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Abelardo de la Espriella, el presidente electo en Colombia, ordenó suspender las reuniones de transición con el gobierno de Gustavo Petro. El empalme —como se conoce este proceso de coordinación entre administraciones— quedó en suspenso mientras escalan la polarización y la tensión política.

A través de su cuenta de X, De la Espriella escribió: “Acabo de darle instrucciones al señor vicepresidente electo de la República para que suspenda de manera inmediata el proceso de empalme con el gobierno corrupto que termina su periodo, un gobierno que, con sus decisiones y su conducta, pretende destruir a Colombia”.

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“Mi deber es proteger los intereses de la Nación y garantizar una transición seria, transparente y al servicio de los colombianos, nunca legitimar el desastre ni el desconocimiento del orden constitucional”, añadió en su mensaje De la Espriella.

Las reuniones destinadas a garantizar una transferencia ordenada del poder antes de que el nuevo gobierno asuma el próximo 7 de agosto estaban encabezadas por el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, y el ministro de Hacienda, Germán Ávila. Para hoy se habían previsto encuentros entre equipos de distintas áreas de la administración pública.

La suspensión del proceso ocurre después de que el presidente Gustavo Petro insistiera en sus denuncias de fraude en el balotaje del 21 de junio, en el que Abelardo de la Espriella fue declarado vencedor frente a Iván Cepeda, el candidato de izquierda respaldado por Petro.

En su cuenta de X, Gustavo Petro afirmó que “quien ganó las elecciones por voto popular fue Iván Cepeda; el triunfo de Abelardo se hizo con algoritmos desde California, elaborados por empresas de inteligencia privada de Israel”. Añadió que la justicia colombiana y estadounidense tendría las pruebas de esos delitos.

Tras conocer la suspensión del empalme, Petro volvió a escribir: “Tal como indica la ley, el proceso de entrega del gobierno continúa ante el pueblo. Se colocarán sillas vacías en espera de que quienes se robaron las elecciones lleguen a entender qué es gobernar”.

Agregó que “me piden cosas que serían inconstitucionales como permanecer en el poder sabiendo que los que vienen no ganaron las elecciones. No lo haré porque el mandato popular que se me otorgó tiene un final y soy un demócrata y respeto la constitución”.

Los observadores internacionales que supervisaron el balotaje coincidieron en señalar que se trato de un proceso confiable. La misión de la Unión Europea destacó la transparencia y eficiencia en el recuento de los votos, mientras que el Centro Carter indicó que el sistema para definir el resultado fue “confiable, transparente y plenamente trazable”.

Iván Cepeda

De acuerdo a las cifras oficiales De la Espriella ganó la presidencia al obtener 49,6% de los votos mientras que Cepeda recibió 48,7%. La diferencia de apenas 251.000 votos deja en evidencia la extrema división de los colombianos.

Si bien Cepeda no se ha opuesto a reconocer el resultado ha señalado que recurrirá a la “desobediencia civil pacífica” en caso de que De la Espriella no renuncie a su nacionalidad estadounidense y aclare si ha sido “colaborador de agencias” de inteligencia.

Cepeda también ha cuestionado el apoyo que De la Espriella recibió del presidente estadounidense Donald Trump durante la campaña, al considerarlo una “abierta interferencia” al proceso electoral en Colombia.

Durante la campaña electoral el Consejo de Estado se pronunció sobre el tema de la doble nacionalidad y afirmó que no es impedimento para que De la Espriella sea presidente en vista de que la Constitución no lo prohíbe.

La tensión

El ministro de Hacienda y coordinador del empalme del gobierno de Gustavo Petro, Germán Ávila, ordenó a su equipo suspender las reuniones como respuesta a la decisión de Abelardo de la Espriella. En una declaración televisada cuestionó las afirmaciones de Carlos Alonso Lucio, integrante del equipo del presidente electo, quien había señalado que la nueva administración llevaría ante la justicia los hallazgos del proceso de transición “anticorrupción”.

Gustavo Petro

Ávila replicó que el empalme no equivale a una investigación penal ni a un juicio, y anunció que presentará una denuncia contra Lucio. “No tenemos nada que ocultar”, aseguró.

Indicó que “se han realizado acusaciones y ofensas al presidente y su equipo de Gobierno según las cuales se califica de criminales, se manipula la justicia, se pretende extraditarnos, entre otras torpezas manifestadas por este miembro del comité de empalme. No las aceptamos, no tenemos ninguna razón para permitirlo”.

El vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, dejó ver que en la decisión de suspender el enlace para la transición, en este bando, ha pesado los señalamientos de fraude: “Casi 13 millones de colombianos eligieron un nuevo rumbo para el país. Nadie tiene derecho a desconocer ese mandato popular ni a poner en duda la legitimidad del presidente electo”, afirmó.

Abelardo de la Espriella y el vicepresidente electo José Manuel Restrepo

De abogado penalista a fenómeno político, Abelardo De la Espriella irrumpió en el tablero político con un repertorio de promesas que van desde la mano firme contra el narcoterrorismo hasta la reducción drástica del Estado.

Sus propuestas se inspiran en líderes como Nayib Bukele en El Salvador, Javier Milei en Argentina y Donald Trump en Estados Unidos. “Contra el narcoterrorismo que Petro ha mimado, mano de hierro como Bukele. Contra el derroche del Estado, recorte con medidas económicas como las de Milei. Contra el caos y la tiranía de la izquierda radical, determinación como la que ha tenido el presidente Trump”, afirmó reiteradamente en su campaña.

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