Bajo la estrategia de forzar cambios políticos en Cuba, la administración de Donald Trump amplió las sanciones contra el régimen de La Habana, endureciendo el cerco sobre el turismo —una de las principales fuentes de divisas y empleo— en una economía que camina hacia el colapso.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros del gobierno de Estados Unidos incluyó en su lista de sancionados al Ministerio de Turismo de Cuba limitando las posibilidades de que opere con bancos, aseguradoras y, en general, compañías extranjeras —estadounidenses o de otros países— que no querrán poner en riesgo sus negocios en EEUU.
Este paso intensifica el cerco sobre un sector que ya emite señales de alarma. En los primeros cinco meses de este año, según cifras oficiales, el número de visitantes a la isla se redujo 58%, arrastrado sobre todo por la caída de turistas provenientes de Canadá, Estados Unidos y Rusia.
El rápido descenso en la llegada de turistas ha desencadenado una serie de efectos que profundizan la fragilidad de la economía: menor consumo en restaurantes, hoteles y paseos, caída en la actividad de agencias de viajes y, como consecuencia, un declive en un sector que en 2024 aportó 1.293 millones de dólares a Cuba.
La sanción al Ministerio de Turismo se suma a las medidas de Washington que han cortado el suministro de petróleo —provocando escasez y apagones—, incentivado el éxodo de empresas y, en paralelo, han reducido al mínimo el margen de maniobra de Gaesa, el conglomerado militar que controla cerca del 40% del PIB y concentra las operaciones de comercio exterior.
Las cadenas hoteleras españolas Meliá e Iberostar, junto con la canadiense Blue Diamond y la asiática Aston, anunciaron el cese de operaciones en al menos 49 hoteles. Al mismo tiempo, aerolíneas como Air Canada y Air France suspendieron sus vuelos a La Habana. A ello se suman Visa y Mastercard, que interrumpieron sus servicios en la isla, mientras la canadiense Sherritt —socia de empresas cubanas en plantas de níquel, cobalto y gas— decidió poner fin a sus operaciones.
En el mercado informal, que marca buena parte de los precios, el dólar acumula un alza de 52%. La inflación oficial es de 18% en los últimos doce meses, aunque la variación real es claramente mayor.
Además del Ministerio de Turismo, las nuevas sanciones alcanzan a tres empresas estatales: Coreydan y Enetec, distribuidoras de combustible, y Geomex, dedicada al comercio minorista. En paralelo, la Corporación Antillana Exportadora, bajo el paraguas de Gaesa, también fue incluida.
Washington amplió el rango más allá de lo económico y sumó a la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana y a las Brigadas de Respuesta Rápida, descritas por EEUU como “grupos civiles armados de carácter parapolicial, organizados y entrenados por el gobierno cubano”.
Congresistas de visita
Tras la publicación de las nuevas sanciones, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, afirmó a través de su cuenta en X que “el anuncio del 13 de julio de medidas coercitivas adicionales es manifestación fehaciente del propósito criminal y genocida con que gobernantes estadounidenses se empeñan en castigar a toda la población del país”.
Además, La Habana ha buscado contacto con congresistas demócratas para intentar incidir en la opinión pública de Estados Unidos. Los legisladores Mark Pocan (Wisconsin), Teresa Leger Fernández (Nuevo México), Maxine Dexter (Oregón) y Delia Catalina Ramírez (Illinois) viajaron a Cuba para reunirse con el presidente Miguel Díaz-Canel, ministros y distintos sectores.
Tras la visita publicaron una nota de prensa en la que afirman que “el bloqueo de facto de combustible impuesto por EEUU a Cuba está generando dolor indiscriminado para los más vulnerables, contribuyendo a apagones eléctricos en todo el país —incluido uno durante nuestro viaje—, acumulación de basura en las esquinas, graves escaseces de alimentos, medicinas y transporte público, y una creciente desigualdad en la isla”.
Congresistas estadounidenses en Cuba
AP
“En nuestras reuniones con líderes religiosos, emprendedores, organizaciones de la sociedad civil, grupos humanitarios, profesionales de la salud y agricultores, todos coincidieron en algo: que están siendo estrangulados por las actuales órdenes ejecutivas y el prolongado bloqueo económico”, agregan.
Asimismo señalan que “hacemos un llamado a la administración Trump y al Congreso para que levanten las crueles sanciones contra el pueblo cubano y entablen negociaciones serias con las autoridades de la isla”.
Las reformas
En un intento por contener su peor crisis en la historia contemporánea, en junio el gobierno cubano aprobó un plan de 176 medidas “urgentes” para ampliar la presencia del capital privado y atraer inversión extranjera, en lo que se perfila como el mayor giro desde que la Revolución tomó el poder en los años sesenta.
Las reformas reducirían las áreas de la economía en las que se prohíbe la participación de empresas privadas, les permitirían importar y exportar con mayor libertad y atraer inversión extranjera. Por primera vez, los emprendedores podrían contratar a más de 100 empleados y ser propietarios de varias firmas.
Analistas consideran que la idea de impulsar un giro hacia un sistema con mayor presencia del mercado y menos control del Estado aparece como un objetivo difícil de alcanzar bajo el peso de las sanciones de Washington. A ello se suma que las reformas enfrentan un serio problema de credibilidad: Cuba carece de divisas, de Estado de derecho y de capacidad institucional.
Rubio advierte
El pasado 11 de julio, al cumplirse cuatro años de las protestas de 2021, el secretario de Estado Marco Rubio difundió un comunicado en el que dejó claro que la presión sobre La Habana continuará en busca de un giro del régimen.
“En esta Administración hemos ofrecido a Cuba ayuda, apoyo para la reconstrucción y la promesa de una nueva relación entre nuestros dos países, si el régimen acepta realizar reformas políticas y económicas que le den al país una oportunidad de prosperidad”, señaló Rubio.
Rubio advirtió que, “mientras el pueblo clama por reformas”, los jerarcas comunistas consolidan el control económico y esconden recursos en el extranjero. Señaló que Cuba representa “una seria amenaza a nuestra seguridad nacional” al albergar operaciones militares y terroristas hostiles cerca del territorio estadounidense y apoyar redes subversivas dentro del país.
El secretario de Estado advirtió que Estados Unidos seguirá usando “todas las herramientas a nuestro alcance” para enfrentar las amenazas del régimen comunista y promover reformas que den a Cuba un mejor futuro. Advirtió que los líderes de la isla deben comprometerse con “reformas reales, paz y prosperidad, antes de que sea demasiado tarde”.