Los inicios de Brian Rodríguez
Brian Rodríguez es oriundo del barrio Mevir 3 de Tranqueras, una ciudad del interior de Rivera que según el censo de 2023 tenía unos 7.743 habitantes. Parte de esa población es la familia del futbolista, que se quedó en su pueblo a pesar de los pasos del joven por Montevideo, España, Estados Unidos y México.
La casa de los Rodríguez está en la plaza principal de ese barrio, que tiene una pequeña cancha en la que el hoy futbolista pasó muchas de sus tardes pateando la pelota con quien anduviera por la vuelta.
Es una ciudad pequeña, de casas bajas y sin edificios, con una avenida principal dotada de varios comercios y un ambiente tranquilo. A las cuatro de la tarde se empieza a sentir el movimiento de la salida de los centros educativos, entre ellos el CAIF Tranqueritas, en el que se educa a niños de entre 0 y 4 años y en el que trabaja Estefani Rodríguez, madrina de Brian a la que el jugador trata como "tía".
Al hablar del Brian niño, en medio de un salón escolar rodeado de juguetes, Estefani lo recuerda como un chiquilín inquieto que estaba siempre haciendo “arte” (travesuras), pero “arte de la buena, de estar siempre inventando algo”. Además, parecía que había nacido con la pelota atada: “Él no salía si no era con la pelota. Con mi primer sueldo le regalé una bicicleta, y su primer golpe fue porque quiso ir con la pelota en la bici”, recordó.
Un día una maestra de Brian le reclamó a la madre que el chiquilín “no paraba quieto”, y esta le preguntó a la madrina, que vivía en la casa de al lado y ya trabajaba como maestra, qué se podía hacer. “Ahí le dije ‘ya que él vive con la pelota bajo el brazo, vamos a buscar una buena institución, algo que lo ayude a jugar al fútbol’. Su sueño siempre fue jugar al fútbol”. El hermano de Estefani jugaba en la escuelita de fútbol Pelota de Trapo, así que decidió llevar a su ahijado allí. Ese día comenzó la carrera de Brian Rodríguez.
Pelota de Trapo está ubicado en los accesos a Tranqueras, al costado del ingreso a la ciudad por la Ruta 30.
La cancha, de tierra y con algunos bancos de madera que ofician como tribunas, está ubicada sobre un monte que permite tener una vista panorámica muy bella de Tranqueras y sus alrededores.
Su fundador y director hace más de 20 años es Tabaré do Prado, que además fue el primer entrenador de Brian.
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Brian Rodríguez en la escuelita Pelota de Trapo de Tranqueras
Foto: cedida a Referí
El hoy integrante de la Fundación Celeste notó las cualidades del joven rápidamente, y vio cómo su hiperactividad se volcó de lleno al fútbol. “Practicaba en tres categorías, en 1998, 1999 y 2000. A veces lo tenía que correr, se iba de noche y se iba bravo porque me decía que yo le estaba cortando lo que él quería ser. Le decía ‘no, no te estoy cortando lo que querés ser, Brian, lo que sí te estoy diciendo es que tenés que irte ya porque ya es tarde'”, recordó Tabaré, sentado al lado de la cancha en la que empezó Rodríguez.
Do Prado recordó que un técnico de un equipo rival llegó a pedirle que sacara a Brian de la cancha por la diferencia que hacía. A su buen nivel en la cancha se sumó la mejora en su comportamiento en la escuela, ya que al poco tiempo de ingresar a la escuelita la maestra comunicó a la familia que el chico “se concentraba más”.
De todas formas, Estefani reconoció que siempre les costó sacar a Brian del fútbol a la hora de estudiar, porque se sentaba a hacer las tareas con la pelota y "se le iba la mirada a la plaza, donde estaban jugando", así que en un momento empezaron a "sacarle la pelota". "Era así que él se concentraba, porque era siempre fútbol, siempre jugando".
El paso de Brian Rodríguez a Tacuarembó
Hoy es cada vez más común que los niños del interior lleguen a clubes de la AUF a los 13 o 14 años, cuando van a comenzar las juveniles. Lo que no era ni es común es que un niño de 11 años pase a jugar de un departamento a otro, pero eso le sucedió a Brian.
John Ábalos, ojeador que actualmente trabaja en el fútbol femenino, era uno de los entrenadores del club Centro de Barrio N° 1, fundador de la liga de baby fútbol de Tacuarembó, cuando en 2010 el club se enfrentó en una jornada de amistosos a Pelota de Trapo en Rivera.
Brian resaltó del resto. “Técnicamente era muy bueno, que a la edad de él era llamativo. Un niño que maneja los dos perfiles a su edad es algo innato, más allá del aprendizaje que su entrenador o entrenadora de turno le dan”, contó Ábalos, que tras la jornada se contactó con Do Prado con la idea de llevar al niño a Centro de Barrio.
