Las imágenes de los futbolistas de Borussia Dortmund subiéndose al ómnibus oficial con la ropa del partido puesta, sudados y sin pasar por los vestuarios tras vencer por 2-1 al Sabah de Azerbaiyán por la tercera fecha de la fase de series de la Champions League, no tardaron en hacerse virales. La insólita postal generó sorpresa e incertidumbre entre los hinchas, pero detrás de la decisión del conjunto alemán existió una razón sanitaria determinante: el temor a la contaminación con la bacteria Legionella.
Según reveló el diario Bild, la dirigencia de la institución alemana tomó la drástica precaución de que el plantel se bañara directamente en el hotel de concentración debido a que el vestuario del estadio no contaba con los controles bacteriológicos adecuados.
La legionela habita en depósitos de agua dulce y sistemas de tuberías mal mantenidos, y su contagio se produce al inhalar pequeñas partículas de agua o vapor contaminado, lo que puede derivar en graves afecciones respiratorias.
También sucede en el primer mundo del fútbol
En el fútbol uruguayo suele suceder que muchos clubes no quieren o no pueden bañarse en determinadas canchas. Los dos grandes, Nacional y Peñarol, normalmente se van muy rápido de las canchas chicas y sus futbolistas se bañan en las respectivas concentraciones.
A su vez, hubo alguno de estos escenarios que más de una vez se quedaron sin agua caliente en pleno invierno.
Pero el tema no es exclusividad de Uruguay, por más que se trate de otra causa.
Para restar dramatismo, la cúpula directiva de Borussia Dortmund justificó el traslado con un matiz de comodidad.
El director deportivo del club, Ole Book, explicó: “Las duchas del hotel eran un poco más atractivas. Por eso nos aseguramos de que los jugadores lleguen más rápido. La zona de duchas del estadio no era tan elegante. Las duchas aquí no son tan agradables”.
Sin embargo, las palabras del dirigente no cayeron bien en el vestuario rival.
Desde el lado de Sabah salieron al cruce para desmentir deficiencias en las instalaciones. El futbolista del club azerbaiyano, Joy-Lance Mickels, expresó su molestia de manera contundente: “No sé cuál es el problema. No quiero insinuar nada sobre el Dortmund, pero nosotros nos duchamos aquí la semana pasada, antes del partido contra Slavia de Praga. Las duchas están muy bien y el agua tampoco está fría”.
Pese al cruce de declaraciones y la polémica generada, Borussia Dortmund priorizó la salud de sus jugadores para evitar cualquier posible infección que afectara su apretado calendario internacional.