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Donald Trump considera que el déficit comercial que Estados Unidos enfrenta con varios países representa una "amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional". Ese fue el argumento utilizado en su orden ejecutiva del jueves pasado, en la que establece nuevos aranceles "recíprocos" a decenas de socios comerciales, que van del 10% al 41% y entrarán en vigor el 7 de agosto. Fue el cierre de semanas de negociaciones en las que alcanzó varios acuerdos con algunos de estos socios, de marchas y contramarchas que sacudieron a las economías y los mercados mundiales.

El viernes era una fecha clave. El 1 de agosto vencía el plazo fijado por el presidente de EEUU para renegociar posibles acuerdos comerciales, después de haber suspendido durante más de tres meses las tarifas anunciadas el 2 de abril, al que llamó "Día de la Liberación". Ese día, Trump impuso un arancel del 10% a los bienes de casi todos los socios comerciales estadounidenses, y preveía añadir a los pocos días un tramo suplementario para varios de ellos que llegaba hasta el 50%. El argumento para los aranceles recíprocos era que los demás países aplicaban prácticas comerciales injustas hacia EEUU.

Las barreras comerciales anunciadas entonces, las más altas desde la Gran Depresión de la década de 1930, provocaron un desplome de las bolsas, desataron temores a una recesión, así como a una mayor inflación, ante el encarecimiento de los productos por los nuevos impuestos.

Trump pretende que los aranceles traigan de vuelta la fabricación de productos a Estados Unidos, al tiempo que obliga a otros países a reducir sus barreras comerciales a las exportaciones estadounidenses. El presidente argumenta que los exportadores extranjeros pagarán el costo de los aranceles, pero hasta ahora los economistas han encontrado que la mayoría están siendo pagados por empresas estadounidenses. A la vez, los indicadores inflacionarios en el país han comenzado a aumentar a medida que suben los precios de bienes importados, tales como muebles, electrodomésticos y juguetes.

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Trump al anunciar los aranceles recíprocos el 2 de abril

A quiénes afectan los nuevos aranceles

"Reestructuración del comercio mundial en beneficio de los trabajadores estadounidenses", escribió la Casa Blanca en mayúsculas y negrita en uno de los documentos en los que anuncia los nuevos gravámenes.

La administración Trump indicó que el arancel "universal" para los bienes que ingresen a Estados Unidos seguirá siendo del 10%, tal como anunció el mandatario el 2 de abril. Pero esa tasa sólo se aplicará a los países con los que EEUU tiene un superávit comercial, que son la mayoría de sus socios.

En tanto, la base arancelaria para los países con los que Estados Unidos tiene un déficit comercial será del 15%. Unas 40 naciones deberán pagar estos gravámenes. Para muchos países, esto implica tasas menores a las "recíprocas" del 2 de abril, pero para otros serán mayores. Más de una decena de países tendrán aranceles mayores al 15%, ya sea porque es lo que se acordó con el gobierno estadounidense o porque Trump decidió castigar a estas naciones por otros motivos, como ocurrió con Brasil.

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Los fabricantes están acumulando inventario mientras evalúan las implicaciones de los aranceles del 25% a los autos importados.

Estos nuevos aranceles, en tanto, no entraron en vigor el viernes, como estaba previsto inicialmente, sino que lo harán siete días después, el 7 de agosto. Esto es para dar tiempo a las aduanas a organizarse, informó a periodistas un alto cargo de la Casa Blanca, informó la agencia AFP.

Las tarifas aduaneras llegan al 41% en el caso de Siria, que recibió una de las tasas más altas junto a Laos y Myanmar (40%), mientras que Suiza le pisa los talones, con el 39%, la mayor de Europa. Los productos de Irak y Serbia deberán pagar un 35%, mientras que en el caso de India será un 25% y el de Bangladesh un 20%.

En América Latina, Washington aumentó del 10% al 15% los recargos para Costa Rica, Bolivia y Ecuador y mantuvo intactos los previstos en abril para Venezuela (15%) y Nicaragua (18%), así como para Argentina y Uruguay (10%), entre otros.

Los acuerdos alcanzados hasta ahora

El primer acuerdo comercial cerrado por Trump fue en mayo con el Reino Unido de Keir Starmer. Fue el primer pacto alcanzado después de que el presidente estadounidense lanzara su guerra comercial. Establece una base del 10% para los productos importados desde ese país, pero contempla menores gravámenes a los autos, acero y aluminio británicos, así como una reducción de las barreras comerciales del país europeo a las importaciones estadounidenses de carne vacuna y etanol.

Le siguió el trato cerrado con Vietnam, que establece que Estados Unidos aplicará un arancel del 20% a los productos vietnamitas - bastante por debajo del 46% establecido en abril-, mientras que el país asiático no gravará las importaciones estadounidenses.

También se concretó un acuerdo con Japón, que pasó de un arancel del 25% al 15%, que se extenderá también al sector automotriz, una ventaja frente a otros grandes exportadores del mercado, que enfrentan el gravamen del 25% establecido al sector en abril. Y se cerraron otros con Indonesia (19% de aranceles en comparación con el 32% original), Filipinas (del 20% bajó a 19%) y Corea del Sur, el último en concretarse, con términos similares a los de Japón.

Aranceles - Japón - AP

Uno de los que más expectativa había generado fue el logrado con la Unión Europea (UE). Después de semanas de negociaciones, fue cerrado el domingo durante una visita de Trump a Escocia, en la que se reunió con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Los bienes europeos enfrentarán un gravamen del 15%, frente al 30% con el que supo amenazar, inclusive los vinculados al sector automotriz.

Acuerdos para una prórroga

Desde que lanzó su guerra comercial, China fue uno de los principales objetivos de Trump. La disputa entre dos de las principales economías del mundo tuvo idas y vueltas y fue escalando, con amenazas de hasta 145% de aranceles de parte de Estados Unidos y de 125% de parte de China.

Finalmente, en junio, Trump anunció un acuerdo con China para suspender los aranceles recíprocos: Estados Unidos tendrá acceso a minerales de tierras raras y a cambio hará concesiones, como permitir que estudiantes chinos accedan a universidades en EEUU. "Nosotros ponemos un total de 55% de aranceles, China pone 10%. ¡La relación es excelente!", escribió entonces el mandatario en su red Truth Social.

La "tregua" se extiende en principio hasta el 12 de agosto, pero representantes de ambas partes siguen negociando una posible extensión. La semana pasada fue el último encuentro entre las dos delegaciones en Suecia. Después de la reunión, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que las negociaciones fueron "muy constructivas", aunque matizó que "nada está decidido".

Trump - Sheinbaum - (2) - AFP

México también logró una prórroga, en este caso de 90 días, después de que su presidenta, Claudia Sheinbaum, hablara el jueves por teléfono con Trump. El mandatario estadounidense había amenazado al país vecino con imponer un gravamen del 30% a sus productos por no hacer lo suficiente para frenar el tráfico de fentanilo a través de la frontera.

"México seguirá pagando un arancel del 25% por el fentanilo, un arancel del 25% a los automóviles y un arancel del 50% al acero, el aluminio y el cobre", escribió Trump en Truth Social. Los productos incluidos en el Tratado de libre comercio de América del Norte (T-MEC), firmado con México y Canadá, están protegidos de los recargos, es decir, su inmensa mayoría.

Los casos de Brasil y Canadá

En el caso de Brasil, las medidas de Trump son abiertamente políticas y anulan lazos comerciales de larga data. Luego de imponer sanciones económicas al juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, que encabeza las acusaciones por intento de golpe de Estado contra el expresidente Jair Bolsonaro, aliado del mandatario estadounidense, Trump firmó una orden ejecutiva que puso fin a las negociaciones y ordenó la entrada en vigor de aranceles del 50% a los productos brasileños.

El gobierno de EEUU dijo que los aranceles del 50% entrarán en vigor en siete días a partir de este miércoles. Sin embargo, en la lista de excepciones figuran varios de los principales productos que Brasil exporta a Estados Unidos, como petróleo y combustibles, aviones, minerales y jugo de naranja. Según cálculos preliminares, las excepciones benefician productos que representaron cerca del 43% de las exportaciones brasileñas a Estados Unidos el año pasado.

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Trump con Jair Bolsonaro

Aunque Trump ha procurado justificar los aranceles generalizados, diciendo que son un intento de combatir los déficits comerciales crónicos de Estados Unidos, en realidad el país norteamericano tiene un superávit comercial con Brasil, lo que significa que les vende más bienes y servicios a los brasileños de los que les compra.

La administración Trump tampoco alcanzó un acuerdo con Canadá, cuyo primer ministro Mark Carney se plantó en varias ocasiones al mandatario estadounidense.

En su orden ejecutiva, Trump elevó el impuesto a las importaciones canadienses del 25% al 35%. Sin embargo, una amplia gama de productos cubiertos por el T-MEC permanece exenta de los aranceles. La orden de Trump citó el fracaso de Canadá en "cooperar para frenar la continua avalancha de fentanilo y otras drogas ilícitas", así como su "represalia" contra sus medidas.

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