El alquiler turístico se ha convertido esta temporada en refugio de los propietarios que quieren eludir las restricciones que impuso la nueva Ley de Vivienda: la clave es la rentabilidad de las operaciones tanto para los que ya tienen una propiedad como para quienes están pensando en invertir.
Para la Federación Española de Asociaciones de Viviendas y Apartamentos Turísticos (Fevitur), los precios de estos arrendamientos han subido alrededor de un 10% frente a 2022 y la ocupación en julio y agosto en zonas con alta demanda turística superará el 85%.
En declaraciones al portal inmobiliario Idealista News, Iñaki Unsain, director general de ACV Gestión Inmobiliaria, aseguró que “la costa española es un reclamo de primer orden, por eso muchos inversores internacionales compran una casa en nuestro país como segunda residencia” y añadió que “al comprobar el potencial del negocio, no son pocos los que alquilan su vivienda cuando no la habitan o, directamente, invierten en otros inmuebles para obtener un mayor rendimiento del alojamiento turístico”, una opción que se ha ganado popularidad recientemente.