Amazon confirmó una nueva ronda de despidos, principalmente en su división de Stores. Afecta a menos de 1.000 empleados de oficina en Estados Unidos, India y Reino Unido. Los recortes alcanzan puestos de atención al cliente, soporte al marketplace e ingeniería dentro de la operación minorista. La empresa dijo que busca reorganizar partes de su negocio de tiendas en torno a sus prioridades actuales. También afirmó que acompañará a los afectados durante la transición.
Puertas adentro, el clima es otro. Los mensajes internos plantean dudas sobre las indemnizaciones, el acceso a vacantes internas y la posibilidad de nuevas notificaciones. Algunos gerentes habrían reducido su planificación para los próximos trimestres ante la expectativa de que equipos o prioridades cambien.
El momento llama la atención. Los despidos coinciden con el evento promocional Prime Big Deal Days. Además, Amazon se ha acercado a exempleados, incluidos algunos afectados por recortes anteriores, para ofrecerles puestos en AWS (Amazon Web Services) y en sus negocios de inteligencia artificial (IA). La empresa despide en un área mientras busca talento en otra.
Ola de despidos
El recorte de esta semana es el último capítulo de una reducción de personal que lleva casi cuatro años. Amazon eliminó cerca de 27.000 puestos entre 2022 y 2023. Después, en octubre de 2025 dejó ir a 14.000 empleados corporativos. En enero de 2026 anunció otros 16.000. Esos 30.000 recortes en tres meses equivalen a cerca del 10% de su fuerza laboral corporativa y tecnológica, de unas 350.000 personas.
Si se suman esas cifras a la ronda actual, el total supera los 57.000 puestos. Hay que precisar que los recortes recientes se concentran en personal corporativo. Los 1,5 millones de empleados de la compañía son en su mayoría trabajadores de almacenes y logística.
La empresa ha evitado atribuir los despidos directamente a la IA. Beth Galetti, su vicepresidenta senior de recursos humanos, aseguró que no es su plan crear un ritmo permanente de recortes. El discurso oficial habla de reducir capas de gestión, agilizar la organización y bajar costos, según el CEO Andy Jassy.
Facturación sin crisis
Sin embargo, hay señales en otra dirección. Jassy dijo a sus empleados en junio de 2025 que esperaba que la plantilla corporativa se redujera con el tiempo por las eficiencias que traería la IA. Algunos analistas consultados por Reuters vincularon los despidos con una mayor implantación de software de inteligencia artificial. Empleados acusaron a la empresa de implementar IA sin escuchar a quienes trabajan con ella.
El contexto financiero refuerza la pregunta. En el trimestre previo a la segunda ola de 2026, Amazon facturó 180.169 millones de dólares, un 13,4% más que un año antes. No se trata de una empresa en crisis. Recorta personal mientras crece, y lo hace al mismo tiempo que aumenta el gasto en infraestructura de inteligencia artificial.
Pero Amazon no está sola. La reestructuración forma parte de un cambio más amplio en el sector, donde las compañías reducen empleos en algunas funciones y destinan más recursos a la IA. Meta eliminó unos 8.000 puestos en mayo, y Microsoft recortó más de 5.000 entre julio y septiembre.
Meta y Microsoft también echan
La comparación muestra diferencias de escala y de método. Meta y Microsoft concentraron sus recortes en bloques acotados, de uno a tres meses. Amazon optó por un goteo sostenido, con grandes rondas y ajustes menores como el actual. En volumen acumulado, Amazon supera con holgura a las otras dos. En ritmo, es la que más sensación de incertidumbre genera entre sus empleados, que no saben si habrá nuevas notificaciones.
Hay un rasgo común en las tres. Ninguna reduce porque su negocio caiga. Redistribuyen: menos personal en funciones tradicionales como el comercio minorista o la atención al cliente, y más inversión en centros de datos, chips y equipos de IA.
El debate de fondo es si la inteligencia artificial es hoy la causa real de estos despidos o una narrativa conveniente para justificar recortes de costos tras la expansión de la pandemia. Hay argumentos para ambas lecturas. Quienes defienden la primera señalan que la IA ya automatiza tareas de soporte y programación. Quienes defienden la segunda recuerdan que las tecnológicas contrataron en exceso en 2020 y 2021 y que gran parte del ajuste es una corrección de ese exceso.
Lo que sí se puede afirmar es que el mercado laboral tecnológico cambió de lógica. Las empresas ya no miden su fortaleza por cuánta gente emplean, sino por cuánto capital destinan a la IA. Mientras tanto, para los cerca de mil trabajadores afectados esta semana, y para decenas de miles antes que ellos, la discusión es muy concreta: dónde encontrar el próximo empleo.