Los Pirineos se enfrentan a una transformación climática acelerada. Una investigación liderada por el Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat), enmarcada en el proyecto europeo LIFE Pyrenees4Clima, ha confirmado una tendencia alarmante: la pérdida de tres días de helada y el incremento de casi cinco días de verano por cada década.
Desde 1959, este fenómeno ha provocado que la cordillera cuente hoy con 20 días menos de heladas y un excedente de 32 días veraniegos (aquellos con máximas que superan los 25 °C), alterando drásticamente el equilibrio estacional de la región.
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Un calentamiento más severo durante la época estival
El análisis, que forma parte del Butlletí d’Indicadors de Canvi Climàtic dels Pirineus (BICCPIR), revela que la temperatura media en la zona ha escalado 1,9 °C en el periodo 1959-2024. No obstante, este calentamiento no es uniforme a lo largo del año. En verano, el incremento es todavía más pronunciado, alcanzando los 2,7 °C, lo que ha disparado la aparición de las denominadas noches tropicales.
"Se dibuja una clara tendencia hacia un clima pirenaico más cálido en todo su conjunto y, en la vertiente sur, más seco", explica Jordi Cunillera, jefe del equipo de cambio climático del Meteocat. Los datos subrayan además un aumento en la duración de las rachas cálidas -días consecutivos con temperaturas máximas extremadamente elevadas- mientras que las rachas frías son cada vez más breves y menos frecuentes.
Impacto en los ecosistemas de alta montaña y los lagos
Este cambio en el patrón térmico no solo afecta a la atmósfera, sino que pone en riesgo la biodiversidad y los recursos hídricos de la alta montaña. Los expertos advierten sobre las graves consecuencias físicas en los ecosistemas:
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Temperatura del agua: El ascenso térmico calienta los lagos pirenaicos.
Capas de hielo: Se reduce significativamente el periodo en el que la superficie de estos lagos permanece congelada.
Déficit de oxígeno: Estas alteraciones pueden modificar la columna de agua y provocar episodios de anoxia (falta de oxígeno), afectando a la fauna y flora acuática.
El proyecto BICCPIR: Vigilancia climática anual
Los resultados de este estudio son fruto de la actualización constante de las series de temperatura y precipitación que abarcan más de seis décadas de registros. El BICCPIR se consolida como la herramienta de referencia para monitorizar la salud climática de los Pirineos, permitiendo analizar indicadores concretos que confirman que la cordillera es uno de los puntos más sensibles de la geografía ante el calentamiento global.