19 de marzo de 2026 9:02 hs

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó que los ataques contra altos cargos iraníes buscan debilitar al régimen y abrir la posibilidad de que la población impulse un cambio político en Irán.

Israel ha ejecutado ataques de precisión contra figuras clave como responsables de seguridad, milicias y estructuras de poder, tras una ofensiva inicial en la que murieron el ayatolá Alí Khamenei y otros altos mandos.

La estrategia se centra en desarticular la jerarquía política, militar y religiosa del régimen, considerado por Israel como una amenaza central en Oriente Próximo.

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El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Ataques selectivos para provocar un colapso del poder

Las autoridades israelíes sostienen que la eliminación progresiva de dirigentes busca impedir la continuidad del liderazgo y debilitar la estructura interna del sistema iraní.

El ministro de Defensa, Israel Katz, confirmó que las fuerzas armadas tienen autorización para atacar objetivos de alto nivel sin necesidad de aprobación directa del primer ministro.

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Israel y Estados Unidos iniciaron la ofensiva con un ataque conjunto contra la cúpula del régimen, seguido de operaciones diferenciadas sobre objetivos militares e internos.

Un modelo replicado de Gaza y Líbano

La ofensiva en Irán reproduce el esquema aplicado por Israel contra Hamás en Gaza y Hezbolá en Líbano, basado en ataques selectivos contra líderes y estructuras clave.

En esos escenarios, Israel combinó operaciones militares amplias con acciones de inteligencia para eliminar a dirigentes políticos y militares de las organizaciones.

El objetivo fue desestabilizar la cadena de mando y reducir la capacidad operativa de las milicias, aunque sin lograr una desarticulación total en todos los casos.

El régimen iraní mantiene su estructura pese a los ataques

El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, aseguró que la estructura política y social del país se mantiene estable pese a la eliminación de dirigentes.

Las autoridades iraníes sostienen que el sistema no depende de individuos concretos, mientras refuerzan su aparato interno en un contexto de presión militar externa.

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A pesar de los ataques y la pérdida de figuras clave, el régimen busca proyectar estabilidad y continuidad institucional.

Dudas sobre un colapso interno o una revuelta popular

Analistas consideran que la estructura del régimen está profundamente arraigada y que su sistema de control interno dificulta un cambio político inmediato.

La represión de protestas recientes, con miles de víctimas, refuerza la percepción de que una insurrección popular es improbable incluso en un escenario de debilitamiento.

Expertos señalan que los ataques aéreos pueden afectar capacidades, pero no garantizan por sí solos una transformación del sistema político iraní.

Incertidumbre sobre la duración del conflicto y su impacto global

La continuidad del conflicto depende de múltiples factores, incluida la respuesta iraní y la evolución de la presión internacional en la región.

El estrecho de Ormuz se mantiene como un punto crítico, mientras la inestabilidad regional y el impacto económico afectan al escenario global.

Sin un cambio interno en Irán, persisten las dudas sobre el alcance y duración de la ofensiva liderada por Israel y Estados Unidos.

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