Su nacimiento fue realmente un esfuerzo impresionante de toda su familia. Papá ya tenía tres hijas y quería un varón, pero había un obstáculo que parecía insalvable: su mamá, Silvyk, se enfermó de cáncer y el médico le dijo que nunca más podría quedar embarazada.
Sebastián Cáceres junto a sus padres
Sebastián Cáceres junto a sus padres, Silvyk y Wilmar
Sin embargo, poco tiempo después, se enteró de un nuevo embarazo. “Cuando quedé embarazada de Sebastián pensé: ‘Bueno, por lo que me dijo el médico, lo voy a perder’”, comienza contando Silvyk a Referí.
“Sebastián fue un verdadero milagro, nació de milagro porque yo había tenido ese cáncer”, dice de manera categórica.
Y agrega: “Luché por el embarazo, porque estuve nueve meses en cama, sin poder moverme, para poder retenerlo”.
Su hija mayor, Stephanie, tenía 12 años y tomó las riendas, junto a sus hermanas, Cindy y Evelyn, quienes eran aún más niñas que ella.
Sebastián Cáceres y su madre, Silvyk Ramos
Sebastián Cáceres y su mamá, Silvyk
“Mientras estuve esos nueve meses en cama, mis hijas me ayudaban, hacían las tareas de la casa, para que yo pudiera hacer reposo”, explica.
Entonces, Stephanie tuvo su premio por esos meses de ponerse la casa al hombro para cuidar a su madre. Fue la primera que vio a Sebastián cuando nació, incluso antes que su mamá.
A las 8 de la mañana tomó los bolsos y acompañó a su mamá al sanatorio, porque el nacimiento de Sebastián estaba programado, para no correr riesgos por la enfermedad que había tenido. Iba a nacer el 24 de agosto, pero se lo programaron para el 18.
Sebastián Cáceres y su hermana Stephanie
Sebastián Cáceres junto a su hermana mayor, Stephanie
“Fui la primera en ver a Sebastián recién nacido, antes que mis padres. Me acuerdo que lo miraba en la incubadora, chiquitito. ‘Es mi hermanito varón que mis padres siempre quisieron tener’, pensaba. De hecho, si yo hubiese sido varón, me iba a llamar Sebastián. A los enfermeros les daba ternura que una niña de 12 años estuviera acompañando a su mamá. Me emociona recordarlo”, cuenta Stephanie a Referí.
Una infancia feliz y sacrificada
Hacía cinco días que había cumplido seis años, y aquella noche, Sebastián fue el hombre de la casa. Se vino el temporal más grande de los últimos 30 años, el 23 de agosto de 2005. “Papá trabajaba de noche y estábamos solas, las tres hermanas y recuerdo que esta casa parecía que iba a volar toda. Él, con sus seis añitos, nos dijo: ‘Tranquilas’, y empujó el sillón contra la puerta, porque nos quería proteger. Se sentía el hombre, y éramos todas más grandes que él. Era chiquitito, pero estaba preocupado por cuidarnos en esa situación”, contó Stephanie.
Sebastián Cáceres
El documento de la Escuela 292 y la escolaridad de Sebastián Cáceres en sus primeros años como alumno, que lo llevaron a ser abanderado de la bandera uruguaya; pasó los dos primeros años con "sobresaliente"
Joaquín Ormando
En la Escuela 292, enfrente a la cancha de Salus en Nuevo París, estaba adelantado para lo que era un niño de su edad. Llegó ya sabiendo leer y escribir y por eso no tardó en ser abanderado de la bandera uruguaya, el máximo destaque.
En su crianza, sus padres le inculcaron desde niño buenos valores.
Wilmar quería que jugara al fútbol, pero a Sebastián no le gustaba. “Siendo un niño, no quería saber nada con el fútbol. Pero de a poco, se fue enganchando”, dice Stephanie.
Empezó a jugar en el club La Socia de baby fútbol, pero en muy poco tiempo pasó a Estrella Federal, en el que hizo todas las categorías.
