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Cuatro años más. Otras cuatro temporadas en las que cifrar alguna esperanza para que todo cambie, porque nada cambia, todo sigue igual. Parece un deja vu de Qatar 2022, pero en 2026 y en una noche calurosa y húmeda de Guadalajara. La selección uruguaya de Marcelo Bielsa perdió ante España y volvió a quedar por el camino en una fase de grupos de una Copa del Mundo, en este caso, del Mundial 2026.

Todo lo bueno que se había hecho en los primeros 40 minutos ante España, de lo mejor, quedó en el tintero en un minuto fatal con un nuevo horror de Fernando Muslera -a quien esto escribe, dijo antes de este partido que, pese a los errores cometidos ante Cabo Verde en ambos goles (errores compartidos ese día), debía jugar contra los españoles-, que costó el 1-0, y además, se lesionó en su rodilla derecha Manuel Ugarte.

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Con el empate entre Cabo Verde y Arabia Saudita que se dio este mismo viernes (0-0), a los celestes les servía incluso terminar de la misma manera ante España, o un 1-1, para clasificar. Pero ni así. Uruguay fue la única selección de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) que se va sin victorias en un grupo más que accesible.

El partido, más allá de un error de entrada de Rodrigo Bentancur, comenzó tranquilo para Uruguay, presionando arriba y sorprendiendo de alguna forma a su rival. Es que los celestes sabían que se jugaban todo en Guadalajara.

Fue un buen arranque celeste, ambicioso en ofensiva y solidario en defensa, con Maximiliano Araújo ayudando, como se esperaba, a Juan Manuel Sanabria en la marca de Lamne Yamal, la estrella española de apenas 18 años.

Cuando Uruguay retrocedía, normalmente se formaba una línea de cinco con Agustín Canobbio tirándose como un zaguero central más, o también como lateral por derecha. Un esfuerzo físico tremendo del futbolista de Fluminense.

El equipo se mostró muy ordenado en los primeros 25 minutos, a diferencia de los dos partidos anteriores. España jugó con muchos pases cortos y llegó en bloque, ante la férrea defensa planteada por Marcelo Bielsa.

Federico Valverde recuperó notablemente una pelota a los 26' y habilitó muy bien a Darwin Núñez en el área, pero este intentó un taco innecesario y la perdió. Uruguay ganaba por el lado de Marc Cucurella. Y los celestes siguieron ganando terreno con la pelota, sobre todo, luego de la pausa de hidratación. Maximiliano Araújo realizó un par de apiladas muy interesantes por izquierda y en una de ellas, a los 35', le dejó el balón servido a Rodrigo Bentancur a metros de la media luna. Su remate frontal se fue por arriba del palo.

Es muy difícil cuando te hacés todos los goles en un Mundial

Pero a los 41 minutos llegó el gol de España en una media vuelta de Alex Baena que era un tiro liviano con un arquero bien ubicado pero en muy mala racha. Fue un error grosero de Fernando Muslera para el 1-0 español, a lo que se sumó la lesión (que probablemente sea complicada) en la rodilla de Manuel Ugarte. Fueron dos golpes en uno que recibió la selección uruguaya en segundos y que fueron letales. Se olvidó de todo lo bueno que había hecho hasta allí. En ese momento entró Nicolás De la Cruz.

El equipo se destruyó en lo anímico. El segundo tiempo se podía esperar la típica rebeldía uruguaya o de cualquier equipo cuando ve que se le escapan cuatro años de esperanzas.

Para el segundo tiempo, Bielsa apeló a Sergio Rochet en lugar de un Muslera quien ni siquiera entró para ver el partido desde el banco de suplentes. Y 10 minutos después, sacó a Federico Valverde y se la jugó con Federico Viñas. Ponía todo y con otro cambio pesado.

Uruguay siguió intentando, fue más duro en ofensiva, jugó más fuerte y buscó desconcentraciones de un rival con mayúsculas y muy difícil de vulnerar. Pero el equipo se quedó en lo físico, con Rodrigo Bentancur, de un esfuerzo bárbaro, quien se fue quedando sin piernas ni reacción en el medio.

Sobre los 69 minutos, tras la segunda pausa de hidratación, Bielsa colocó a Brian Rodríguez por Juan Manuel Sanabria -amonestado- y pasó a jugar como extremo, mientras que Maximiliano Araújo bajó a hacerlo como lateral por izquierda.

Con esto se terminó un ciclo, pero no solo de Bielsa, sino de algunos jugadores.

Era el momento del arrojo de los jugadores para demostrar lo suyo, más allá de Bielsa. Temple, generosidad, cohesión, pero sobre todas las cosas, fútbol.

Pero fue el momento del desasosiego, de la frustración, de la ausencia de equilibrio físico y emocional, en una palabra, de la eliminación. Y lo peor es que varios de estos futbolistas no estarán en el Mundial 2030 por cuestiones de edad. Justo una Copa del Mundo muy especial para Uruguay en la que será coorganizador de la misma.

"A Uruguay le encantan las situaciones límites", "apuntar a la épica", y otras frases hechas se escucharon y leyeron durante estos días luego del empate 2-2 contra Cabo Verde y apuntando a la grandeza de hoy de España. Pero con este equipo, con lo que venía mostrando, y con errores, como el hecho de hacerse todos los goles en este Mundial, no se puede, es muy difícil. ¿En qué argumentos podrían basar esos dichos para ganarle a España y conseguir la clasificación?

Para desilusionarse de algo, antes debió existir una ilusión que no la hubo. Uruguay terminó como llegó al Mundial: a los tumbos. Sin ideas, con escasas individualidades que rindieron como Maximiliano Araújo, Agustín Canobbio y muy pocos más.

Y un baño de realidad: es la segunda vez seguida que Uruguay no pasa de la fase de grupos en un Mundial. En Qatar 2022, fue Corea del Sur que lo dejó afuera, ahora, Cabo Verde. Sí, con todo respeto, Cabo Verde. Este mismo equipo, perdió su identidad, la que tuvo en algún momento de las Eliminatorias, como en La Bombonera, cuando venció a Argentina, vigente campeón del mundo, con clase.

Fue de las peores eliminaciones de Uruguay en los últimos 50 años en Copas del Mundo. En un grupo con Arabia Saudita y Cabo Verde, fueron estos, los africanos, los que clasificaron a dieciseisavos de final. Ni haciendo fuerza adrede para volverse tan rápido, hubiera salido mejor.

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