletic con la conversión de su penal. Antonio Sánchez descontó, le dió aire al cuadro mallorquín, pero Berenguer hizo lo suyó y cerró la tanda 4-3 para darle la Copa del Rey al Athletic Club.

El Athletic fue el merecido campeón. Por los méritos que hizo en toda la Copa y por la manera que jugó la final, siendo superior en los 180 minutos de partido. De esta manera, luego de perder cinco finales consecutivas, corta una racha de 40 años de sequía, sin conseguir títulos y sumar el número 24 a su palmarés.

Párrafo aparte para el Mallorca, que también hizo historia por alcanzar la final de la Copa del Rey. En la temporada 2017/18 el conjunto mallorquín militaba en la tercera división del fútbol español y siete años después alcanzó el partido definitivo del torneo. Un magnífico torneo del elenco de Javier Aguirre.

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