Ante la tensión generada en Minnesota, donde dos ciudadanos murieron a manos de agentes migratorios, el presidente bajó el tono, aunque dijo que "igual hay que seguir siendo duros". "Estamos lidiando con delincuentes muy peligrosos", aseguró.
La noticia generó cierto alivio luego de que los agentes se llevaran al niño de cinco años, lo que generó indignación en EEUU. La defensa de la familia asegura que ambos habían ingresado de manera legal al país y cuestionan el accionar indiscriminado de las fuerzas del orden.