El cardenal Daniel Sturla participó este martes de un encuentro de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM) en el que habló sobre la laicidad en Uruguay, recordó su experiencia en el cónclave que eligió a León XIV y contó que quiso que el pontífice visitara el Parlamento durante su viaje al país, pero que la respuesta fue que "el papa no iba a parlamentos".
Sobre la relación entre el Estado y la religión, cuestionó lo que definió como el "pecado laicista uruguayo" —que separó del concepto de la laicidad— y sostuvo que lo laico no debería impedir la expresión religiosa en el espacio público.
La charla tuvo lugar en medio de la incertidumbre sobre la visita de León XIV a Uruguay, prevista para el 6 al 8 de noviembre. Este martes se confirmó que el pontífice tiene un cáncer de pulmón, luego de que fuera operado para extirparle el lóbulo inferior del pulmón derecho. Sturla señaló que la Iglesia uruguaya espera conocer, en los próximos días, si podrá viajar a Sudamérica el próximo mes.
Sturla cuestionó el "pecado laicista uruguayo" y citó una frase de Orsi
El cardenal Daniel Sturla defendió la laicidad como un principio que garantiza la libertad religiosa, pero cuestionó lo que definió como el "pecado laicista uruguayo": la idea de que la religión debe quedar restringida a la conciencia individual, sin presencia en el espacio público.
"Acá, en el Uruguay, monseñor Soler, arzobispo entre 1890 y 1908, decía: 'Qué bueno un caso como el de Estados Unidos, donde el Estado es laico, pero lo religioso está presente en el ámbito público. No se lo niega, no se lo arrincona, no se dice: "Eso es solo para la conciencia individual"', que es el pecado laicista uruguayo, que es distinto de la laicidad. La laicidad es que cada uno pueda expresarse, que todas las religiones sean bienvenidas y que ninguna tenga privilegios", sostuvo durante su participación.
Para Sturla, sin embargo, la laicidad no debería implicar desconocer la tradición cultural del país: "Nosotros no venimos del Islam, ni del zoroastrismo, venimos de una cultura cristiana, no me la podés negar", afirmó.
En ese contexto, hizo referencia al presidente Yamandú Orsi y le atribuyó una reflexión sobre la forma en que Uruguay entiende la laicidad: "El presidente lo dijo la otra vez de un modo muy gráfico: 'A veces nos hemos ido de mambo en esto de la laicidad'", recordó Sturla.
La experiencia del cónclave y la posibilidad frustrada de que el papa visitara el Palacio Legislativo
Sturla describió su participación en el cónclave que eligió a León XIV como "de las experiencias más lindas que he vivido". También la definió como "una experiencia muy hermosa, de mucha fe, de mucho peso". Antes de la elección, los cardenales participaron durante 15 días en las congregaciones generales. El cónclave propiamente dicho duró dos días. Sturla relató que, después del juramento, se pronuncia la expresión extra omnes —"fuera todos"— y se cierran las puertas para que permanezcan dentro únicamente los cardenales electores.
El cardenal contó que sintió "un peso de la historia muy grande" ante la responsabilidad de elegir al sucesor de Pedro. Después de saludar al nuevo pontífice, Sturla aprovechó para recordarle que Uruguay esperaba su visita. "Santo Padre, Uruguay lo espera, recuerde que el papa Francisco no pudo visitar Uruguay y Argentina", le dijo. Según relató, durante la cena posterior, León XIV también recordó a Argentina y Uruguay al saludar a los presentes.
Sturla también relató que quería que el papa visitara el Palacio Legislativo durante su eventual viaje a Uruguay, pero que desde el Vaticano le transmitieron que no estaba previsto. La propuesta, aclaró, no había surgido de él, sino de un grupo de legisladores. El cardenal defendió la importancia de incluir al Parlamento en la agenda porque "es donde se escuchan todas las voces" y agregó que "no hay nada más representativo en el Uruguay que el Parlamento".
En ese contexto, contó que tuvo una discusión con una persona del Vaticano, cuya identidad prefirió no revelar. "Medio me peleé con alguien del Vaticano que no voy a nombrar porque yo quería que el papa fuera al Parlamento", relató. Según explicó, le dijeron que el papa no iba a los parlamentos. Como excepción, le mencionaron una visita a las Cortes en España, pero el criterio que le transmitieron era que no habría nuevas visitas de ese tipo.