Hacía mucho que no se hablaba del Bitcoin.
Es que estaba aplastado. Llegó incluso a perforar los u$s 60.000 a fines de junio cuando había arrancado el año en la zona de los u$s 90-95.000. Ni hablar de su máximo histórico del 6 de octubre cuando alcanzó los u$s 126.000 millones.
El mercado era totalmente bajista.
Pero la semana pasada reapareció. Y volvió de una forma bastante dramática, con una suba del 23% -la mayor en más tres años- que lo llevó de u$s 64.000 a u$s 80.000. Si bien después hubo un retroceso a u$s 77.400, el lunes avanzó hasta los u$s 79.000, aunque no pudo sostener la dinámica explosiva que arrastraba.
El detonante fue el anuncio del secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, de su intención de al menos duplicar la recompra de bonos en el mercado para forzar una baja de las tasas de interés. La debilidad del dólar juega a favor del mundo cripto.
Es fácil sentir que el “bull market” ya está de vuelta. Pero muchos no están tan seguros y llaman a la calma. La criptomoneda más grande del mundo apenas recuperó los niveles alcanzados en mayo y se mantiene aproximadamente un 43% por debajo de su récord de octubre.
Pero sobre todo, gran parte de esta escalada se puso en marcha porque una enorme cantidad de inversores que tenían posiciones bajistas -apuestas a que el bitcoin iba a bajar- salieron al mercado a desarmarlas, es decir, a liquidarlas. Se calcula que fueron unos u$s 3.000 millones.
Después de una suba tan abrupta, una corrección no sería extraña y ahí pueden quedar atrapados quienes compren ahora.
Pero lo que puede ser un verdadero catalizador para este mercado es la llamada “Clarity Act”. El Senado tiene previsto votarla el 15 de septiembre. En estos días, el presidente Donald Trump nuevamente, presionó al Congreso para que la aprobara.
Desde ya que contar con una legislación sobre la estructura del mercado de criptomonedas tendría un gran impacto ya que disminuye el riesgo regulatorio de operar con esos activos.
De todos modos, la hipótesis del rebote efímero puede estar equivocada. También hay quienes recuerdan cómo alguna vez ocurrió que el repunte simplemente se retroalimentó a sí mismo.