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JD Vance recibió dos fuertes golpes este domingo que lo dejaron complicado políticamente. El vicepresidente comenzó la semana en Hungría para respaldar a su aliado y "buen amigo" Viktor Orbán en las elecciones legislativas, para luego viajar a Pakistán, donde lideró las negociaciones con Irán. Sin embargo, Vance regresó a Washington con una doble derrota: la caída de las conversaciones con Teherán y el fracaso de Orbán, quien perdió el poder tras 16 años de mandato.

Los recientes reveses en Hungría y Pakistán frustraron las expectativas de Vance, transformando lo que debía ser una gira de consolidación en una demostración de su fragilidad política. Estos resultados no solo empañaron su capacidad de gestión, sino que sembraron dudas sobre su viabilidad como sucesor de Trump para 2028, justo cuando el presidente lidia con un fuerte desgaste interno debido a la prolongación del conflicto en Medio Oriente.

Donald Trump. AP

La "racha perdedora" de Vance fue un tema de conversación en las redes sociales, donde usuarios, analistas y políticos llamaron la atención sobre los resultados negativos de sus apariciones. "JD Vance visitó al Papa y luego el Papa murió. Visitó Irán para terminar la guerra y la guerra no ha terminado. Visitó Hungría para hacer campaña por Viktor Orbán y Viktor Orbán perdió. Pero al menos puede sobrevivir a una ceremonia de trofeo sin….. Ah, cierto", publicó un usuario en X, que compartió un video del 2025 en el que se ve cómo se le cae el trofeo del campeonato nacional de fútbol americano de la Universidad de Ohio durante una ceremonia en la Casa Blanca.

Desde la oposición demócrata también resaltaron la mala racha del vicepresidente. “Republicanos: por favor, pongan a este tipo en la campaña electoral”, dijo con ironía el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, en una publicación en la red social X.

Vance demostró que es un peso ligero dos veces en 48 horas”, dijo el gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, quien también se posiciona como uno de los posibles candidatos a las presidenciales del 2028.

La derrota de Orbán

JD Vance aterrizó en Budapest el 7 de abril, en el marco de una campaña donde la continuidad de Viktor Orbán ya no parecía asegurada. Tras cumplir con la agenda oficial, el vicepresidente asistió a un mitin del dirigente ultraderechista con la intención de mostrar su apoyo e impulsar su candidatura. "Tenemos que conseguir que Viktor Orbán sea reelegido primer ministro de Hungría, ¿verdad?", arengó Vance a la multitud presente en el estadio y cerró su presentación deseándole “buena suerte” para los comicios del domingo.

JD Vance y Viktor Orbán en Hungría. AFP

El vicepresidente, JD Vance, y el primer ministro, Viktor Orbán, en Hungría.

Sin embargo, después de 16 años de hegemonía ininterrumpida, Orbán sufrió un revés histórico. El partido Tisza, liderado por el conservador Péter Magyar, fue el más votado, lo que les dio el control de 136 de los 199 escaños del Parlamento, alcanzando así la mayoría cualificada de dos tercios necesaria para impulsar reformas de gran alcance.

El resultado representó un duro golpe para la Casa Blanca, que hasta ahora presumía de un historial invicto en el apoyo a candidatos extranjeros. Orbán se había consolidado como el ícono global de la nueva derecha y piedra angular de la visión de Trump para Europa; su permanencia no solo era una prioridad estratégica, sino la validación de un modelo que Washington buscaba exportar al resto de Europa.

La caída de las negociaciones con Irán

El siguiente destino de Vance fue Pakistán. Acompañado por el enviado especial de Trump para Medio Oriente, Steve Witkoff, y el asesor y yerno del presidente, Jared Kushner, el vicepresidente se reunió el fin de semana en Islamabad con el principal negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, pero las conversaciones se derrumbaron en menos de 24 horas. Según funcionarios citados por AP, Washington responsabilizó a Teherán de negarse a abandonar los mecanismos para obtener un arma nuclear.

Pakistán - negociaciones EEUU-Irán - 11-4-26 - AP

El principal negociador iraní sostuvo que Washington no logró generar confianza, mientras que la televisión estatal responsabilizó a las “exigencias desmedidas” de Estados Unidos en torno al programa nuclear y al estrecho de Ormuz. Teherán confirmó que no se han programado nuevas conversaciones.

Vance no había ocultado sus reservas respecto a las intervenciones extranjeras de EEUU e incluso había resistido la decisión de Trump de iniciar una guerra con Irán. Sin embargo, terminó asumiendo la responsabilidad de liderar las negociaciones, con el objetivo de consolidar la frágil tregua pactada apenas una semana antes.

El vicepresidente es una de las figuras mejor posicionadas de cara a 2028, con amplias posibilidades de suceder a Trump en el liderazgo del Partido Republicano. Sin embargo, estos recientes reveses debilitan su perfil, mientras su principal rival, el secretario de Estado Marco Rubio, gana popularidad tras los éxitos que representaron para la Casa Blanca la intervención en Venezuela y la presión sobre Cuba.

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