El futuro operativo de la terminal de Punta del Este se convirtió en un tema de debate en las últimas semanas en Maldonado, a partir del anuncio del intendente Miguel Abella de limitar la llegada de ómnibus interdepartamentales hasta la península durante la temporada. La iniciativa apunta a que los ómnibus que tienen como destino final Punta del Este, finalicen su trayecto en la terminal de Maldonado, y que desde allí los pasajeros continúen el viaje en camionetas más pequeñas o transfers, como sucede en otros lugares turísticos del mundo, donde los ómnibus de gran porte no llegan hasta el corazón de las ciudades o balnearios.

Hasta ahora, la propuesta generó más críticas que posiciones favorables. En un principio se habló de que se instrumentaría a partir de noviembre, pero luego la intendencia aclaró que no hay una fecha determinada. Mientras tanto, hay una realidad innegable: el tránsito en Maldonado alcanzó niveles históricos y en los meses de verano circular hacia la península se convierte en un infierno.

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En verano, alrededor de 160 ómnibus de distintos destinos recorren los cinco kilómetros que separan Maldonado de Punta del Este, aumentando todavía más el congestionamiento, de acuerdo a datos difundidos por la Intendencia.

Desde que se conoció la idea de hacer ese cambio entre las terminales, se inició una campaña de recolección de firmas trascendió Punta del Este y llegó a Montevideo y Buenos Aires, y que a esta altura, según sus organizadores, supera las 4.000.

Una de las más activas impulsoras es la agente inmobiliaria Blanquita di Biase, que tiene su local frente a la terminal de Punta del Este. En declaraciones a El Observador, dijo que en varios puntos el balneario se juntan firmas para revertir la medida y que el próximo 21 de setiembre en la Liga de Punta del Este para analizar la propuesta.

En una recorrida que realizó El Observador por las instalaciones de la terminal de Punta del Este, trabajadores del transporte y taxistas, repiten las mismas interrogantes que quienes realizan la campaña de recolección de firmas: ¿Quién pagará los traslados? ¿Cómo se garantiza que el servicio de traslados funcione durante todo el día? ¿Qué pasará con las líneas que llegan hasta Garzón o José Ignacio? ¿Cómo se distribuirá en una camioneta el equipaje que llega en bodegas? ¿Las camionetas saldrán apenas llega el pasajero a Maldonado o hay que esperar que se llene? ¿Cómo impacta en los puestos de trabajo y el consumo de combustible? ¿Qué ocurrirá con los ómnibus internacionales que llegan directo de Colonia a Punta del Este?, son algunos de interrogantes.

A esas preguntas, se suman otras situaciones típicas del verano: la alta demanda (y precios) y Uber y taxis durante la temporada, y una oferta de transporte público que está lejos de ser óptima al momento de conectar distintos puntos del departamentos.

A nivel político, en tanto, el Frente Amplio expuso esta semana en conferencia de prensa su posición contraria a los planes previstos por el gobierno departamental.

El edil Pablo Cicero, que integró la Comisión de Movilidad conformada por distintos partidos promovida por el intendente, dijo que la posible reforma del transporte interdepartamental tiene que ser parte de un debate más amplio sobre movilidad para Maldonado.

“Es una solución que surgió de la Intendencia. Como muchas propuestas que ha realizado la Intendencia, sin planificación, ha generado dudas y respuestas contrarias cuando no hay solución completa”, explicó Cicero.

El inicio de la polémica

La decisión de modificar la operativa de las terminales de Maldonado y Punta del Este es un tema que se arrastra desde hace años y que atravesó a distintas administraciones. En su momento, el exintendente frenteamplista Óscar de los Santos, planteó la posibilidad de construir una terminal multimodal en Bulevar Artigas y Cachimba del Rey, cerca del CURE. Años más tarde, el nacionalista Enrique Antía manejó como alternativa el cruce entre la ruta 39 y la Perimetral. En los dos casos el sistema era similar: los ómnibus de largo recorrido llegaban hasta el lugar y desde allí camionetas más pequeñas trasladaban a distintos puntos del departamento.

