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El fútbol es un guionista implacable, capaz de mezclar los honores más excelsos con la frustración más profunda en un mismo escenario. La eliminación de la selección uruguaya de Marcelo Bielsa del Mundial 2026 quedará marcada a fuego en las páginas celestes. No solo por el dolor de la despedida deportiva ante España en fase de grupos -una más, como pasó hace cuatro años en Qatar 2022-, sino porque este partido significó el último e inesperado capítulo de Fernando Muslera defendiendo el arco de Uruguay.

Un adiós que llegó cargado de récords históricos, pero también teñido por la crudeza de un deporte que no tiene memoria.

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La jornada había comenzado con un tinte de justicia poética en los escritorios. Tras intensas idas y vueltas con las oficinas de la FIFA, y luego de un incansable pedido político de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), el ente rector del fútbol mundial finalmente cedió. Muslera pudo saltar a la cancha luciendo con orgullo el parche de "Leyenda de la FIFA" en sus mangas, el distintivo exclusivo reservado para aquellos futbolistas que logran la hazaña de disputar cinco Copas del Mundo. La FIFA se había negado inicialmente argumentando que en Qatar 2022 no había sumado minutos en el campo, pero la insistencia uruguaya logró que el arquero fuera reconocido en su quinto Mundial como lo que es: un futbolista que le dio mucho al combinado nacional.

Al mismo tiempo, con el pitazo inicial, el arquero alcanzó la impresionante cifra de 19 partidos disputados en Copas del Mundo, consolidándose en soledad como el futbolista que más veces vistió la camiseta de Uruguay en la historia del torneo máximo. Una marca descomunal que empezó a construirse en Sudáfrica 2010 y que agiganta un legado que parecía blindado contra cualquier tormenta.

La crueldad de la mala racha y el peso de la autocrítica

Lamentablemente, el destino en la cancha fue sumamente hostil con el histórico Fernando Muslera. De la historia pocos se acuerdan en las malas como esta. Solo los jugadores fueron los que más lo reconocieron. Al término del partido ante España, tras el adiós de un nuevo Mundial, de otra frustración, quien más abrazos recibió de sus compañeros fue justamente él.

Sin dudas fue el gran responsable de la derrota, de eso, nadie lo puede justificar. Pero tampoco mezclar los tantos.

Acaba de cumplir 40 años el pasado 16 de junio y llegó a este choque decisivo arrastrando la pesada mochila del domingo pasado ante Cabo Verde. En aquel amargo empate 2-2, el golero, en complicidad con desatenciones de sus compañeros en la última línea, había sido el gran responsable de los dos goles del rival, encendiendo las alarmas sobre su momento futbolístico.

Ante España, la mala racha continuó de la peor manera. Corría el minuto 41 cuando Álex Baena ensayó una media vuelta. Era un tiro liviano, sin aparente peligro, y Muslera estaba bien ubicado. Pero la falta de confianza le jugó una mala pasada: cometió un error grosero de cálculo y la pelota terminó en el fondo de la red. Un 1-0 que terminó costando la eliminación del Mundial.

El impacto psicológico de la falla fue tan devastador para el arquero que, consumido por una profunda vergüenza interna por lo sucedido y seguramente sin la responsabilidad emocional necesaria, tomó la drástica decisión de no salir a jugar el segundo tiempo, cerrando de forma abrupta y dolorosa su ciclo en la cancha, por lo que entró Sergio Rochet en su lugar.

Un legado que ningún error podrá borrar

Es una injusticia reducir una trayectoria de 16 años a un par de partidos fatídicos. Si hoy Uruguay llora, también debe recordar que gran parte de las alegrías modernas de este siglo se las debe a los guantes de Muslera.

Fernando Muslera le atajó el penal decisivo a Carlos Tévez de Argentina para que Uruguay pasase a semifinales de la Copa América 2011

Él fue el héroe absoluto de la Copa América 2011 en Argentina -junto a Luis Suárez y Diego Forlán-, siendo determinante al taparle aquel penal histórico a Carlos Tevez en Santa Fe ante los locales, permitiendo el acceso a la semifinal y posterior consagración ante Paraguay. Él fue, también, el arquero de los dos penales tapados a Ghana en la definición del Mundial de Sudáfrica 2010, el primero de su cuenta personal, que devolvió a Uruguay a los primeros planos del planeta.

Fernando Muslera dio la vuelta olímpica con Uruguay tras ganar la Copa América 2011 en Argentina

Luego de una temporada fantástica con Estudiantes de La Plata en Argentina, Marcelo Bielsa lo convenció para que retornara a la selección uruguaya luego de su alejamiento propio.

Fernando Muslera se despide de la selección nacional de la forma en que ningún ídolo merece hacerlo.

Sin embargo, el dolor del presente no puede tapar el sol del pasado. El parche de Leyenda que este viernes llevó en su manga no fue un obsequio burocrático; fue el título que la historia le otorgó a un futbolista que, a pesar de este triste y humano final, ya tiene su nombre grabado con letras de oro en el mejor momento de Uruguay en lo que va del siglo XXI.

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