20 de octubre de 2026 10:15 hs

Durante un lustro, el destacamento Ferrata perteneció a la dimensión de lo invisible dentro del GUR, la Inteligencia militar de Ucrania. Mientras otras divisiones construían su reputación mediante operaciones de alto impacto mediático, este grupo operaba en las aguas del mar Negro sin ostentar nombre, insignia ni portavocía pública.

Hoy, la unidad más discreta del GUR ha decidido romper su prolongado silencio para mostrar sus avances bélicos. Su comandante, conocido bajo el apodo de guerra 'Ninth', ha abierto las puertas de su centro de operaciones —una instalación de ubicación estrictamente confidencial— en exclusiva al diario EL MUNDO.

Lo que a simple vista simula una sala de videojuegos constituye en realidad un laboratorio avanzado donde se entrena a drones no tripulados para operar de manera autónoma mediante inteligencia artificial, alimentada a partir del análisis masivo de miles de grabaciones de ataques reales.

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El origen de la unidad responde a un inicio austero y complejo. "Al principio éramos un equipo pequeño, un despachito", rememora Ninth, al describir los primeros pasos de un grupo de militares con experiencia en operaciones marítimas encomendados a desarrollar vehículos marítimos no tripulados justo cuando Ucrania acababa de perder el acceso a su propio mar.

Pese a una reticencia inicial nacida de su trayectoria en fuerzas especiales —"Me negué. Tenía experiencia previa que me decía que si me metía en esto no iba a salir bien"—, asumió el liderazgo impulsado por una exigencia personal y perfeccionista. Aquel espacio reducido inicial se ha transformado en una organización de 500 profesionales dedicados en exclusiva al diseño, despliegue y desarrollo de sistemas marítimos no tripulados concebidos como herramientas tácticas integrales.

Arquitectura 'Katran' y la estrategia de escalabilidad

La actividad de Ferrata abarca tanto las misiones operativas en el mar Negro como una infraestructura integral de investigación y desarrollo. Su pilar central radica en Katran, un sistema estratégico marítimo que no consiste en un navío, sino en una arquitectura tecnológica abierta y escalable. Bajo este marco, cada unidad operativa se vincula mediante un código QR, permitiendo integrar cualquier tipo de cámara y coordinar hasta 500 medios marítimos distintos bajo un mando unificado.

La decisión de abandonar la clandestinidad responde a la necesidad de dotar de escala a esta red interconectada. Esta apertura pública se acompaña de una estrategia de proyección institucional que abarca:

  • La consolidación de la Legión del Mar como insignia e identidad corporativa.

  • El desarrollo de un videojuego temático y la producción de la película de acción Killhouse, destinada al mercado europeo.

  • La realización de presentaciones formales ante socios y aliados internacionales.

Asimismo, la unidad aplica criterios de selección diferenciados frente a las dinámicas convencionales de reclutamiento. Los aspirantes deben superar pruebas de cociente intelectual, evaluaciones tácticas, físicas y de combate. Además, la unidad establece un límite de edad invertido que prioriza perfiles con experiencia: "Es difícil que contratemos a jóvenes menores de 30, porque hace falta cierta experiencia", señala Ninth. Los procesos de selección aplican los mismos estándares para hombres y mujeres —incluido el pilotaje de drones— e independientemente de la nacionalidad o pasaporte, supeditando la incorporación a la voluntad de victoria y la efectividad en combate.

Inteligencia artificial y planificación bélica avanzada

El núcleo operativo de Ferrata reside en la integración de la inteligencia artificial para la planificación y ejecución táctica. El sistema procesa los manuales de la OTAN y reconstruye en tiempo real el historial operativo de la zona de misión correspondiente a los últimos 45 días, detallando la densidad de fuerzas enemigas y los radios de cobertura de sus sistemas de defensa radioelectrónica. Este modelado genera un mapa dinámico a partir del cual el programa identifica o genera ventanas de oportunidad táctica mediante la neutralización previa de defensas antiaéreas enemigas.

A pesar del elevado grado de automatización, la toma de decisiones definitiva recae en la cadena de mando humana: "No soy yo el que marca la línea. Yo elijo la opción que ya ha ofrecido la inteligencia artificial", precisa el comandante. Durante las fases de combate, las señales de vídeo de los activos desplegados se consolidan en una interfaz única etiquetada por la IA en tiempo real, lo que permite identificar clases de embarcaciones y contabilizar el personal a bordo, trasladando la acción bélica directamente a la representación cartográfica digital.

Autonomía operativa frente a restricciones externas y oferta a la OTAN

La tecnología desarrollada por Ferrata adquiere una relevancia estratégica en un contexto marcado por la reducción de flujo de inteligencia satelital y las limitaciones en el ancho de banda de redes como Starlink. Ante una eventual interrupción de las comunicaciones o de la conectividad a internet, las embarcaciones de la unidad conservan su capacidad operativa, manteniendo la facultad de seleccionar y priorizar objetivos de forma autónoma.

Ninth enfatiza que todo el ecosistema tecnológico ha sido diseñado e ideado sin asistencia o transferencia tecnológica extranjera: "Aquí no tenemos apoyo extranjero. Lo hemos producido con nuestro propio entusiasmo y con nuestras ganas de vencer". Esta independencia de desarrollo, que según sus estimaciones ha condensado en cinco años de conflicto el equivalente a 15 años de desarrollo en tiempos de paz, sitúa a la unidad en posición de transferir su know-how a los aliados occidentales. "Esto es absolutamente oro para la OTAN", sostiene el comandante, expresando su disposición a compartir estos avances con las fuerzas aliadas.

En el plano táctico funcional, la capacidad de proyección de Ferrata se ejemplifica en sus embarcaciones no tripuladas de nodriza. Estas plataformas integran un alcance primario de 1.500 kilómetros al que se suma un radio de ataque secundario de 20 kilómetros mediante la apertura de compuertas y el despegue simultáneo de hasta 20 drones aéreos diferenciados, consolidando un nuevo estándar en la guerra multidominio.

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