La extensión del hielo marino en la Antártida alcanzó su mínimo anual a fines de febrero de 2026, con valores que se mantuvieron por debajo del promedio histórico, aunque alejados de los niveles récord observados en los últimos años, según datos analizados por científicos y divulgados por Metsul.
El Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC), afiliado a la Universidad de Colorado en Boulder, estimó que el 26 de febrero la superficie mínima de hielo marino fue de unos 2,58 millones de kilómetros cuadrados, de acuerdo con registros satelitales.
Un mínimo por debajo del promedio histórico
Según el organismo meteorológico brasileño, la cifra ubica a 2026 como el decimosexto año con menor extensión mínima de hielo marino antártico dentro de una serie histórica de 48 años de observaciones satelitales.
Aunque el valor se mantuvo por debajo del promedio del período 1981-2010, estuvo más cerca de los niveles considerados normales en comparación con los últimos cuatro años, cuando se registraron mínimos excepcionalmente bajos.
De todos modos, la extensión de hielo registrada en febrero fue unos 260.000 kilómetros cuadrados inferior al promedio histórico.
Aun así, el valor de este año resultó muy superior al mínimo récord absoluto registrado el 21 de febrero de 2023, cuando la cobertura de hielo marino cayó a niveles sin precedentes.
Variabilidad interanual del hielo antártico
Durante la mayor parte de 2025 y comienzos de 2026, la extensión diaria del hielo marino antártico se mantuvo por debajo del promedio histórico, en un contexto que los científicos describen como altamente variable de un año a otro.
Los investigadores destacan que el comportamiento del hielo en la Antártida suele alternar temporadas de fuerte retroceso con períodos de recuperación parcial, lo que genera oscilaciones significativas en las mediciones anuales.
El papel de los vientos en el deshielo
El investigador Ted Scambos, del Instituto Cooperativo de Investigación en Ciencias Ambientales (CIRES), explicó que las condiciones atmosféricas influyeron de forma decisiva en la evolución de la temporada de deshielo.
Entre enero y febrero, los fuertes vientos del sur empujaron el hielo marino fuera de la región del mar de Weddell, modificando su distribución en el océano.
Este desplazamiento redujo temporalmente la velocidad de pérdida de hielo, lo que contribuyó a que el mínimo anual terminara más cerca del promedio histórico.
Datos aún preliminares
El científico Walt Meier, también del NSIDC, señaló que el retorno a condiciones menos extremas en 2026 no sorprendió a los investigadores, ya que las imágenes satelitales muestran grandes variaciones interanuales en la extensión del hielo marino antártico.
No obstante, los especialistas advierten que los valores publicados aún son preliminares. El deshielo persistente o vientos intensos que soplen hacia el continente podrían reducir aún más la superficie de hielo antes de que finalice el verano en el hemisferio sur.