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"Las necesidades van a ir en aumento". Con esa advertencia, Andreas Spaett, coordinador de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Venezuela, describió el escenario que enfrenta el país tras los terremotos que dejaron miles de desplazados y una creciente demanda de asistencia humanitaria.

Según explicó, mientras la etapa más crítica de atención a los heridos comienza a quedar atrás, la prioridad ahora es responder a las necesidades de las personas que perdieron sus hogares y permanecen en parques, estadios y asentamientos improvisados, muchas de ellas sin acceso a servicios básicos.

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"Las necesidades continúan y podemos seguir prestando apoyo a las diferentes estructuras sanitarias, pero ahora también tenemos que pensar en el futuro. Vemos que aumenta la necesidad en distintos lugares donde hay personas sin refugio", afirmó.

Desde el terremoto, Médicos Sin Fronteras distribuyó kits médicos de emergencia en ocho hospitales de Caracas y La Guaira, con insumos suficientes para atender a unos 3.500 pacientes.

La organización destacó que esa ayuda fue determinante durante las primeras horas posteriores a la catástrofe, cuando los hospitales habían agotado sus reservas de emergencia y MSF era la única organización humanitaria internacional que se encontraba operando en el terreno.

"En los últimos cuatro días hemos apoyado a ocho hospitales, algunos de ellos varias veces, con todo lo que se necesitaba para tratar las primeras necesidades. Con todo lo que hemos entregado se podría garantizar el tratamiento de unos 3.500 pacientes", explicó Spaett.

Miles de personas siguen sin refugio

Con la fase de atención de traumatismos prácticamente superada, MSF comenzó a reorientar su respuesta hacia la población desplazada.

La organización estima que más de 1.500 edificios, en su mayoría residenciales, resultaron dañados, lo que dejó a miles de personas sin posibilidad de regresar a sus viviendas. "Vemos muchas personas sin abrigo en la calle, en diferentes asentamientos no organizados, en parques de Caracas, pero también en estadios donde se concentran miles de personas", señaló el coordinador.

Según relató, las principales carencias son agua potable, alimentos, abrigo y ropa, ya que muchas familias abandonaron sus hogares de forma repentina y no pudieron recuperar sus pertenencias.

Además de la asistencia médica, MSF advirtió sobre el impacto emocional que dejó el desastre. "Un aspecto que no hay que olvidar es la salud mental", sostuvo Spaett.

Por ese motivo, la organización planea desplegar clínicas móviles en los asentamientos de desplazados para brindar atención sanitaria básica e incorporar apoyo psicológico a las personas afectadas por los terremotos. "Queremos responder a estas necesidades e integrar también un apoyo psicológico para la gente traumatizada que se encuentra sin nada", concluyó.

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