Sebastián Cáceres
Otro cumpleaños de Sebastián Cáceres en su infancia
“Después que le empezó a gustar el fútbol, Sebastián era una hormiga, iba para todos lados con la pelota. Me gustaba cómo jugaba de ‘5’ en el medio, y todos los días le recordaba que me rompía el portón de casa a pelotazos”, recuerda Wilmar a Referí.
Y explica: “Nosotros le inculcamos que si empezaba algo, tenía que terminarlo. Las cosas a media, no van. Entonces, si se había comprometido a jugar al fútbol, él tenía que terminar jugando al fútbol”.
Edgardo Correa fue el técnico que tuvo a Sebastián en todas las categorías de baby en Estrella Federal, y lo conoce muy bien.
Sebastián Cáceres
Edgardo Correa, técnico de Estrella Federal de baby fútbol, quien tuvo en todas las categorías a Sebastián Cáceres
Joaquín Ormando
“Recuerdo que era como una hormiguita morocha, así, chiquito, muy tímido y se empezó a integrar al grupo, con seis años”, dice a Referí.
Edgardo explica que luego de un proceso de crecimiento, “Sebastián tenía todas las condiciones para jugar de mediocampista, que fue en el puesto en que se desempeñó en todas las categorías del baby fútbol”.
El portón de su casa no lo había roto en vano. Le pegaba muy bien y muy fuerte a la pelota, y era uno de sus destaques en Estrella Federal.
Sebastián Cáceres, jugador de la selección uruguaya
Sebastián Cáceres en sus inicios en el fútbol
“Avanzó tanto esos fundamentos, que se destacó siempre como uno de los mejores, si no, el mejor jugador de la categoría contando todos los clubes”, agrega su ex DT.
El aprendizaje en Liverpool y los primeros flashes
Todo el camino recorrido en el baby llevó a que luego, Sebastián quisiera seguir en el fútbol, pero ya con otro faro en mente: crecer aún más como futbolista.
Wilmar explica: “Primero, fue a Defensor Sporting y estuvo practicando. Y fuimos acá atrás, a la cancha de Los Vascos. Fue a practicar y por ahí no les gustó mucho. Además, como él cumple a mitad de año, lo iban a tener un año parado. Lo querían, pero no lo iban a utilizar. Y un amigo le dijo que fuera a probarse a Liverpool”.
Sebastián Cáceres, exjugador de Liverpool
Cuando llegó había 33 jugadores y quedó enseguida. “Desde que entró, nunca más salió. Él tiene eso de decir, ‘yo espero, pero cuando me dan la oportunidad, no la desaprovecho más’”.
Cuenta que ln familia le decían “Motudo” porque usaba motas, pero cuando lo ascendieron a Primera, en el primer día de concentración, como se estilaba entonces, lo raparon.
Y Wilmar dice que supo disfrutar de esos momentos de su hijo en Liverpool con el que fue campeón: “Hay mucha gente que ve el fútbol, pero tanto a mí, como a mi familia, nos gusta cómo vivimos el fútbol. Lloramos por el fútbol”.
Sebastián Cáceres, exjugador de Liverpool
Cuando salió campeón con los negriazules “fue en el Parque Rodó. En la sede de Liverpool ni se podía entrar. Me vine para casa y cuando llegó, nos abrazamos y lloramos juntos”.
Sebastián siente orgullo por sus padres y su familia, y reconoce el esfuerzo que hicieron por su carrera.
“Siempre me agradece y me dice: ‘Yo estoy donde estoy gracias a vos’. Y yo le contestó: ‘No, estás por vos. Yo te di lo que pude’”.
Sebastián Cáceres, jugador de la selección uruguaya
Sebastián Cáceres con su equipo de baby fútbol
Él se levantaba tempranísimo y se iba a las 7 de la mañana a entrenar en la calle Santa Mónica, en Carrasco. Debía atravesar medio Montevideo para llegar. Su papá se iba media hora después para ir a verlo porque se tomaba dos ómnibus, el 409 y luego el 109.
Ya allí comenzaba a tener una cábala que no la soltó más: siempre juega con una cintita roja en una de sus muñecas, pero eso sí, tiene que ser regalada.
