La escuela es hija de las dinámicas de su tiempo. Hubo un momento —a fines del siglo XIX— en que el receso escolar estaba pensado para que los niños pudieran trabajar con sus padres durante la zafra de invierno y verano. Hubo una época en que la escolarización se universalizó y hubo que economizar los locales de estudio: un turno en la mañana y otro en la tarde. Y ahora, entiende la Administración Nacional de Educación Pública, es tiempo de que las jornadas educativas sean más extensas que aquella que proponía “la vieja escuela común”.
Por eso —para cumplir con una de las metas prioritarias del gobierno— la Administración trazó una hoja de ruta que, tras el diagnóstico durante 2025, implica que al menos 10.000 nuevos niños pasen a cursar en propuestas de extensión de tiempo pedagógico en 2026. Y que, para 2029, sean cerca de 50.000 nuevos.
La meta viene “con trampa”. Porque no implica una duplicación de la cantidad de alumnos, sino del porcentaje. Como la matrícula seguirá cayendo —dado el impacto de la caída de los nacimientos— en números absolutos no es una duplicación.
Tampoco implica que las únicas modalidades de cursar sean escuelas de tiempo completo (la iniciativa que surgió en 1998) o tiempo extendido (2013). Sino que, mediante un mapeo que se realizará antes de este agosto, las autoridades pretenden que las comunidades elijan la propuesta que mejor les sirva para extender el tiempo pedagógico: pueden ser duplas de maestros que en el contra-turno trabajan con los grupos cambiados, puede ser actividades científicas, deportivas o artísticas…
La Comisión de Inversiones y Desarrollo Económica (CIDE) había sugerido en su informe de 1965 (¡sí, hace 60 años!) la necesidad de ampliar el tiempo pedagógico de las escuelas en Uruguay y de elevar a 200 días lectivos, como mínimo, el calendario escolar anual.
No era solo una cuestión de resultados educativos. De hecho, un estudio que el Instituto Nacional de Evaluación Educativa presentó en 2023 revela que “la extensión del tiempo pedagógico mejora los resultados en matemática, pero no en lectura, luego de controlar por el contexto”.
Sino que era una razón social y de desarrollo. “Las escuelas de tiempo completo actúan como lugar de contención y protección de los alumnos frente a la violencia del entorno barrial”, dice el Ineed. Un escenario que quedó de manifiesto en la investigación de El Observador que dio cuenta que, en los momentos en que el centro educativo está cerrado o cuando no se asiste, miles de niños quedan a la deriva, sin qué hacer.
El estar más tiempo (de calidad) con sus pares y docentes, complementó el Ineed, hace que mejores el sentido de pertenencia y convivencia en el centro educativo. Y eso redunda, entre otras cosas, en que la trayectoria educativa de cada niño sea más cuidada.
Pese a esta evidencia —y pese a la coincidencia en las sucesivas administraciones y programas de los distintos partidos políticos—, solo la cuarta parte de los niños asisten a un centro educativo con ampliación de la jornada pedagógica. Y en algunos departamentos, el guarismo ni siquiera cubre a la quinta parte.
Un desafío mayor
La meta trazada para la educación media no está medida en alumnos, sino en cantidad de centros educativos. La apuesta de la Administración es llegar al fin del quinquenio con 122 centros educativos de tiempos extendidos, en lugar de los 61 actuales.
En la práctica, la Administración tendrá que construir más de 30 liceos o UTU a nuevo, y la ampliación de otros tantos centros educativos. A su vez, la mayoría de esas locaciones tendrá que brindar la alimentación, una inversión que es bastante extendida en Primaria (para eso está la recaudación del Impuesto a Primaria), pero no tan común en media.
De todas formas, aclara la hoja de ruta de la ANEP, la extensión del tiempo pedagógico no implica necesariamente un único formato de escuela, o que todos pasen a ser Centros María Espínola (siguiendo el proyecto de la última administración), sino generar convenios con clubes, campamentos, rotar a estudiantes por centros con sistemas de transporte escolar y un largo etcétera que, este año, las autoridades (siguiendo el paso a paso) se comprometen a informar.
A continuación, la hoja de ruta completa: