Ganarle una pulseada a Amancio Ortega debe ser pura adrenalina. Incluso para otro monstruo de la moda como Isak Andic.
Los dos grandes magnates textiles de España se cruzaron hace 11 años. El escenario: Bilbao. El motivo: una operación inmobiliaria.
Pero ninguno se molestaría por un inmueble cualquiera. Era una verdadera joyita.
Y el fallecido dueño de Mango llegó primero.
Se trataba de la antigua sede de la BBK (Kutxabank), que hacía dos años ya estaba en venta. Pero la entidad funcionaba en el emblemático y bello palacete que en 1907 se había construido como residencia para la familia Lezama Leguizamón.
Como si fuera poco, la ubicación era privilegiada, en el número 23 de la Gran Vía de la capital vizcaína (junto al Palacio foral).
Andic sabía lo que tenía entre manos. Y sobre todo, sabía que no podía esperar.
Cuenta la historia que cerró un acuerdo de palabra para quedarse con el inmueble por 40 millones de euros. En el camino dejó esperando nada menos que a Apple que también había puesto el ojo en la propiedad.
Pero cuando el fundador de Zara se enteró de la jugada de Andic decidió dar batalla. A Ortega no le gusta perder. Y sacó la billetera.
Su oferta fue muy superior. No se conoce la cifra. Pero no debe haber sido fácil para los responsables del banco honrar el acuerdo verbal que tenían con Mango.
Ortega había perdido la mejor locación de Bilbao. Y Andic cerró la que todavía es la mayor operación inmobiliaria para una tienda de moda en la historia de la ciudad.
Hombres que consiguen lo que quieren
Tanto Ortega como Andic eran hombres de negocios de muy bajo perfil. Rehuían la exposición pública pero tenían un trato cordial e incluso Andic aseguró en una oportunidad que el modelo de negocio de Ortega había sido un referente en su carrera.
Curiosamente, unos años después de aquella disputa inmobiliaria, en 2018 Zara abría su mayor tienda en Bilbao en el elegante e imponente palacete de la Gran Vía que había comprado Andic.
Nunca trascendieron los términos de ese acuerdo pero el dueño de Mango accedió a alquilar la propiedad a Ortega, quien todavía hoy paga su renta todos los meses.
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Amancio Ortega, fundador de Zara.
Ortega finalmente obtuvo lo que quiso. ¿Habrá sido ésa la intención de Andic desde un principio al adquirir un inmueble tan codiciado?
En todo caso, el inmueble es la mayor tienda de Zara en la ciudad, con 3.200 metros cuadrados, y una de las más espectaculares de la marca.
El edificio es notable por su monumentalidad, con torres circulares en las esquinas, y reminiscencias barrocas y renacentistas en su interior.
Su planta baja se destaca por sus 95 metros de longitud, lo que la convierte en la tienda más larga de Zara en todo el mundo.
Una de las cosas más llamativas, no obstante, es que en la segunda planta existe una hermosa capilla restaurada que conserva pinturas, bancos y ventanales originales.
Aunque permanece cerrada al público, su iluminación permite asomarse a este rincón único.
Un toque de misterio para los iniciados en los secretos de la tienda. Y en la historia del duelo de titanes textiles que finalmente encontraron la forma de hacer negocios.