Hubo una época muy complicada en lo económico que repercutió en toda la familia.
Sebastián Cáceres y su hermana Stephanie
Sebastián Cáceres, con la mayor de sus hermanas, Stephanie
Lo cuenta Stephanie: “Los esfuerzos que hicieron mis padres para que Sebastián esté donde está hoy, fueron muchos. Básicamente no puedo decir uno solo, porque a lo largo de toda su carrera hemos pasado situaciones económicas muy variadas (se emociona). Mi hermana Evelyn, cuando empezó a trabajar, con su primer sueldo le compró zapatos de fútbol. El sueldo era lo que costaban los zapatos. Porque él ya estaba con unos championes que no daban más (se vuelve a emocionar)”.
Pero su papá hizo todo tipo de sacrificios por él y por la familia entera.
“Sebastián siempre destaca el esfuerzo de mis padres. Hay una entrevista en la que él habla de que papá se iba a dormir la siesta diciendo que no tenía hambre. Y era para que él y nosotras pudiéramos comer. Esos son esfuerzos que te marcan y creo que también los que te dan fuerza. Y esa fuerza lo lleva a que hoy pueda vivir su primer Mundial”, cuenta su hermana mayor.
Sebastián Cáceres y su padre, Wilmar
Sebastián Cáceres y su papá Wilmar
Wilmar recuerda ese momento, aunque trata de relativizarlo.
“Eso sucedió cuando él ya era un poco más grande, tenía 11 o 12 años. Cambié de trabajo, porque trabajaba en una estación de servicio y una vez, me pegaron un tiro. Después, me robaron muchas veces, y decidí dejar porque en cualquier momento podía pasar una desgracia. Entonces, la economía de casa se resintió”, explica.
Pero cuando llegaron las buenas, Sebastián nunca se olvidó de aquellas siestas de su papá en las que aducía no tener hambre para que él y sus hermanas tuvieran comida. “Cuando empezó a jugar en la Primera de Liverpool, nos ayudaba económicamente”, dice Wilmar.
Sebastián Cáceres, exjugador de Liverpool
A Liverpool llegó como volante con 12 años y se fue campeón, con 20, siendo elegido el Mejor Zaguero en la encuesta de El Observador de Fútbolx100.
América de México, la selección uruguaya y su primer Mundial
Su enorme figura en Liverpool lo llevó al club más grande de México, América.
Llegó en un momento muy complicado porque empezó enseguida la pandemia y estuvo absolutamente solo en una ciudad gigante como el Distrito Federal mexicano.
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Sebastián Cáceres pronto para salir en un desfile de carnaval
“Sebastián me da orgullo –interviene Stephanie–. Como hermana, me da mucho orgullo. Siempre lo admiré. Creo que uno en la vida, a veces admira a pocas personas. Lo veo y lo admiro porque cuando uno crece, empieza a entender los esfuerzos. Con 18 años estaba en otro país, solo en pleno inicio de la pandemia. Eso fue muy duro para él. No poder venir a esas Fiestas de Navidad y Fin de Año, ni visitarnos, nosotros tampoco podíamos ir. Entonces, cuando uno empieza a mirar todo dice: ‘En qué hombre se convirtió mi hermano’”.
Con América fue tres veces campeón de la Liga MX de México, obtuvo el trofeo Campeón de Campeones, y la Supercopa Mexicana.
En dicho país, profundizó sus conocimientos de piano y ahora lo toca fluidamente.
Un tiempo antes, ya había defendido a la selección uruguaya juvenil. Alejandro Garay lo citó a una sub 18 y fue a jugar a Buenos Aires. Luego siguió todo el proceso: alternó con la sub 20 (Sudamericano y Mundial), la Panamericana (Lima 2019) y la Preolímpica (Colombia 2020).
Wilmar recuerda que cuando era niño, se fue familiarizando de a poco con Uruguay.
Sebastián Cáceres y sus hermanas
Sebastián Cáceres junto a sus tres hermanas: Stephanie, Cindy y Evelyn
Su ídolo de entonces era David Luiz de Brasil, pero “el Mundial 2010 cambió mucho a los niños. Los veías y querían ser Muslera, Forlán, Arévalo Ríos. Se habían compenetrado”.
