7 de abril de 2026 12:35 hs

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, viajó a Hungría con el objetivo de reforzar la campaña de Viktor Orbán, quien se encuentra sorpresivamente rezagado en las encuestas. La visita busca dar un impulso crítico al fiel aliado de Donald Trump y líder del partido Fidesz de cara a la recta final de las elecciones parlamentarias de este domingo 12 de abril, donde el oficialismo enfrenta su escenario más desafiante en décadas frente a una oposición de centroderecha inusualmente unificada.

"Quería enviar una señal a todo el mundo, especialmente a los burócratas de Bruselas, que han hecho todo lo que han podido para reprimir al pueblo de Hungría porque no les gusta el líder que, de hecho, se ha plantado por el pueblo de Hungría", declaró el estadounidense, que viajó a Budapest para apoyar a su "buen amigo" Orbán.

El canciller húngaro, Péter Szijjártó, recibe a JD Vance y su esposa en Hungría. AFP
El canciller húngaro, Péter Szijjártó, recibe a JD Vance y su esposa en Hungría.

El canciller húngaro, Péter Szijjártó, recibe a JD Vance y su esposa en Hungría.

Vance y su esposa, Usha, aterrizaron este martes en el aeropuerto de Budapest, donde fueron recibidos con honores por el canciller húngaro, Péter Szijjártó. Tras un cálido saludo y la entrega de un ramo de flores a la segunda dama, Szijjártó destacó a los medios estatales que Vance es el primer vicepresidente de EEUU que visita Hungría desde 1991, y el funcionario estadounidense de mayor rango en el país desde 2006.

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El viaje de dos días de Vance, que incluye una visita oficial y una posterior aparición en uno de los mítines de campaña del Fidesz, confirma que la administración Trump apuesta todas sus fichas a una victoria de Orbán en las urnas.

Unas elecciones reñidas después de 16 años de hegemonía

En el poder desde 2010, Orbán busca este domingo su quinto mandato consecutivo en la que se perfila como su contienda más incierta en dos décadas. Su partido, el nacional-populista Fidesz, enfrenta el ascenso del partido Tisza, liderado por el exaliado Péter Magyar, quien capitalizó el descontento social por la corrupción y el estancamiento económico.

Viktor Orbán. AFP

Bajo el mando de Orbán, Hungría experimentó una profunda reforma de sus tribunales, medios de comunicación y mapas electorales para consolidar el control oficialista; una maniobra que el Parlamento Europeo calificó como "autocracia electoral". Sus críticos lo acusan de capturar las instituciones y restringir la libertad de prensa, cargos que el mandatario niega.

Tras 16 años de hegemonía, Orbán enfrenta su campaña más reñida: las encuestas muestran al Fidesz con una desventaja de dos dígitos entre los votantes decididos a pocos días de la votación

Representante del modelo MAGA en Europa y "respaldo total"

Orbán se consolidó como el icono global de la nueva derecha y la piedra angular de la visión de la administración Trump para Europa. El líder nacionalista cristiano no solo recibió el respaldo explícito del mandatario estadounidense en múltiples ocasiones, sino que se ha mantenido como un aliado inquebrantable, incluso replicando las denuncias de fraude en las elecciones de 2020.

Donald Trump estrecha la mano del primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, durante una ceremonia de firma de la iniciativa Cumbre de la Paz en el Foro de Davos. AP
Donald Trump junto al primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, durante la firma de la iniciativa de la Cumbre de la Paz en el Foro de Davos.

Donald Trump junto al primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, durante la firma de la iniciativa de la Cumbre de la Paz en el Foro de Davos.

Esta lealtad incondicional convirtió la supervivencia política de Orbán en una prioridad estratégica para Washington. Para la administración Trump, el modelo húngaro es el referente que buscan exportar al resto de Europa, y la visita de Vance es solo el último eslabón de una cadena de gestos de apoyo.

Budapest marcó su propia hoja de ruta al desmarcarse de la Unión Europea, rechazando el envío de armas o ayuda financiera a Ucrania y manteniendo su dependencia energética de Moscú. Este alineamiento con el Kremlin, lejos de ser penalizado por la Casa Blanca, fue recompensado en noviembre pasado, cuando Orbán obtuvo una exención de las sanciones estadounidenses sobre el petróleo y el gas rusos tras una reunión directa con Trump.

Además, en febrero, el secretario de Estado, Marco Rubio, visitó Budapest, donde elogió con entusiasmo a Orbán y la "conexión de persona a persona" que este había establecido con el presidente, diciéndole que Trump estaba "profundamente comprometido con su éxito, porque su éxito es nuestro éxito".

Marco Rubio - 25-2-26 - AFP

La estrategia de seguridad nacional de Trump pide abiertamente "cultivar la resistencia" en Europa mediante el empoderamiento de fuerzas nacionalistas como la de Orbán.

Durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, en Alemania, Rubio expresó su deseo de reforzar la alianza con sus socios europeos. “Queremos aliados que estén orgullosos de su cultura y de su herencia, que entiendan que somos herederos de la misma gran y noble civilización, y que junto a nosotros estén dispuestos y sean capaces de defenderla”, afirmó, arremetiendo contra “la inmigración masiva”, las políticas climáticas que “empobrecen a los pueblos” y la “locura” de un libre comercio que desindustrializó a Europa y EEUU “en beneficio de rivales y adversarios”.

A finales del mes pasado, Budapest se convirtió en el epicentro de la derecha global al albergar la versión húngara de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) y una cumbre de Patriotas por Europa, la tercera fuerza del Parlamento Europeo. Durante el evento, Trump envió un video en el que ratificó su "respaldo completo y total" a Orbán, a quien calificó como un "tipo fantástico".

La derecha europea apoya a Orbán. AP

Washington y Moscú apoyan a Orbán

Estas elecciones en Hungría exponen una inusual convergencia geopolítica: mientras Washington y Moscú buscan la reelección de Orbán, Bruselas y Kiev aguardan con ansias su salida.

Para el Kremlin, el líder húngaro es su activo más valioso dentro de la OTAN y la Unión Europea, gracias a su persistente bloqueo de la ayuda a Ucrania y su veto a las sanciones.

Por el contrario, para la unidad europea, ningún Estado miembro fue tan disruptivo como la Hungría de Orbán; una eventual victoria de Magyar no solo desbloquearía miles de millones en fondos hoy congelados, sino que eliminaría de la mesa al principal obstáculo del bloque.

Viktor Orbán. AP

La presencia del gobierno estadounidense en elecciones extranjeras

La participación de Vance en el mitin de Orbán representa un movimiento diplomático inusual y una ruptura con el protocolo tradicional, que dicta que los líderes extranjeros eviten el activismo directo en campañas ajenas.

Esta intervención resulta especialmente paradójica dado que el propio Orbán denunció sistemáticamente cualquier pronunciamiento de la Unión Europea sobre los comicios húngaros, calificando el apoyo a su oposición como una "grave violación de la soberanía" y una intromisión intolerable.

Por su parte, Magyar, quien se comprometió a reintegrar a Hungría con sus socios occidentales y poner fin a su deriva hacia Moscú, lanzó una filosa crítica a la visita de Vance en redes sociales este martes. "Ningún país extranjero puede interferir en las elecciones húngaras. Este es nuestro país. La historia húngara no se escribe en Washington, Moscú o Bruselas; se escribe en las calles y plazas de Hungría", escribió Magyar.

"Le pido respetuosamente al vicepresidente de EEUU que viene a Hungría que, si ya está haciendo campaña por Viktor Orbán, el pueblo húngaro no pague el precio", sentenció Magyar.

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