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Hay imágenes y títulos que quedan asociados indivisiblemente a un momento histórico y se convierten en sinónimos. O sea: uno entiende que Un río de libertad no habla precisamente de un curso fluvial. La importancia del acto del obelisco de Montevideo de 1983 fue enorme, un punto de inflexión para la democracia en Uruguay, un parteaguas, pero lo que queda hoy es eso: una imagen, el recuerdo de la marea de gente bajando por la avenida e información desperdigada sobre lo que significó.

Con eso se encontró la periodista y editora de El Observador María Noel Domínguez cuando empezó a investigar para su último libro, Acto del obelisco 1983: Aquel río de libertad (Banda Oriental, $760), que presentará este jueves 3 de octubre en la Feria Internacional del Libro de Montevideo. El evento está presente en el imaginario colectivo, pero incluso con el aniversario número cincuenta encima —que se celebró el año pasado—, no había un proyecto que lo pusiera en valor. Tampoco aparecían imágenes por fuera de la icónica foto de Américo José Plá. Y en eso se embarcó la autora.

Sobre los pormenores del trabajo con el libro —que incluye las imágenes capturadas en el momento por el fotógrafo Armando Sartorotti—, el lugar del acto en el presente y el momento que ella llama "de mayor pluralidad del Uruguay", va la siguiente charla con Domínguez.

¿Cuál fue el primer contacto con la idea del libro?

Hace muchos años saqué un libro con Banda Oriental sobre José Mujica, y siempre quedé en contacto con ellos, aunque por diferentes motivos no encontraba el tiempo de hacer algo más. Cuando tuve más tiempo tuve una conversación con Alcides Abella para ver qué podíamos hacer. Juntamos una batería de temas y vi que del acto no había nada escrito. Y no solo que no había nada, sino que lo que había era contradictorio. Y ahí me resultó super desafiante.

¿Qué encontrabas de contradictorio?

Por ejemplo, la lista de quiénes estaban. Hay varias versiones de esa lista, y solamente poder depurarla de forma más fielmente posible, ya me generaba un desafío periodístico importante.

Para la importancia que tuvo el acto, cuesta encontrar productos que lo pongan en el centro.

No, es paradojal lo que se siente con el acto. En primer lugar, algunos dicen que es porque los que han contado más historias de protesta no son los gestores originales del acto. El acto, en realidad, se le ocurrió básicamente a Jorge Batlle con un grupo con el que se juntaba, entonces la izquierda y los movimientos sociales que siempre impulsaron la salida a la calle no eran el centro del acto. Algunos dicen que por eso se le bajó el perfil. Lo cierto es que el acto le puso el freno a la dictadura. Y no hay ningún excluido, por lo tanto hay una contradicción entre su importancia y lo que se dijo después. Pero todas las personas con las que conversé y que participaron del acto estaban orgullosas de haber estado ahí, y lo sienten como algo fundamental. Pero no tuvo en la narrativa el mejor lugar.

20240927 Tapa del libro "Acto del Obelisco 1983" de María Noel Domínguez.

¿Qué imagen recordás de ese momento?

Yo vivía muy cerca del obelisco, y lo que veía era pasar mucha gente. Yo no fui al acto, sí fui al anterior en el Estadio Franzini. La pasé mal, obviamente, era chica, no entendía. Pero con el del obelisco vi pasar gente todo el día, teníamos un balcón que daba a Rivera y Ponce. Luego las imágenes que sí recuerdo de los diarios.

¿Cómo fue el proceso de investigación para el libro?

Tuve la suerte de estar muy cerca de la biblioteca del Palacio Legislativo, y entonces me resultó muy fácil y agradable ir a revisar todo el material. Lo hice como ejercicio: todos los días pasaba por ahí. Y no todo está digitalizado. Empecé a juntar el material y a tener una idea de por dónde ir, siempre sabiendo que yo quería poner en el estrado a cada uno de los que estaba ahí, quién era y por qué estaba ahí. Y después fueron las entrevistas a los que estaban vivos, que no eran muchos, y que fuera lo más plural posible. Después lo que hice fue contar una historia. Dentro del caos de la información, hubo un orden que surgió solo. Un relato que apareció entre todo eso.

Llama la atención, por ejemplo, la extensión de la marcha en el interior también, que es una de las peculiaridades menos conocidas.

Ahí fui a buscar los medios del interior, que además están escritos de forma muy exhaustiva y de forma coloquial. Estaba todo, y eso me resultó muy útil.

¿En ese camino te encontraste con algo que te llamara la atención, que desconocieras en el comienzo?

Que me sorprendiera no, capaz los detalles como cuando se fue Alberto Candeau en una ambulancia, ese tipo de cosas que no sabía. Después, en base a esa narrativa, seguí quién tenía miedo, quién no, cómo se habían ordenado los lugares para sentarse. Porque además fue lo más plural que hizo el Uruguay en su historia. Estaban todos compartiendo allí. Cómo fueron cada uno de ellos me resultaba curioso.

Pasando raya, esa pluralidad resulta hasta sorprendente hoy, y es difícil pensar en esa comunión entre todos los partidos.

Me parece que eso es lo que lo sostiene. Incluso hablando con quienes participaron, tienen una nostalgia de ese Uruguay, porque tenían un objetivo claro. Hoy no lo hay. Entonces todos se alineaban detrás de eso, y todos dejaron algo para la organización del acto, todos cedieron una parte. Ahora se cuenta de forma fácil, pero hubo muchas reuniones, todos cedieron algo en pos de algo mayor.

El año pasado se cumplieron 50 años del acto. ¿Tuvo el lugar que merecía el evento en la consciencia colectiva?

Confirmé que no había nada. Tenía la fecha clara, muchas que tenían que ver con lo que hacía. Y sí sentí que podíamos lanzarlo ahí, pero también me parecía que estaba bueno dejar que pasara y confirmar que sigue siendo importante, pero que no estaba detallado. En un momento quise hablar con casi todas las personas que conocía que habían estado en el acto, sobre todo gente común que contara su visión del acto, pero no me fue posible. Sí sé que las personas que vuelven a evocar el acto sienten hoy lo mismo: la importancia, el detalle y te hablan con una paz intelectual, y quieren charlar sobre eso. Hubo gente que colaboró mucho para que pudiera armar esto al final, partidos que hoy casi no tienen gente como la Unión Cívica, me dedicaron mucho tiempo.

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