La suspensión del partido de este sábado entre Montevideo City Torque y Peñarol en el Estadio Charrúa, por problemas en la red lumínica, dejó más dudas que certezas a ambos clubes, tanto por las explicaciones iniciales del desperfecto como por la suspicacia en filas carboneras de que existió la intención de favorecer a Nacional para que el partido se fije cerca del clásico del 30 de agosto.

Las luces del Charrúa comenzaron a fallar pocos minutos antes del inicio del partido, cuando la cuarteta arbitral encabezada por Javier Feres y los equipos estaban a punto de salir al campo de juego. Luego de 40 minutos, en los que se realizó el sorteo de capitanes entre penumbras y las luces del estadio se prendieron y apagaron en reiteradas oportunidades, Feres suspendió el partido, decisión que los dos equipos entendieron como "apresurada".

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A ello se sumó un malentendido que generó la comunicación del estadio, que a las 19:10 informó que se iban a aguardar 15 minutos para arrancar el encuentro, y a los pocos minutos comunicó la suspensión.

El por qué del desperfecto también generó dudas. El vicepresidente de Torque, Javier Noblega, informó en una rueda de prensa realizada tras la suspensión que existió un "hackeo". Sin embargo, una reunión realizada el lunes entre el personal del Estadio Charrúa, de Montevideo City Torque y la empresa estadounidense que las instala y realiza el mantenimiento (Musco Lighting), descartó esta hipótesis.

Según informaron a Referí fuentes al tanto de esas reuniones, no hay señales de un ataque informático, ya que se analizaron todas las máquinas que tienen acceso al sistema de luces del Charrúa y ninguna tuvo irregularidades.

Tampoco puede explicarse por un baja de tensión de UTE, ya que la empresa mandó los datos desde la central y no hubo ninguna irregularidad en el consumo.

Por el contrario se apunta a una falla en la tablet que maneja el programa, o de un componente electrónico del sistema que controla las luces, que derivó en un error en la memoria de las torres, a lo que se sumó un error humano en el protocolo de restablecimiento.

El error de comunicación que fue clave y la posibilidad de jugar sin trazado de líneas

Marcelo de León, director de Arbitraje de la AUF

El director de Arbitraje de la AUF, Marcelo de León, indicó a Referí que durante los 40 minutos de espera recibían comunicaciones del personal del estadio, que en ese momento “no sabía que pasaba” con la luminaria del estadio.

En un momento les informaron que cuando intentaban prender dos torres del lado de la tribuna oficial la luz volvía a apagarse, por lo que decidieron mantener cuatro de las seis torres encendidas, intento que comenzó sobre las 19:00.

En esas condiciones, De León expresó que se decidió que el partido se podía jugar “sin trazado de líneas” en el VAR. El sistema de video iba a estar funcional para revisar otras situaciones, pero los fuera de juego iban a ser potestad de los asistentes.

Sin embargo, el director explicó que hubo “un error en la comunicación a la voz del estadio que no fue oficial”, cuando esta informó en los altoparlantes sobre la suspensión del partido, que en ese momento todavía no se había decidido.

Álvaro Rivero, presidente de la Mesa Ejecutiva de la AUF, explicó por su parte a Referí que el organismo le pidió a los árbitros (a través de De León) que esperaran "lo máximo posible" para jugar, y marcó que el error estuvo en quién transmitió la decisión de la suspensión al encargado de los altoparlantes, en este caso una policía.

Tras esta confusión, dirigentes de Peñarol y Torque le expresaron que querían jugar el partido, y De León les marcó que “se podía jugar”, pero en ese momento el encuentro “ya estaba suspendido". Además, los hinchas ya se habían retirado casi en su totalidad y “hasta el personal de recaudación se había ido”.

Esta situación incluso llevó a un malestar entre la dirigencia de Torque y Peñarol. Hubo una molestia en la dirigencia local por la rápida retirada del plantel de Peñarol del Charrúa, pero desde el ciudadano explicaron a Referí que todo se debió a "un cúmulo de cosas", con una "mala comunicación de varias partes" que generó "malhumor", y remarcaron que el tema quedó aclarado entre los clubes.

Consultado sobre si se podría haber esperado más para tomar una decisión, De León explicó que “el tiempo se podía estirar”, pero la comunicación del estadio y su consecuencia fue clave para que no se jugara el encuentro el sábado.

Rivero indicó que es importante "centralizar quién comunica" este tipo de decisiones, y adelantó que en la AUF se está discutiendo que se fije a una persona específica para ello de ahora en más.

Cómo funcionan las luces del Charrúa

Una de las torres lumínicas del Estadio Charrúa, antes de la suspensión del partido entre City Torque y Peñarol

El sistema es muy simple: una tablet, ubicada en la cabina principal del estadio, activa o desactiva las torres de luces, sin que sea necesario subir una llave física. Por eso no hay un “encargado de luces” y lo hace el personal que está en la cabina en ese momento, que entra al programa de la tablet y presiona un botón que prende las luces.

Ante cualquier problema, hay personal de soporte de la empresa en Estados Unidos. Así se hace en partidos, pero también en los entrenamientos que hay diariamente en el estadio, sin que se hayan suscitado problemas.

¿Qué pasó el sábado?

En el momento en que los equipos estaban entrando a la cancha, algo comenzó a dar error: las opciones son la tablet o un componente electrónico en las torres de luces. Ante ese error, las torres de luces quedaron con la información de “apagado”, por lo que el estadio quedó a oscuras. ¿Por qué falló la tablet o el componente? Es uno de los puntos que quedan por entender.

Pero allí es donde entra el factor humano: la tablet podía dar error, pero se podría haber solucionado relativamente rápido. En cambio, en el apuro por solucionar la situación, el reseteo de las luces no fue el correcto, por lo que al intentar el plan B de encendido manual, la memoria interna de las luces seguia dándole a las torres la información de que debían apagarse. Eso explica que las luces se prendieran y apagaran varias veces.

Una vez que se detectó dónde estaba el problema, quedó claro que, reiniciando todo, las luces prenderían normalmente. Luego de eso sí se tomaron unos minutos para reiniciar todo el sistema nuevamente, de modo de sacarle a las torres la información de “apagado”. Ya con la tablet reiniciada, y funcionando correctamente, la información a las torres fue la correcta, por lo que las luces volvieron a prender sin apagarse. Sin embargo, a esa altura el juez ya había decidido suspender el partido.

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