Chile elige presidente entre dos modelos: Kast, favorito con el respaldo de "las tres derechas", frente a la continuidad de la comunista Jara
Más de 15 millones de chilenos están habilitados a votar en la segunda vuelta del domingo, para la que José Antonio Kast parte como favorito, después de haber sido respaldado por otros candidatos de la derecha. La oficialista Jeannette Jara buscó moderar su discurso para captar a los desencantados. Por qué la inseguridad fue eje de la campaña.
Si se cumple lo que anticipan las encuestas, el domingo Chile podría elegir a su primer presidente de ultraderecha desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet en 1990. En un país donde la principal preocupación de los ciudadanos es la inseguridad, José Antonio Kast parte como favorito tras una campaña basada en la mano dura contra la delincuencia y la migración irregular. Su rival será la comunista Jeannette Jara, que va como candidata de la coalición oficialista de izquierda y ha buscado mostrarse como moderada.
Pese a haber ganado en la primera vuelta del 16 de noviembre, con el 26,9% de los votos, los sondeos de opinión le dan a Jara pocas posibilidades de imponerse en el balotaje. Kast, en cambio, obtuvo el 23,9% el mes pasado, pero recibió el apoyo de otros candidatos, como el libertario Johannes Kaiser y la ex alcaldesa Evelyn Matthei, representante de la derecha tradicional: entre los tres sumaron entonces más del 50%. Así, con el respaldo de "las tres derechas", Kast se planta como el más que probable futuro presidente de Chile.
La duda es qué pasa con los votos de los sectores más moderados que se inclinaron por Matthei, por ejemplo, o con los que apoyaron al populistaFranco Parisi, que ocupó un sorpresivo tercer lugar con casi el 20% después de hacer campaña bajo el lema "ni facho ni comunacho". Por lo pronto, su Partido de la Gente resolvió votar en blanco o nulo en la segunda vuelta.
Y, a su vez, señaló que después de 2006, cuando Ricardo Lagos le traspasó el mando a Michelle Bachelet, no hubo otro presidente que le entregara el poder a un candidato de su partido. "Desde entonces ha ganado la oposición de manera permanente por casi 20 años (...) Lo más probable es que esa tendencia a la alternancia, que ha puesto a Chile como uno de los ejemplos paradigmáticos de péndulo, se ratifique", aseguró.
La inseguridad y la migración, ejes de la campaña chilena
Según diversas encuestas, la mayor preocupación para los chilenos actualmente es la seguridad y la criminalidad. Un 87,5% de chilenos percibe un aumento de la delincuencia, según la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana. La sensación de inseguridad se instaló tras el crecimiento de homicidios y es un punto que domina la campaña electoral.
Chile es, no obstante, una de las naciones más seguras de América Latina. Si bien la tasa de homicidios se triplicó en la última década (de 2,5 a 6,7 por cada 100.000 habitantes), se ubica por debajo del promedio de la región, de 15 homicidios cada 100.000, según los últimos datos de la ONU.
Chile - carabineros - EFE
"Ha habido un deterioro de la seguridad en Chile, que para mucha gente es palpable. Si bien en términos comparativos se está en una mejor posición respecto a la región, la gente percibe que su calidad de vida se ha ido deteriorando y esa señal se manda a los políticos, que lo colocan en primer lugar de sus programas de gobierno", señaló Gilberto Arana, analista político y profesor de la Universidad de Chile, a CNN.
A la vez, un 82% de los chilenos considera que el "aumento de la delincuencia es causado, principalmente, por la llegada de migrantes irregulares", según un estudio de la Consultora Criteria.
Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en Chile viven 1,6 millones de migrantes, de los cuales los venezolanos, los peruanos y los colombianos son los grupos más numerosos. La migración se ha duplicado desde 2017 y actualmente representa más del 8% de la población, de acuerdo al INE, que estima en más 330.000 los migrantes que están en situación irregular.
En el último debate televisado antes de las elecciones, para las que están habilitadas más de 15 millones de personas, Kast aseguró esta semana que no buscará "regularizar" a los inmigrantes irregulares y les dio un plazo de 92 días para abandonar el país. El candidato del Partido Republicano también dio detalles sobre sus planes para delincuentes extranjeros y aseguró que "todo el que cometa delito en Chile va a cumplir su pena en Chile y si es extranjero, después lo vamos a expulsar".
Kast, que en el pasado ha defendido el legado de Pinochet pero asegura que es un demócrata, promete combatir el crimen con más poder de fuego para la policía y el envío de militares a zonas críticas.
Por su parte, Jara propuso la creación de un registro biométrico y una "regularización acotada" para aquellos extranjeros sin antecedentes delictivos, con empleo y que mantengan vínculos familiares, además de un registro biométrico de los extranjeros que viven en el país.
En su último acto de campaña este miércoles, la candidata oficialista buscó atender a la preocupación de gran parte de la población y prometió que reforzará la policía para combatir el crimen organizado. "Vamos a trabajar en la seguridad pública. Todos en Chile merecen vivir tranquilos. En todos los barrios se requiere presencia policial y por eso la vamos a fortalecer", dijo en la capital chilena. Y durante el debate aseguró que, si fuera necesario, declararía el estado de emergencia, además de prometer más capacidad para Carabineros y mejor inteligencia policial.