Y cuenta una anécdota: “Cuando veíamos el Mundial 2010 y lo que hizo aquella selección uruguaya, a mí se me caían las lágrimas. Y Sebastián en los primeros partidos se reía. Después, lloramos juntos”, explica.
A partir de allí, “quería ser como el Ruso Pérez, porque era metedor”.
Sebastián Cáceres
Stephanie Cáceres, la hermana mayor de Sebastián Cáceres
Joaquín Ormando
Diego Alonso fue quien le dio la oportunidad en la selección mayor. El 23 de setiembre de 2022 debutó, fue titular y jugó todo el partido en la derrota 1-0 ante Irán, en un amistoso.
Pero le tocó vivir un episodio complicado. A último momento, quedó fuera de la lista del Mundial Qatar 2022.
Dice Wilmar: “Fue un golpe duro. Yo me guardé todo lo que sentía para que él no se diera cuenta, pero le dije en el portón de casa cuando se iba para la suya: ‘Bueno, esto es fútbol, sos joven. Vas a tener más oportunidades’. Me miró y me dijo: ‘Sí, ya sé, papá. Ya sé’. Y con el tiempo se repuso. Le llegó otra oportunidad y la va a aprovechar”.
Stephanie también da su punto de vista al respecto.
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Sebastián Cáceres intenta frenar a un rival
AFP
“Ya le habían dado unas camisetas con su número y todo, pero al quedar fuera, las terminó regalando, no sé a quién. Lo que le sucedió en aquel momento, fue como cuando nadás y te ahogás en la orilla. Para nosotras fue como... ‘¡Qué pena!’ Y obviamente que a él le pegó, fue un golpe fuerte. Para mi hermano, su sueño era jugar un Mundial. Ahora tiene la revancha de poder estar, y eso nos pone muy felices por él”.
Y se viene nomás el Mundial 2026 en el que Sebastián, ahora sí, podrá viajar con la selección uruguaya y cumplir su sueño.
Sebastián Cáceres
Silvyk y Wilmar, los padres de Sebastián Cáceres
Joaquín Ormando
“¿Te imaginás cómo me puedo sentir? El pecho me explota y ver cómo él pudo, que puso todo su empeño, toda su fuerza, en lograr el objetivo. Eso que él soñaba desde niño: llegar al Mundial”, dice su mamá Silvyk.
Stephanie, por su parte, no oculta su felicidad: “No tengo palabras. Ya en la Copa América, yo no paraba de llorar, aunque en el fondo sabía que iba a ser parte del equipo titular. Pero ahora en el Mundial es como... Me vienen recuerdos de mamá, papá, festejando como locos. Y en el Mundial 2010, que fue toda una locura, estar llorando por el partido ganado a Ghana y ahora me pregunto: ‘¿Cómo va a ser ver a mi hermano ahí? ¡Me muero!’. Esto le pasa a pocas personas. O sea, ahora soy la familiar de una persona que juega en la selección y es increíble”.
Sebastián Cáceres
Sebastián Cáceres en los festejos de América de México
@ClubAmerica
También su extécnico en toda su carrera de baby fútbol, Edgardo Correa, opina al respecto.
“Me llena de emoción y un orgullo bien hablado en el sentido de lo que es la palabra orgullo, en cuanto a haber acogido en sus inicios a Sebastián Cáceres, y que hoy llegue al lugar que todo jugador y todo niño, como sabemos, sueña: llegar a la selección y a un Mundial”.
Sebastián Cáceres, en Estrella Federal Baby Fútbol
Sebastián Cáceres y una de las copas ganadas en baby fútbol con Estrella Federal
Wilmar le dio el cierre emotivo por lo que siente sobre esta posibilidad para su hijo.
“Sinceramente, todavía no caigo (se emociona). Hasta que no lo vea en el estadio, no lo voy a poder creer. Es difícil, pero trato de separar al jugador Cáceres con mi hijo Sebastián. Es bravo, pero al mismo tiempo es lindo”, indicó.