El gobierno uruguayo presentó ante las Naciones Unidas los documentos necesarios para oficializar la extensión de su territorio marítimo de 200 a 350 millas náuticas. Esto tiene efectos sobre la jurisdicción para prospecciones sísmicas, pero no para actividades como la pesca, porque se hacen en superficie.
Pese a que la posición uruguaya es que desde 2016 se había concretado esa extención, ahora presentó la carta con "datos y coordenadas del límite exterior" para terminar de delimitar la plataforma continental uruguaya (que consiste en el lecho y el subsuelo submarino geológico, y puede ir hasta las 350 millas náuticas) de forma clara.
Ahora, con la carta presentada, la Secretaría General de las Naciones Unidas "dará publicidad a la extensión de los derechos de soberanía de Uruguay sobre el lecho y el subsuelo de las áreas submarinas".
La historia de la petición uruguaya para ampliar su plataforma continental se remonta a 2009. Fue entonces que el gobierno uruguayo presentó la solicitud ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental (CLPC) de las Naciones Unidas para extenderse hasta las 350 millas náuticas.
Pero recién en 2011 la comisión designó un grupo de trabajo para estudiar el planteo uruguayo y en 2015 aceptó la petición. Un año después, en 2016, la CLPC emitió una recomendación referida a la extensión de la plataforma continental.
Por ese entonces, el canciller Rodolfo Nin Novoa celebraba la noticia y aseguraba —según consta en una publicación de Cancillería de ese año— que Uruguay se "agrandaba" en 83 mil kilómetros cuadrados.
Es decir, ya daba como un hecho que la extensión se había concretado, una postura que desde entonces mantuvo Uruguay.
La extensión de la plataforma continental otorga al país los derechos exclusivos para una serie de actividades, como la prospección sísmica, que ya se lleva a cabo en el mar territorial uruguayo en algunos bloques.
De hecho, este tema —y que la extensión no estuviera totalmente oficializada— representó un problema para Uruguay, cuando meses atrás un buque noruego hizo tareas de prospección sísmica dentro de las 350 millas náuticas del país sin pedir autorización.
La empresa argumentó que no era necesario pedir autorización porque Uruguay todavía no había ratificado la decisión de Naciones Unidas (esa de 2016 que celebraba Nin Novoa) para extender su plataforma continental. De esta manera, el buque de la empresa Searcher entendió que Uruguay todavía no poseía los derechos sobre los recursos del subsuelo ni jurisdicción para pedir autorización.