Los 80,000 refugiados israelíes del norte del país desean regresar a sus hogares. Todas las iniciativas diplomáticas para lograr que Hezbollah cumpla con la resolución 1701 de la ONU y se retire hasta el río Litani no han tenido éxito. Actualmente, se habla mucho del impresionante ataque dirigido contra los terroristas de Hezbollah que (aparentemente) Israel ha llevado a cabo.
A medida que se obtiene nueva información, queda claro que esta operación podría ser una de las más brillantes en términos de inteligencia realizadas hasta la fecha y probablemente será objeto de estudio en universidades y academias militares.
Cómo fue la operación contra Hezbollah
Hezbollah recibió hace aproximadamente seis meses beepers con tecnología antigua y analógica, con el propósito de informar rápidamente a los encargados de lanzar misiles contra Israel de manera segura y simultánea. La estrategia de Hezbollah es que, al lanzar miles de misiles simultáneamente, los sistemas de defensa aérea israelíes colapsen y una gran parte de los misiles lleguen a sus objetivos, causando muerte y destrucción en Israel.
El uso de esta tecnología no digital fue una decisión de Hezbollah para evitar que Israel pudiera interceptar sus comunicaciones digitalmente; cada operativo sabría en el momento exacto cuándo "apretar el botón" para que los lanzamisiles ocultos en sus casas, escuelas o mezquitas comiencen a bombardear el territorio israelí.
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El ejército israelí no se ha referido a las explosiones.
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Curiosamente, esta necesidad de tecnologías simples resultó ser muy costosa para ellos. No sabemos aún cómo, pero Israel logró interceptar el cargamento destinado a Hezbollah, incluir unos 20 gramos de explosivos en cada dispositivo y esperar el momento más oportuno para activarlos de manera simultánea. Ese momento fue el 17 de septiembre, ya que había información de inteligencia sobre un inminente ataque masivo de misiles de Hezbollah a Israel.
Sin embargo, Israel no aprovechó el caos generado por este ataque a las fuerzas de Hezbollah para dar un golpe definitivo al grupo terrorista, que quedó debilitado con alrededor de 4,000 operativos heridos. Tampoco se aprovechó el ataque al lugarteniente de Nasrallah, líder de Hezbollah, para dar el golpe que podría haber terminado con el frente Norte hace un par de meses.
Por qué Israel no dio el golpe de gracia
Los comentaristas militares de Israel y de Occidente en general no comprenden por qué Israel no aprovechó la oportunidad para dar el golpe de gracia que podría haber minimizado el sufrimiento de la población del Norte de Israel y permitirles regresar a sus hogares.
Básicamente, hay dos opciones que podrían explicar esta situación. Una es que Israel confía en que Irán y Hezbollah, al ver la capacidad militar y de inteligencia de Israel, opten por retroceder y aceptar la generosa oferta presentada por el enviado estadounidense Hochenstein, siempre que acepten respetar la resolución 1701.
La otra es que la administración Biden-Harris, que está más preocupada por las elecciones del 5 de noviembre que por la política exterior, podría haber vetado a Israel la posibilidad de organizar un ataque que acabaría de forma definitiva (o al menos por muchos años) con este apéndice iraní que ha tomado el control del Líbano y parte de Siria.
Está claro que, aunque severamente golpeado, Hezbollah podría enviar miles de misiles a Israel en los próximos días, causando múltiples víctimas civiles. Este es un parámetro que el gobierno israelí maneja, pero confiar en una reacción racional de un grupo terrorista fundamentalista islámico, respaldado por una República Teocrática fundamentalista como Irán, podría ser un error grave tanto para Israel como para los EE. UU.
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Biden y el primer ministro Netanyahu posan antes de su reunión en Tel Aviv a fines del año pasado.
AFP
Después de más de once meses de negociaciones infructuosas, después de que Hezbollah incumpliera los acuerdos de 2006 y la resolución 1701, y tras recibir el Líbano derechos sobre parte de las aguas territoriales israelíes, pensar que se puede llegar a un acuerdo racional es realmente ingenuo.
Si la administración Biden-Harris quiere mantener el silencio hasta el 5 de noviembre, debería haber permitido a Israel completar la operación. Esto habría permitido a los refugiados del norte regresar a sus hogares, aceleraría la firma del acuerdo con Hamas en Gaza y pondría fin a los atropellos de los hutíes en aguas internacionales.
El papel de Joe Biden y Kamala Harris
Para los EE. UU., sería un enorme éxito estratégico: acabar con dos de los tentáculos de Irán en la región (Hamas y Hezbollah), estabilizar el transporte marítimo, dar una lección a Irán (e indirectamente a Rusia) sobre el poder militar y estratégico de Occidente, lo que aumentaría el poder de disuasión en cualquier negociación, ya sea sobre el tema nuclear con Irán o sobre la guerra en Ucrania con Rusia.
Curiosamente, tanto los EE. UU. como Israel están optando por la “no solución” gratuita en lugar de la solución costosa, y sabemos cuáles son los resultados cuando en lugar de actuar, dejamos que las cosas fluyan por sí solas.
Para concluir, quisiera revisar la operación de en Líbano y Siria para entender mejor su magnitud:
1) Se trató de una operación precisa, en la que solo se atacaron a los terroristas, sin importar dónde se encontraran. Se realizó en un horario de trabajo en el que los terroristas no estaban cerca de sus familiares.
2) Fue una operación múltiple: primero, la interceptación de miles de dispositivos de diferentes procedencias y fabricantes; segundo, la incorporación de unos pocos gramos de un tipo especial de explosivo en cada dispositivo sin afectar su funcionamiento; tercero, la inclusión de un virus que recalentó las baterías para provocar la explosión; y finalmente, la activación simultánea de todos los beepers.
3) Hasta las 3:10 PM, varios misiles fueron lanzados desde el Líbano hacia Israel; desde las 3:30 PM, hora de la operación israelí, ningún misil fue lanzado, lo que indica la profundidad del golpe a Hezbollah.
4) El modelo de comunicación entre los centros de comando y los operadores de los lanzamisiles quedó totalmente desarticulado, lo que obligará a Hezbollah a buscar alternativas que también podrían ser hackeadas por Israel.