La necesidad de mejorar el denso tránsito de Maldonado -incluso fuera de temporada- fue una de las prioridades de la campaña municipal de Abella cuando era candidato. Todos sabían que era uno de sus objetivos, que plasmó en su programa de gobierno, pero el momento y la forma en que se comunicó generaron incertidumbre y voces en contra.

El 18 de agosto, el intendente comentó la idea en una reunión con comerciantes y vecinos de Punta del Este, que estaban citados por otro tema, dijeron a El Observador participantes del encuentro. Según señalaron, cuando escucharon que estaba previsto que se realizara en noviembre, la sorpresa fue mayúscula.

A la semana siguiente, en rueda de prensa, Abella fue consultado por el tema y dijo que no ha recibido quejas concretas. Agregó que los pasajeros que lleguen a Punta del Este “van a tener la misma posibilidad” de arribar a la terminal en un medio de transporte más pequeño.

Dijo que habló con choferes de ómnibus, que le transmitieron “el estrés” que les generan el trayecto entre Maldonado y Punta del Este. “Ellos no tuvieron objeciones, pidieron algunas cosas en esta terminal, por lógica que es un servicio de baño, un lugar donde poder estacionar, un lugar donde poder calentar un mate o tomar un café. Cosas razonables que tienen que estar dentro de lo que nosotros tenemos que acondicionar en la terminal de Maldonado para ellos”, dijo el intendente en declaraciones citadas por Comunicación del gobierno departamental.

“La fecha que fijábamos es el 1º de noviembre. Todavía estamos con el proceso licitatorio, con las adjudicaciones de las terminales. Ahí creo que tenemos que correr 15 días”, agregó.

El jefe comunal sostuvo que quienes se bajan en la rambla o Pinares “están contentos” con el sistema actual. “Pero el que vive en Cerro Pelado o en Maldonado Nuevo no tiene ningún beneficio. Tiene que ir ahí, salir y es la mayoría. Y bueno, pasa lo mismo con el que va para La Barra. Yo creo que todo cambio a veces puede molestar, pero a quién molesta y a quién lo usa”, añadió.

Pocos días después, el intendente volvió a ser consultado por el tema y dijo que “nunca” planteó la desaparición de la terminal de Punta del Este. “Lo que manifesté fue que se corta la entrada de los interdepartamentales. Eso no significa que la gente que venga de Montevideo tenga que pagar otro ómnibus ni nada por el estilo, o sea que cada empresa si le vende un pasaje a Punta del Este va a tener que encargarse de trasladarlo. Cómo lo va a hacer es un problema de cada empresa, no de la Intendencia. O sea que el día de mañana, si vendió cinco pasajes en Montevideo y tiene que trasladar a cinco personas, la trasladarán en una camioneta, en un micro chico, en lo que sea, pero va a seguir llegando a Punta del Este”, agregó.

Las empresas de transporte tienen dudas acerca de que una iniciativa de ese tipo no genere aumento en los costos. Alejandro Fernández, presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Transporte (Anetra), dijo a Canal 4 que el principal perjudicado será el pasajero.

“¿Cómo no va a tener costo?”, se preguntó. “Algo van a tener que contratar; empresas de ómnibus, de turismo, no sé qué tipo de contratación va a hacer la intendencia, y si no tiene costo lo van a pagar los habitantes de Maldonado”, señaló.

Licitación por terminales

Las modificaciones en el tránsito de pasajeros entre las terminales de Maldonado y Punta del Este demandan una serie de obras en las dos estaciones, que están contempladas en un llamado a licitación que realizó este año la Intendencia de Maldonado.

La terminal de Maldonado fue construida durante la dictadura. Su apariencia vetusta, ubicación y tamaño, están bastante alejadas de la imagen turística relevante que simboliza el departamento como punto de entrada de visitantes. Está en la parada 21 de avenida Roosevelt y los ómnibus que llegan desde Montevideo hacia Punta del Este lo hacen por esa vía de tránsito y luego toman bulevar Artigas. En la parada 1 se encuentra la terminal de la península, frente al icónico monumento de Los Dedos. El viaje de Punta del Este hacia Maldonado utiliza las mismas vías en sentido opuesto.

