9 de mayo de 2026 15:57 hs

La Casa Blanca publicó la Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, un documento de más de cien páginas que convierte la política antidrogas en prioridad de seguridad nacional y fija objetivos concretos para reducir las muertes por sobredosis. La ofensiva, presentada como un plan de “todo el gobierno”, endurece la presión sobre los países de origen y tránsito.

Para Colombia, mayor productor mundial de cocaína, el mandato es claro: reducir cultivos, golpear las redes criminales y someterse a un escrutinio más intenso sobre trazabilidad, logística y cooperación técnica. La estrategia no solo apunta al campo y los laboratorios, también a puertos, aduanas y cadenas de suministro.

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Cultivo de coca

Cultivo de coca

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Washington no quiere administrar la crisis, quiere reducirla con herramientas de frontera, inteligencia, sanciones y control logístico. Y lo hará con metas verificables: bajar las muertes por sobredosis de 79.384 en 2024 a 71.630 en 2026 y 60.000 en 2029; duplicar la cocaína incautada por la Guardia Costera de 106 a 210 toneladas métricas; y aumentar las sanciones financieras contra personas y entidades vinculadas al narcotráfico.

Un análisis elaborado por la Cámara de Comercio Colombo-Americana (Amcham) advierte que la estrategia de Washington tiene implicaciones directas para Colombia porque se basa en que el narcotráfico ya no se limita a corredores clandestinos. Explota el comercio formal, la paquetería, los operadores logísticos y las debilidades de supervisión sobre industrias químicas y farmacéuticas.

Por eso, añade la Amcham, el plan propone ampliar los programas de comercio confiable, exigir más información a las empresas químicas, farmacéuticas y logísticas, y pedir a los países de origen y tránsito que adopten esquemas compatibles.

Las metas

El Informe Mundial sobre las Drogas 2025 de Naciones Unidas confirmó a Colombia como el mayor productor de coca del planeta. Al cierre de 2023, último año con cifras disponibles, el país registraba 253.000 hectáreas sembradas, lo que equivale al 67% de los cultivos globales.

El aumento fue contundente: un 24% más frente a 2021, consolidando el lugar central de Colombia en una economía de la cocaína que no solo amplió su producción, sino también su acceso a nuevos mercados.

Las metas fijadas por Washington afectan a Colombia. La Guardia Costera, por ejemplo, se propone duplicar la cocaína retirada antes de entrar a Estados Unidos: de 106 toneladas métricas en 2024 a 210 en 2026. También se busca aumentar el total de drogas incautadas en la frontera, que pasaría de 807.131 libras a 887.844 en ese mismo periodo.

cocaina. AP
Cocaína incautada

Cocaína incautada

El tablero incluye además un incremento en el número de organizaciones de narcotráfico y lavado desarticuladas, junto con más arrestos por fabricación, venta y captura de objetivos prioritarios. En otras palabras, Estados Unidos prepara un seguimiento mucho más intenso sobre la cocaína que sale de Sudamérica, los corredores de tránsito y las redes que la sostienen.

Bogotá sigue siendo un aliado histórico de Washington, incluso en medio de tensiones políticas. El presidente Gustavo Petro, que dejará el cargo en agosto, ha tenido choques frecuentes con Donald Trump, pero ambos sellaron una tregua el 2 de febrero, tras reunirse en la Casa Blanca, con el objetivo de mantener abierta la cooperación.

Pese a que Colombia sufrió la descertificación estadounidense en la lucha antidrogas el año pasado —un golpe simbólico fuerte— los principales canales de colaboración militar se han mantenido intactos.

Petro y Trump
Petro y Trump en la Casa Blanca

Petro y Trump en la Casa Blanca

Para Colombia, Estados Unidos representa el principal destino de sus exportaciones y un aliado clave en el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y los cuerpos de inteligencia que combaten a grupos narcoguerrilleros como las disidencias de las FARC y el ELN.

Para Washington, Colombia es un socio histórico y estratégico en la región, en gran medida por los 2.200 kilómetros de frontera compartida con Venezuela, donde el narcotráfico ha abierto múltiples rutas. La administración de Donald Trump necesita que Bogotá refuerce el control y bloquee ese tráfico terrestre.

En la reunión sostenida con Trump el presidente colombiano solicitó ayuda para combatir a los grupos de la narcoguerrilla: “Es lo que quieren que hagamos, y lo haremos”, dijo Trump. Por su parte, Petro explicó que uno de los ejes centrales de la reunión fue el narcotráfico y, en este tema, planteó la necesidad de ir tras “los capos de los capos” a través de “una articulación de inteligencias de muchos sectores del mundo”.

Otros frentes

De acuerdo con Amcham, la implicación más profunda de la nueva estrategia de Washington es que la agenda antidrogas “ya no se limita al campo o al laboratorio”. Su análisis advierte que “también se desplaza hacia aduanas, puertos, zonas logísticas, industria química, transporte, trazabilidad comercial y sistemas de información. En otras palabras, seguridad y operación económica empiezan a cruzarse mucho más que antes”.

Por esa razón, añade que “la respuesta colombiana no pueda ser únicamente policial o diplomática: tendrá que ser también regulatoria, logística, judicial y empresarial”. El punto es clave: el nuevo entorno estadounidense no medirá solo hectáreas erradicadas o decomisos, sino la capacidad de control y la confiabilidad operativa de toda la cadena.

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La Cámara advierte que, bajo el nuevo marco de la administración Trump, la seguridad ya no es solo un asunto de cooperación entre gobiernos. “También pesa sobre la confianza, la inversión, el acceso real al mercado, la logística y la percepción de riesgo país”, señala su análisis.

En ese sentido, si la conversación bilateral se vuelve más exigente en precursores, redes criminales, trazabilidad y control territorial, el impacto se trasladará a sectores sensibles: operadores portuarios, comercio estratégico, industria química y estándares de cumplimiento.

Para AmCham, la conclusión es clara: “la agenda de seguridad ya no puede tratarse como un compartimento separado del resto de la relación; hoy es una de las condiciones para proteger y escalar comercio, inversión y cooperación”.

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