El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, celebró la firma definitiva del convenio colectivo entre el sindicato de la construcción (Sunca) y las cámaras empresariales que establece, como factor más novedoso, la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales de forma gradual a cinco años pero sin pérdida salarial. Se trata de un convenio a cinco años.
Pese a destacar que este era "uno de los elementos que componen el programa de gobierno del Frente Amplio", el ministro aseguró en rueda de prensa que esto no quiere decir que sea replicable a los demás sectores.
"Es bueno desde el punto de vista que una rama de las características de la construcción. Es importante, pero no quiere decir que, así como está, sea un modelo que se pueda aplicar. Es algo que nos da impulso para seguir discutiendo y analizando", señaló Castillo.
Consultado sobre el incremento en los costos de producción que pueda traer como consecuencia este acuerdo, el ministro descartó que se traslade a la población.
"Aquí ha quedado perfectamente establecido en la redacción (...) que no será el resto de la sociedad quien estará pagando. (La reducción de la jornada) se enmarca dentro de los lineamientos generales que estableció el gobierno y los mecanismos que se escapan lo asumen las partes", dijo Castillo.
Luego, preguntado sobre el impacto en el valor de las propiedades, el ministro dijo creer que "ha quedado claro" con los argumentos de ambas partes que no se incrementarán como consecuencia de este acuerdo, pero reconoció que será algo a ir viendo.
"He sentido líneas argumentales en las dos direcciones. Unos dicen que sí y otros argumentan que no. Veamos qué es lo que ocurre", dijo sobre el valor de los inmuebles.
La Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (APPCU), por su parte, advirtió que el "mayor costo" del nuevo convenio colectivo recaerá sobre los desarrolladores inmobiliarios.
El presidente de la asociación, Alfredo Kaplan, había dicho en una entrevista con Radio Carve que los promotores tendrían que ver hasta dónde se podrían ajustar los precios.
"Todo aumento de materiales, de mano de obra, repercute en los costos. Hay distintos sectores, hay algunos que pueden trasladar automáticamente los costos a precios, como son las empresas constructoras, pero los desarrolladores tenemos que revaluar el tema y ver hasta dónde el mercado permite ajustar los precios", explicó.