La ex ministra de Trabajo ha virado su foco en la campaña hacia la seguridad, por sobre su agenda de derechos sociales. "La percepción es que hay una tendencia de ambos candidatos a moverse hacia el centro", dijo Olaf Jacob, representante en Chile de la Fundación Konrad Adenauer (KAS), a Deutsche Welle. "Creo que no habrá alternativa: quienquiera que gane va a tener que moderarse, porque los números en el Parlamento no dan para tener posiciones muy radicales", consideró el especialista.
José Antonio Kast, el referente de la ultraderecha que va por su tercer intento
Kast, de 59 años, enfocó su campaña en recuperar la "grandeza" de Chile y solucionar la "peor crisis de seguridad en décadas". En su tercera carrera presidencial, el hijo de padres alemanes que emigraron a Chile en 1950 apostó a un discurso de línea dura contra la migración y la delincuencia.
El abogado, que antes militó en el partido de derecha Unión Demócrata Independiente, es conocido por su mirada conservadora en temas como el aborto o el matrimonio igualitario. Sin embargo, dijo recientemente a El Mercurio que la ciudadanía conoce sus posturas y que el partido no se va a "mover para hablar de temas que hoy día no son las urgencias sociales que la gente quiere que se solucionen".
El ex diputado dio pocas entrevistas en medios y ha evitado hablar sobre su defensa de la dictadura de Pinochet, que le valió duras críticas en el pasado. En el debate de esta semana dijo que apoya reducir las penas para condenados por violaciones de derechos humanos. Legisladores de derecha impulsan en el Congreso un proyecto de ley para permitir que presos con enfermedades terminales o mayores de 80 años cumplan sus penas fuera de la cárcel. Esto incluiría a agentes presos por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura.
Chile - José Antonio Kast - 9-12-25 - AFP
Kast va por su tercer intento de llegar a la presidencia
AFP
Kast, padre de nueve hijos, es considerado junto al ex presidente brasileño Jair Bolsonaro y el mandatario estadounidense Donald Trump - por quienes ha expresado su admiración en más de una ocasión- uno de los principales exponentes de la ultraderecha de la región.
En sintonía con las políticas del presidente estadounidense, prometió deportaciones masivas, blindaje de las fronteras con vallas y zanjas, así como un fuerte ajuste del gasto, con recortes por 6.000 millones de dólares. "Queremos un país donde los delincuentes tengan miedo y los ciudadanos caminen tranquilos, un país donde la migración ilegal no tenga cabida", aseguró antes de la primera vuelta.
"Chile ha sido invadido. La migración ilegal, crimen organizado e inacción del Gobierno han desbordado nuestras fronteras, pero eso se acabó, llegó la hora de actuar. El Estado falló, pero aquí estamos los que sabemos lo que debemos hacer", manifestó en la campaña.
Jeannete Jara, la comunista que busca mantener a la izquierda en el poder
Jara es una abogada comunista de 51 años que debuta como candidata. Surgió como opción presidencial luego de que en su gestión como ministra del Trabajo redujera la semana laboral de 45 a 40 horas. También impulsó y lideró las negociaciones para la aprobación de una reforma de las pensiones.
"El sueño que queremos es un país que crezca más, que genere mejor empleo, que tenga mejores salarios y que tenga mejores condiciones de vida para todas las familias", manifestó Jara, quien también cuenta con el apoyo de la Democracia Cristiana, el histórico partido de centro que piloteó buena parte de la transición chilena y que no forma parte de la coalición oficialista.
Durante la campaña aseguró que "no solamente hay en juego una candidatura, sino una mirada de país hacia el futuro". Además trató de desmarcarse de la gestión de Gabriel Boric para llegar también a los descontentos con el gobierno y buscó convencer al electorado de que la izquierda sí puede controlar la delincuencia y la migración irregular.
Chile - Jeannette Jara - 9-12-25 - AFP
Jara fue ministra de Trabajo y debuta como candidata
AFP
"En mi gobierno no solo habrá mayor seguridad pública en los barrios, sino que además vamos a tirar el hilo donde les duele, en la ruta del dinero sucio, por eso vamos a levantar el secreto bancario", dijo, destacando una de sus principales medidas en el combate contra el crimen organizado, según recogió la agencia EFE.
Criada en un barrio pobre del norte de la capital chilena, fue presidenta de la federación de estudiantes de la Universidad de Santiago de Chile. Jara ha insistido en definirse como la "candidata de la centro izquierda y no del Partido Comunista", con cuyos líderes ha tenido diferencias públicas sobre las dictaduras de Cuba y Venezuela.
De hecho, durante el debate de esta semana hizo una promesa insólita. Dijo que si gana renunciará a su militancia al Partido Comunista, porque la presidenta debe estar "por sobre los partidos políticos". "Varios medios de comunicación insisten permanentemente en presentarme como la candidata del PC -lo cual no niego, pues milito ahí-, pero hoy día represento a una coalición mucho más amplia", indicó en la Radio Cooperativa.