Una treintena de desplazados por la guerra entre carteles y bandas narco en el sur de México decidió votar el domingo en la elección general mexicana. Lo hicieron cerca de la frontera con los Estados Unidos. Ahí se esconden a la espera de que las autoridades estadunidenses les permitan cruzar bajo el programa de asilo.
Con el 30% del territorio dominado por los carteles, según datos del Comando Norte de los Estados Unidos, el narcotráfico en México es un problema estructural del país. La presidenta electa Claudia Sheinbaum heredará esa urgencia de la gestión de Andrés Manuel López Obrador, quien tampoco logró controlar a las bandas.
"Los carteles de drogas les quitaron todo"
“Son personas a las que los carteles de las drogas les quitaron todo, sus casas, sus trabajos, sus tierras, sus amigos, a algunos incluso sus hijos”, dijo a El Observador USA el pastor Albert Rivera, quien les acoge temporalmente en un albergue para migrantes en Tijuana, en la frontera con California.
Son personas a las que los carteles de las drogas les quitaron todo, sus casas, sus trabajos, sus tierras, sus amigos, a algunos incluso sus hijos Son personas a las que los carteles de las drogas les quitaron todo, sus casas, sus trabajos, sus tierras, sus amigos, a algunos incluso sus hijos
Los desplazados pidieron al pastor que los llevara en su vehículo, un viejo modelo con capacidad para unas 14 personas, hasta la primera casilla especial, en la que podían votar como no residentes locales, aunque solo para definir quién será la próxima presidenta de México.
Una mujer desplazada del sureño estado mexicano de Guerrero habló a condición de anonimato usando una mascarilla. Dijo que en su pueblo los narcotraficantes obligaban a las personas a votar por los candidatos para puestos locales que los delincuentes elegían, aquellos que servirían a sus intereses.
“Tenemos que votar por quien ellos quieren, y si no, pues nuestras vidas corren peligro, tanto nuestras vidas como las de nuestros hijos”, explicó la mujer quien enfrentó varias amenazas de muerte y advertencias de que le podrían desaparecer familiares si desobedecía.
Por su parte Ismael García Gallardo, también de Guerrero, explicó por qué decidió votar para elegir presidente de México, si su intención es cruzar como asila la frontera de Estados Unidos y quedarse a vivir en California. "Esta es la primera vez que yo voy a votar por quien yo quiero, no por quien la maña, la delincuencia", comentó el desplazado al mencionar que también piensa regresar alguna vez a Guerrero, el estado que hace un par de meses abandonó para salvar su vida y la de su pareja. “Ahora voto porque me gustaría que cuando vuelva las cosas fueran distintas”, “Ahora voto porque me gustaría que cuando vuelva las cosas fueran distintas”,
dijo.
El pastor Rivera envió varias veces el vehículo para transportar migrantes desde el albergue a la casilla especial. Dijo que muchos otros desplazados querían votar, pero carecían de credencial vigente del Instituto Nacional Electoral o INE, una identificación que ahora en México se usa como cédula de identidad.
"Lo que a mí me conmueve –dijo el pastor—es que estas personas escaparon para salvar sus vidas, y lejos de su tierra valoran más sus votos". Y agregó que "ven su participación en la elección como una posibilidad de cambio, para que alguna vez termine la violencia".
Bandas narco: un asesinado cada 20 minutos
En México se comete en promedio un asesinato cada 20 minutos del día y de la noche. El estado de Guerrero es el que registró la mayor violencia preelectoral este año, de acuerdo con un análisis de Data las organizaciones Data Cívica y México Evalúa, y del medio de comunicación virtual Animal Político.
Reportaron que en la etapa preelectoral de este año hubo 67 víctimas de la violencia política, entre candidatos, personas de partidos políticos, funcionarios y familiares, la mayoría homicidios. Entre las víctimas sobresalen los precandidatos y candidatos a alcaldías de poblados.
Luis Carlos Ugalde, director de la consultora Integralia, informó por su parte que el número global de víctimas de violencia en el marco electoral en Gurrero fue de 701, lo que incluye 225 homicidios a políticos, candidatos o ex funcionarios, 17 secuestros, 21 desaparecidos, 137 atentados y 218 amenazas.
Esas cifras, con embargo, se refieren solo a los políticos víctimas del crimen organizado, “dejan fuera la violencia a los electores, como estos desplazados, que en números por supuesto son muchos más que los políticos de partidos”.