El padre Antonio y el monaguillo Andrés es uno de los temas más famosos del músico panameño Rubén Blades, pero pocos conocen que uno de los momentos más recordados del artista cantando esa canción sobre el escenario sucedió en Uruguay durante la dictadura. Y menos que la respuesta a una pregunta que lo obsesionó durante años respecto a esa presentación la iba encontrar al conocer a Jaime Roos en Buenos Aires.
Según cuenta el propio Blades en una entrevista que se difundió recientemente en redes sociales, él y su grupo llegaron al Cono Sur en la década de 1980 para presentarse en diferentes ciudades de la región. Una de las canciones del repertorio era, justamente, esa.
El padre Antonio y el monaguillo Andrés está inspirado en el asesinato del arzobispo de El Salvador Óscar Arnulfo Romero, cometido el 24 de marzo de 1980 en la ciudad de San Salvador mientras daba una misa.
"La primera vez que toqué ese tema en público fue en 1983 en Argentina. Estaba todavía la dictadura en pie, fuimos a tocar en Obras sanitarias con un grupo que se llamaba Los abuelos de la nada. Eran muy populares, por eso fue tanta gente", relató el músico.
El relato de Rubén Blades sobre su visita a Uruguay
"Al día siguiente nos fuimos y llegamos a Uruguay, donde también había una dictadura. La diferencia es que en Argentina la dictadura había perdido mucha cara (sic) por Las Malvinas, pero en Uruguay estaba firme porque habían derrotado a los Tupamaros. Tocamos en el gimnasio Peñarol. Y me pasó algo allí que no me ha pasado en ninguna otra parte del mundo", aseguró Blades.
"Cuando tocamos el Padre Antonio y terminamos, no hubo absolutamente ninguna reacción, ninguna. Hubo un silencio como este. Recuerdo que los de la banda me preguntaron 'What's going on?' (qué está pasando), y les dije 'no sé, vamos a tocar algo rápido'. Pensé que nos iban a meter presos a todos. Que la gente no aplaudía por eso. Yo no había visto cámaras allí, pero sí en otros lados. Al final no pasó nada, tocamos el siguiente número y aplaudieron. Nos fuimos. Volví a Nueva York, nunca supe que pasó."
Diez años después, Blades regresó a la región pero por un proyecto diferente, una película que filmó junto al actor estadounidense Robert Duvall en Buenos Aires que se tituló Assassination Tango. Allí se encontró con que el músico uruguayo Jaime Roos iba a dar un show cerca de donde estaba y quiso conocerlo.
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"Estando allá Jaime Roos, que es un excelente músico, que le grabé un tema que se titula Amándote, estaba tocando en Buenos Aires y fui a verlo. Le escribí una nota para decirle que estaba allí y que me gustaría conocerlo. Le di el papel a uno de sus músicos y le dije 'le podría dar esto a Jaime'. Se fue y al cabo regresó otro que salió a ver si era verdad que el que estaba era yo. Y al final me entraron."
"Lo saludé a Jaime Roos, yo no lo conocía. Uno de sus músicos me dice 'Rubén, qué gusto conocerte por fin, quise hablarte la vez pasada que viniste'. '¿A Uruguay?', le pregunté, 'porque solamente fui una vez'. Me dijo que estuvo ese día en que tocamos en el Peñarol. Y le dije, 'sabes, tengo una pregunta para hacerte. En todos estos años... Tú te acuerdas cuando tocamos un tema, no recuerdo cual...' El tipo me dice enseguida 'Padre Antonio'. '¿Te acuerdas qué pasó?', le digo. 'Sí, nadie aplaudió'. Y le pregunté: '¿Eso pasó por miedo a expresarse?'. Y me dijo 'no, hombre, por respeto'", contó.
"Todavía me emociona, porque ¿cómo es posible que 3.500 personas sintieran lo mismo y decidieran que, más que aplaudir, la mejor forma de mostrar su solidaridad era guardando silencio? Eso fue extraordinario", terminó el músico.