Hasta la terminal de Maldonado llegan líneas locales y ómnibus interdepartamentales. Es complicado estacionar en sus alrededores y cuenta con pocos andenes. A priori, así como está y ante la cercanía a noviembre, es difícil imaginarla como destino final de todos los ómnibus de larga distancia, con subida y bajada de pasaje y la operativa de las camionetas, que deberán esperar estacionadas en algún sitio. Frente a la terminal de Maldonado, además, se encuentran el Atlántico Shopping y el sanatorio SEMM Mautone, lo que incrementa el movimiento vehicular en los alrededores.

La licitación para la refacción de las terminales de Maldonado y Punta se encuentra en etapa de definición, porque hay una empresa que presentó un recurso ante la decisión adoptada por la Intendencia, algo que es habitual en ese tipo de acciones, explicaron a El Observador fuentes del gobierno departamental.

Una de las alternativas que se manejan a nivel departamental, mientras se dirime esa definición, consiste en llevar adelante obras parciales en las terminales, como forma de dar agilidad al movimiento.

El plan de la Intendencia de Maldonado

Intendente Miguel Abella y secretario general Álvaro Villegas.

El secretario general del gobierno departamental, Álvaro Villegas, dijo a El Observador que los cambios previstos en las terminales forman parte de un plan más ambicioso de transformación del sistema de transporte público, que se está trabajando a partir de convenios con la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República y de la consultora CINVE.

“Esos estudios nos van a dar insumos para toda la planificación urbana, territorial y de movilidad. Por otro lado, estamos con acciones de intervenciones viales, algunas en ejecución y otras que se van a ejecutar y forman parte de toda la movilidad departamental”, agregó el jerarca. Entre las iniciativas mencionó las obras en Paso del Guerrero, ruta 104, avenida Leandro Gómez, Avenida del Mar, camino de Los Ceibos, ampliación en avenida Gorlero, modificaciones en la península y planes de estacionamiento tarifado.

Villegas indicó que no hay un plazo específico para la modificación de las terminales y que la transformación se realizará “cuando estén dadas las condiciones”.

¿Es decir que el cambio operativo a a comenzar sí o sí en noviembre?

No, no. Cuando estén dadas las condiciones, se va a hacer la transformación y se verá en qué condiciones se va dando. Para poder avanzar hacia la transformación de la terminal de Punta del Este en un centro cívico, que contenga servicios públicos esenciales como seguridad, bomberos, policía, emergencia y, por supuesto la terminal de transporte, tiene que estar acondicionada la terminal de Maldonado.

¿Quiere decir que no hay fecha?

No hay fecha. Cuando estén dadas las condiciones se va a empezar a transformar y veremos las condiciones en las que se da. Tenemos una licitación que estamos terminando de resolver, que es la remodelación de las terminales. No existe la transformación de la terminal de Punta del Este sin transformación de la terminal de sin la readecuación de la terminal de Maldonado La. realidad departamental cambió. Acá se trata de bajar la siniestralidad, de hacer un transporte más fluido, con mejores condiciones para los usuarios, dentro de un marco que es mucho más amplio, porque el tema de la movilidad departamental no se reduce solo a la de Punta del Este.

Pero ahora se lleva adelante una campaña de recolección de firmas contra esta medida concreta.

El intendente se ha reunido con sectores empresariales, se ha reunido con los trabajadores. Escuchamos a la sociedad civil, vamos a escuchar también al Municipio de Punta del Este. La amplitud es importante. Fue uno de los temas que fue parte del diálogo interpartidario. Lo que queremos hacer es transformar situaciones y adaptar el departamento a una realidad demográfica que no es la misma de años atrás. Hoy tenemos una población flotante de 250.000 personas todo el año. Hay que dar respuestas. El tema de la movilidad del transporte fue uno de los temas que expuso con fuerza Miguel durante la campaña electoral, fue uno de los temas medulares junto con el tema del fortalecimiento de las políticas sociales y las políticas ambientales, son temas que marcan la gestión.

