17 de julio de 2026 10:51 hs

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la desclasificación y publicación inmediata de información "crítica" de inteligencia que vincularía a las autoridades de la República Popular China con ciberataques e interferencia extranjera en los procesos electorales estadounidenses. Según el mandatario, estas acciones se habrían producido desde 2018, afectando especialmente a los comicios presidenciales de 2020, en los que resultó vencedor el demócrata Joe Biden.

Por su parte, el Gobierno de China ha reaccionado con firmeza desde Pekín, calificando las declaraciones del líder estadounidense de "puras invenciones", "calumnias maliciosas" y "completa falsedad", asegurando que el país asiático carece de interés en los procesos electorales de Washington.

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La denuncia de Trump: robo masivo de datos y el papel de un "Estado Profundo"

Durante un discurso dirigido a la nación, Trump ha afirmado que el sistema electoral de su país se encuentra "peligrosamente expuesto" a la explotación externa. El presidente norteamericano ha estructurado la información desclasificada en varias áreas de seguridad nacional, situando la adquisición de datos censales en el centro de la denuncia.

"La República Popular China llevó a cabo lo que se considera la mayor filtración de datos electorales de la historia, resultando en la adquisición ilícita por parte de China de 220 millones de registros de votantes estadounidenses", ha asegurado Trump.

Asimismo, el mandatario ha denunciado la existencia de una presunta connivencia interna, acusando a miembros de un "Estado Profundo" dentro de las agencias de Inteligencia de su propio país de "suprimir y minimizar activamente" la información sobre la injerencia de Pekín. Según el relato presidencial, la Oficina Federal de Investigación (FBI) tuvo conocimiento en 2020 de que decenas de millones de datos de votantes en 18 estados habían sido comprometidos por China, una situación que no fue comunicada a la Casa Blanca ni al Congreso de los Estados Unidos.

Estrategias de influencia política y descrédito gubernamental

El mandatario estadounidense ha señalado que la estrategia del Partido Comunista Chino comenzó a ejecutarse a mediados de 2018 con el objetivo de influir en las elecciones de mitad de mandato (midterm). De acuerdo con las fuentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) citadas por Trump, la campaña de Pekín buscaba movilizar elementos contrarios a su primer gobierno para forzar su dimisión o impedir su reelección en 2020.

Entre las tácticas atribuidas a las autoridades chinas se incluye el uso de contactos comerciales para presionar a líderes empresariales de Estados Unidos, así como la supuesta financiación y pago de grandes sumas de dinero a periodistas norteamericanos para promover una cobertura informativa negativa sobre el presidente.

Cuestionamiento de las máquinas de votación y el padrón electoral

La tercera y cuarta sección de los documentos presentados por Trump, con registros que abarcan desde enero de 2020 hasta junio de 2026, sostienen la presunta vulnerabilidad de las máquinas de votación electrónica, los sistemas de recuento y los repositorios de datos de registro de votantes.

Además de reiterar sus denuncias sobre un supuesto encubrimiento de fraude en estados clave como Michigan durante los comicios de 2020, Trump ha aludido a informes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para afirmar que se ha detectado la inscripción de aproximadamente 278.000 ciudadanos no autorizados en los padrones de votación federales.

Ante este escenario, el presidente ha dado instrucciones al nuevo director del FBI, Kash Patel, para abrir una investigación exhaustiva y colaborar con el Departamento de Justicia. Paralelamente, se ha ordenado al DHS que notifique a los estados afectados para que procedan a la depuración inmediata de sus listas electorales.

La respuesta de Pekín: China niega cualquier interferencia

La reacción del Gobierno chino no se ha hecho esperar. Desde Pekín, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, ha rechazado tajantemente las acusaciones del presidente estadounidense durante una rueda de prensa, tildándolas de falsedades sin fundamento histórico.

"Son puras invenciones y calumnias maliciosas que desde hace mucho tiempo se ha demostrado que carecen de fundamento", ha declarado Lin Jian.

El portavoz de la Cancillería china ha recalcado que su país "no tiene ningún interés ni ha interferido nunca en las elecciones de Estados Unidos", e instó formalmente a la administración de Washington a trabajar en beneficio de las relaciones bilaterales en lugar de "usar a China como tema de campaña electoral".

La propuesta legislativa: la Ley 'SAVE America' como solución

Como conclusión a su discurso, Donald Trump ha insistido en que la única vía para corregir las deficiencias de seguridad detectadas en el sistema estadounidense es la aprobación parlamentaria de la Ley de Salvaguardar la Elegibilidad del Votante Estadounidense, conocida como ley 'SAVE America'.

Esta reforma electoral plantea la obligatoriedad de presentar un documento de identidad con fotografía para ejercer el derecho al voto y restringe la modalidad del voto por correo a supuestos estrictamente limitados. El proyecto legislativo ya fue objeto de una intensa pugna política el pasado mes de marzo, cuando Trump se mostró dispuesto a provocar un nuevo cierre gubernamental en defensa de la norma, rememorando el bloqueo presupuestario de 43 días vivido entre octubre y noviembre de 2025.

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