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Brasil puso en marcha una de las obras de infraestructura más ambiciosas de su historia. Comenzó oficialmente la construcción del puente que unirá la ciudad de Salvador con la isla de Itaparica, en el estado de Bahía, un proyecto que, una vez finalizado, se convertirá en el puente sobre el mar más largo de América Latina.

La estructura tendrá una extensión aproximada de 12,4 kilómetros y reducirá de manera significativa los tiempos de viaje entre ambos puntos, además de impulsar la integración económica y turística de la región. Según el cronograma oficial, la inauguración está prevista para 2031.

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¿Cómo será el megapuente más largo de América Latina?

El denominado Puente Salvador-Itaparica cruzará la Bahía de Todos los Santos, una de las más extensas de Brasil. La obra contempla cuatro carriles de circulación, dos por sentido, además de espacios destinados a peatones y ciclistas.

De acuerdo con la concesionaria responsable del proyecto, la inversión ronda los 11.000 millones de reales, equivalentes a cerca de 2.000 millones de dólares. La construcción estará a cargo de un consorcio integrado por empresas brasileñas y chinas.

Durante el acto de inicio de las obras, el gobernador del estado de Bahía, Jerônimo Rodrigues, afirmó que el puente representa "un nuevo capítulo para el desarrollo económico y social" de la región, al mejorar la conectividad y favorecer la generación de empleo durante los próximos años.

Por su parte, el ministro de la Casa Civil de Brasil, Rui Costa, destacó que se trata de una de las mayores inversiones en infraestructura vial del país y sostuvo que el proyecto tendrá impacto tanto en la movilidad como en el crecimiento económico del nordeste brasileño.

Actualmente, el cruce entre Salvador e Itaparica depende principalmente de ferris o de un largo recorrido por rutas. Con la puesta en funcionamiento del puente, el tiempo de viaje disminuirá de forma considerable, facilitando el transporte de personas y mercancías.

El proyecto también incluye nuevos accesos viales y mejoras en la infraestructura de las localidades cercanas, con el objetivo de fortalecer la conexión entre la capital bahiana y el interior del estado.

Las estimaciones oficiales indican que miles de empleos directos e indirectos serán generados durante la construcción, mientras que el puente favorecerá el desarrollo del turismo, la logística y las actividades productivas de la región una vez que entre en servicio.

Con sus 12,4 kilómetros de longitud, el puente Salvador-Itaparica superará al actual puente Río-Niterói, también ubicado en Brasil, que posee 13,29 kilómetros de extensión total, aunque gran parte de su recorrido atraviesa zonas de bahía con características diferentes y no corresponde íntegramente a un puente sobre mar abierto.

La iniciativa también incorpora criterios de sostenibilidad y medidas para reducir el impacto ambiental durante la ejecución de las obras. Entre ellas se incluyen programas de monitoreo de la fauna marina, control de sedimentos y acciones para preservar los ecosistemas de la Bahía de Todos los Santos.

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