En principio los padres rechazaron la idea debido a “la distancia” y a que entendían que el chico “iba a extrañar”, pero en 2011 Ábalos insistió y esta vez aceptaron. Brian comenzó a viajar los fines de semana para jugar los partidos con el club de Tacuarembó, en ómnibus de línea y solo. Se quedaba en lo de John o en lo de algunos compañeros.
Al principio, según el ojeador, el joven “a veces lloraba, se quería volver”, algo que entiende es lógico para un niño de 11 años, más cuando ve adolescentes de 15 o 16 a los que le cuesta la adaptación a una nueva ciudad.
“Me daba un poco de miedo, porque Tacuarembó es más grande. Y él iba a salir de un barrio, del pueblo que todo el mundo se conoce, a otro lugar que no sabés qué va a pasar. Pero, gracias a Dios, él siempre fue una persona enfocada en lo que quería. Y creo que eso fue lo que lo ayudó”, expresó su madrina al recordar esos momentos.
De a poco se fue adaptando al grupo y a la ciudad, aunque John valora que con la pelota siempre se sintió cómodo: “Personas de afuera me preguntaban de dónde había salido ese niño”, recordó, y afirmó que Brian terminó siendo "un poquito tacuaremboense".
El captador recuerda esa etapa sentado en el medio de la pequeña sede de Centro de Barrio, rodeado de trofeos que ya no tienen dónde colocar.
Al lado del cubículo del club hay un anfiteatro nuevo, una escuela, y más atrás la cancha de césped natural del baby, que luce un verde radiante, poco común en las canchas de baby fútbol del país que no se pasaron al césped sintético. Además tiene iluminación.
Lo acompaña Mauricio Santana, presidente del equipo, que destacó que parte de las mejoras que se ven en el campo de juego son gracias al mecanismo de solidaridad que recibieron por el primer pase de Rodríguez, con el que pudieron comenzar a instalar el riego a la cancha.
Para el dirigente del club es “un orgullo” que Brian haya sido parte de la historia de Centro de Barrio.
“Cuando tenemos charlas con los chiquilines, que muchos sueñan con ser futbolistas profesionales, tratamos de que lo vean como un referente, que conozcan su historia, que sepan que entrenó en la misma cancha que ellos hoy”, remarcó Santana, quien busca contactarse con el jugador para volver a acercarlo al club, donde aún esperan por el dinero que les corresponde por los otros pases del jugador.
El campeonato del interior que lo llevó a Peñarol
Brian jugó dos años en el baby de Centro de Barrio. Cuando se terminó su edad del baby no jugó en ningún equipo por seis meses, y a los 13 decidió probar suerte en Sarandí Universitario de Rivera, pero ni llegó a ficharse oficialmente antes de que el padre del joven llamara a John para decirle que su hijo “no quería jugar más” en esa ciudad.
Centro de Barrio N° 1 es cercano al Club Atlético Ferrocarril de Tacuarembó, y Ábalos hizo los contactos para conseguirle una prueba en la sub 15 de ese equipo. Quedó, y volvió a la rutina de viajar los fines de semana de Tranqueras a Tacuarembó para jugar.
El ojeador rememoró que Rodríguez jugó pocos partidos durante sus dos años en Ferrocarril debido al tiempo que le llevaban los traslados, pero cuando aparecía hacía la diferencia. Por eso, en 2015 el entrenador de la selección sub 15 lo convocó para el Campeonato Nacional de Selecciones de la categoría. No obstante, Ábalos explicó que el combinado departamental no tenía dinero para pagar sus traslados, por lo que Rodríguez aparecía entre los convocados pero no jugaba.
La cosa cambió cuando el equipo llegó a semifinales. Con varias bajas por lesiones y suspensiones, el entrenador llamó a Ábalos y le consultó si había chances de convocar a Brian. Tras obtener el visto bueno del ojeador y consultarlo con el plantel, Rodríguez apareció para la definición.
En las semifinales el rival fue Florida. En el partido de vuelta, disputado en esa ciudad, Ábalos fue contactado por ojeadores de Peñarol que le consultaron por un par de futbolistas de Tacuarembó, pero el captador les habló de Brian.
“Yo les comuniqué: ‘hay un chiquilín que va a estar en el banco. Vengan ustedes porque yo quiero estar por fuera’, porque como yo anduve todo el tiempo con él, mejor que sea otra persona. Les dí el número y les dije ’ustedes fíjense, si dan el ok, avanzamos’”, expresó el ojeador.
Rodríguez metió dos asistencias que ayudaron a su equipo a clasificar a la final, en la que vapulearon a Nueva Palmira con un 7-0 en el partido de vuelta, disputado en el Estadio Goyenola, para consagrarse campeones.
