La alarma se encendió de inmediato en el fútbol argentino durante la noche de este lunes. Apenas transcurrían 9 minutos del duelo entre Estudiantes de La Plata y Unión de Santa Fe cuando Fernando Muslera, quien lucía por primera vez la cinta de capitán del conjunto platense, encendió las señales de auxilio en su propia área.

El arquero uruguayo frenó las acciones, se tomó la cabeza con ambas manos y se tuvo que sentar en el suelo de su propia área. Cuando llegó el árbitro del encuentro con un gesto de visible malestar le comentó: "Me maree mal", con tono preocupante.

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Muslera siguió jugando y tuvo un par de buenas intervenciones

El síntoma de Fernando Muslera obligó a detener el partido de inmediato y convocó la rápida entrada del cuerpo médico para atender al referente.

La imagen generó angustia en el estadio, ya que el golero estuvo al borde del desvanecimiento y necesitó unos instantes sobre el césped para recuperar la estabilidad y el equilibrio. Tras varios minutos de incertidumbre y chequeos de rutina al borde del campo, el experimentado futbolista dio el visto bueno, transmitió calma y decidió continuar bajo los tres palos.

El episodio provocó un impacto especial por el contexto del protagonista.

Muslera venía de consagrarse como la figura consular de la clasificación de su equipo a la gran final de la Copa Libertadores, luego de una noche heroica ante Flamengo en la que contuvo tres penales en la definición.

Lo que debía ser una jornada de liderazgo pleno estrenando la capitanía terminó en un gran susto que, por fortuna, no pasó a mayores, aunque muchos hinchas de Estudiantes se asustaron porque se viene en un mes la final del máximo torneo de clubes en el Estadio Centenario de Montevideo.

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