ver más

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha iniciado un estudio de reposo extremo en el que voluntarios deben permanecer acostados durante dos meses para analizar cómo los viajes espaciales afectan al cuerpo humano.

Una simulación extrema de la microgravedad

Los participantes en el experimento no solo deben permanecer en la cama, sino que también deben hacerlo con los pies elevados y manteniendo al menos un hombro en contacto con el colchón en todo momento. Incluso actividades básicas como comer, ducharse o ir al baño deben realizarse en esta posición.

Este tipo de estudios imita los efectos de la microgravedad en el cuerpo humano, que incluyen la pérdida de masa muscular y ósea, la redistribución de líquidos y otros cambios fisiológicos. Según la ESA, estos efectos son similares a los que experimentan los pacientes postrados en cama en la Tierra, por lo que los hallazgos podrían ayudar tanto a la exploración espacial como al desarrollo de tratamientos médicos para enfermedades como la osteoporosis.

Tres grupos, tres enfoques para contrarrestar los efectos

Los voluntarios han sido divididos en tres grupos con diferentes enfoques:

El objetivo es evaluar si la gravedad artificial puede ser una herramienta efectiva para reducir los efectos negativos de la microgravedad, lo que podría convertirse en una estrategia clave para las futuras misiones espaciales de larga duración.

Este tipo de investigaciones son fundamentales para preparar la exploración del espacio profundo, como futuras misiones a Marte, donde los astronautas podrían pasar meses o incluso años en condiciones de microgravedad.

Temas:

Astronauta

Seguí leyendo