Una semana después Peñarol llamó a Ábalos para llevarse a Brian.
Estefani recuerda el dolor de ver partir a Brian como “un niño” a Montevideo, pero valoró que su sueño era llegar al carbonero.
“Siempre decía, ‘yo voy a ser un gran jugador de Peñarol’. Cuando lo vimos entrando a la cancha con la camiseta de Peñarol fue un sueño”, expresó.
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Brian Rodríguez con el título de campeón del interior de la categoría sub 15, con Tacuarembó
Foto: Semillero Deportivo
Las raíces bien cerca
El tiempo pasó. Brian Rodríguez debutó en la Primera de Peñarol en 2018, luego de que lo bajaran en dos oportunidades de categoría, por “errores”, según Do Prado, y también “algunos inventos”, según Ábalos.
En ese sentido, el captador destacó el rol de Christian Rodríguez, el Cebolla: “Un día lo llevó al campo que tiene él en Juan Lacaze y le dijo que tenía condiciones, que dependía sólo de él para jugar al nivel profesional y hacer la carrera de futbolista, y que si no lo llevaba de alambrador. Eso le sirvió”.
Un año después Óscar Tabárez lo convocó a la selección uruguaya. Aunque tanto Do Prado como Estefani concuerdan en que se emocionaron más al ver a Brian debutar con Peñarol, ambos recuerdan la alegría que sintieron cuando lo vieron con la celeste. Tabaré guarda la camiseta que el joven utilizó en su debut ante Costa Rica, en un amistoso disputado el 6 de setiembre de 2019 en el que además anotó un gol. A pesar de que Brian se fue a Estados Unidos, pasó por España y ahora está en México, el futbolista que jugará el Mundial 2026 y Do Prado nunca dejaron de hablar.
“Lo aconsejamos siempre. No sé si los consejos son buenos, malos, depende, pero tratamos de que sean buenos, que sea humilde, que tenga la humildad siempre, que sea profesional al máximo”, afirmó su primer entrenador.
Estefani, en tanto, contó que habla “casi todos los días” con su ahijado, al que de chico hacía “contar mosquitos” en el baño para calmarlo, y él los contaba. A pesar de que cuando su carrera empezó a crecer ella tuvo “miedo” de que se le subieran los humos, la mujer destacó que “trae consigo una humildad grande por todo lo que atravesó” en una infancia con dificultades económicas.
“Si tiene que ayudarte, te ayuda. Si tiene que comprarte algo, compra. Nunca me imaginé que fuera a ayudar tanto a sus padres. Les da aquello que les faltó. Trata de cubrir todas las necesidades. En algún momento faltó, pero ahora tiene como hacerlo y lo hace. Y si vos le decís no lo hagas, no se puede decir porque es una cosa que a él lo llena. Y si está bien, estamos todos bien”, celebró.
Además, destacó que el extremo vuelve cada vez que puede a Tranqueras, que se revoluciona cuando se entera de su presencia.
Dos años atrás, organizó junto a Do Prado un partido en el estadio de la localidad para juntar fondos, al que invitó a jugadores como Washington Aguerre, Agustín Dávila y Emilio Mac Eachen, y le pidió a su primer DT que lo volviera a dirigir. Se juntaron los fondos, y ahora la cancha de Tranqueras tiene luces.
El técnico remarcó que el legado de los Rodríguez en Pelota de Trapo sigue vigente, porque el hermano pequeño de Brian, James, juega en la escuelita. Por eso, siempre que vuelve el futbolista le pide a Tabaré que arme “algún evento” para ver jugar a su hermanito.
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Brian Rodríguez con la camiseta de Pelota de Trapo junto a James, su hermano pequeño, y Tabaré do Prado, su primer entrenador
Foto: cedida a Referí
Hoy la ciudad espera ver a su hijo pródigo en su primer mundial, luego de no ser convocado a la copa de 2022 por decisión del DT Diego Alonso.
“En aquel momento le dije, ‘quedate bien tranquilo, que vos tenés tres Mundiales por delante‘“, recordó Ábalos, que confía en que Brian realice un gran torneo en el Mundial 2026.
Do Prado, en tanto, se puso más técnico. Quiere ver a Brian en el Mundial pero “en el puesto que tiene que jugar”, de extremo por izquierda. Así, espera que con un buen rendimiento cumpla “otro de sus sueños”: llegar al fútbol europeo.
Estefani ya sabe que se va a emocionar cuando lo vea por primera vez en la Copa del Mundo, al punto que se emocionó de solo pensarlo: “Ya lo ví en la lista, va a jugar. De acá le vamos a poner toda la buena onda y siempre estamos hablando, (le decimos) ‘cuida la humildad, tenés que ser buena persona, no te olvides lo que te enseñó la vida’. Y él siempre dice que sí".