Estación de trenes de Punta del Este donde hoy funciona la terminal del balneario.

La diligencia y el ferrocarril

Los cambios en la operativa de las terminales son una respuesta al cambio demográfico y geográfico de Maldonado como destino turístico y de residencia, y no es la primera vez que ocurren.

Hace casi un siglo, hubo otro cambio en el transporte interdepartamental, que tuvo que ver con la llegada del ferrocarril desde Montevideo. El 1° de enero de 1930 comenzó a funcionar el tren hacia Punta del Este, y unos años antes había comenzado a llegar a Maldonado.

Una vez en suelo fernandino, los viajeros se trasladan por distintos medios para acercarse a las zonas costeras de un balneario que comenzaba a ser protagonista indiscutido del turismo de la región.

El primer tramo del tren hacia Punta del Este tenía unos cuatro kilómetros de extensión y se costeó con la venta de solares. Cuando llegó el turno de la segunda parte, empezaron también las obras de pavimentación en varias calles de la península.

El historiador Carlos Seijo, autor del libro Maldonado y su región, del Instituto Uruguayo Argentino (IUA), recordó que antes del tren, llegaban hasta la costa de Maldonado barcos que partían de Buenos Aires. Además, desde la capital, arribaban las diligencias, el primer medio de transporte colectivo del departamento.

Cada diligencia trasladaba entre 10 y 16 personas y hacía tres viajes al mes, que insumían más de 24 horas. El recorrido tenía varias estaciones: San Carlos, Maldonado, Portezuelo, Piriápolis, Pan de Azúcar, Solís Grande, Mosquitos y Pando. En esa localidad, los viajeros tomaban el tren que iba a Montevideo, y a la inversa.

Cuando en 1930 el tren comenzó a llegar desde Montevideo, las otras opciones fueron quedando atrás y así sucedió durante más de 50 años, cuando la historia volvió a cambiar y los ómnibus interdepartamentales comenzaron a ganar protagonismo.

En aquellos años no existía una terminal de ómnibus, sino que los coches de la empresa ONDA paraba sobre Avenida Gorlero, en la esquina con la calle 30. En Maldonado, en tanto, los vehículos paraban en los alrededores de la plaza San Fernando.

A fines de los 80, los ómnibus de transporte interdepartamental se volvieron más populares y el tren empezó a perder terreno. Durante el primer gobierno del expresidente Julio Sanguinetti (1985-1990), la Intendencia de Maldonado, encabezada por el dirigente colorado Benito Stern, adquirió a AFE el predio de maniobras de trenes, donde hoy funciona la terminal de ómnibus de Punta del Este.

La terminal se inauguró en plena temporada turística, en febrero de 1991, según consignó el especialista en patrimonio y actual subdirector de Cultura de la Intendencia, Fernando Cairo, en su libro Punta del Este… Más de 100 veranos.

“Los proyectistas fueron los arquitectos H. Cagnoli, L. Livni, C. Pintos, A. Silva Montero y A. Valenti. La empresa constructora fue Norte (que por esta obra obtuvo en 1992 el primer premio del Concurso Obra Realizada, organizado por la Sociedad de Arquitectos del Uruguay”, escribió Cairo.

Por eso años, durante el gobierno departamental de Domingo Bugueño y durante la Presidencia de Luis Alberto Lacalle Herrera, la Intendencia de Maldonado terminó de escriturar a su nombre las instalaciones de AFE, entre las que se incluían los terrenos atravesados por las inutilizadas vías de tren, que años después se convirtieron en lo que hoy se conoce como Bulevar Artigas, contó a El Observador José Rapetti, exdirector de la Asesoría Notarial de la Intendencia.

En Uruguay, en general, los cambios provocan resistencia. Así como ahora se levantan voces en contra de las transformaciones previstas para las terminales de Punta del Este y Maldonado, antes surgieron opiniones críticas al tren y otros se lamentaron cuando dejó de funcionar. También con nostalgia, antiguos veraneantes recuerdan cuando los conductores de la desaparecida Onda iban por la puerta de las casas levantando pasajeros, cuando el balneario era muy distinto a lo que es ahora.

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