El fenómeno de El Niño ya está activo y sus efectos comenzarán a sentirse con mayor intensidad en Uruguay durante los próximos meses, con lluvias por encima de lo normal, principalmente en el norte y noreste del país, según explicó Marcelo Barreiro, docente de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República (Udelar) y experto en Ciencias de la Atmósfera.

Barreiro aseguró este martes en Arriba Gente (Canal 10) que el episodio actual “va a ser inusual”, entre otros factores porque se desarrolla en un contexto de cambio climático y calentamiento de los océanos.

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“Porque se desarrolla en el marco de un cambio climático, con un calentamiento de los océanos de 1 grado a nivel global”, explicó. Ese aumento, “que parece poco, y en realidad no lo es”, se combina con un calentamiento mucho mayor en el océano Pacífico ecuatorial.

Actualmente, esa zona presenta temperaturas cercanas a 3 °C por encima de lo normal, un nivel que en episodios anteriores de El Niño se alcanzaba hacia noviembre o diciembre y que este año ya se registró varias semanas antes.

“Este Niño, ahora, está con 3 grado por encima de lo normal. Lo que lo eleva a una categoría de muy fuerte. Por eso se habla de Super Niño”, afirmó Barreiro.

Y el calentamiento todavía no habría llegado a su máximo. “El Niño se seguirá calentando hasta noviembre o diciembre. Todavía quedan dos meses más para que se siga calentando”, agregó.

Más lluvias en Uruguay, pero no en todo el país

Barreiro explicó que el calentamiento del Pacífico hace que la atmósfera “responda”, “cambiando los vientos en todo el mundo”, y eso tiene consecuencias directas sobre Uruguay. “En Uruguay trae un aumento de lluvias, en especial al norte del río Negro”, señaló.

Según el especialista, los efectos no se distribuirán de la misma manera sobre todo el territorio. Las mayores anomalías de precipitaciones se esperan “en el norte y noreste del país, no en todo el país”.

“Un Niño estándar, moderado, durante la primavera hace llover más en todo el país. El Niño fuerte genera más lluvias en el norte y noreste, y menos lluvias en el suroeste”, explicó.

El experto señaló que estos fenómenos “duran un año, de julio a julio” y anticipó que sus efectos podrían extenderse durante buena parte de 2027. “Desde esta primavera y hasta el otoño del año que viene hay grandes posibilidad de que las temperaturas sean más bajas de lo esperado, y que las lluvias, hasta junio del año que viene sean mayores”, afirmó.

Más episodios de lluvias extremas

El impacto de un El Niño fuerte no se limita al volumen total de precipitaciones, sino que también puede modificar la forma en que llueve.

Con un Niño fuerte “cambia la cantidad de lluvia y cómo llueve”, explicó Barreiro. “El Niño genera extremos diarios de lluvia más frecuentes. Y con el cambio climático por detrás, la atmósfera tiene más vapor de agua, combustible para las tormentas”, agregó.

Consultado sobre si el actual episodio podría convertirse en el peor registrado, Barreiro sostuvo que existen “grandes probabilidades”, aunque advirtió que El Niño no es el único factor que determina las condiciones meteorológicas.

“El Niño no actúa solo, lo que haga el Niño va a estar afectado por otros modos de variabilidad, que no son previsibles con tanta antelación como con el Niño. Hay grandes probabilidades porque es un niño fuerte, entonces es probable que sus efectos realmente se sientan, pero también es posible que en algunos meses particulares su efecto sea modulado por esos otros modos de variabilidad que ocurren”, concluyó.

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