Según recuerda, todo comenzó durante los paseos que realizaba en un barco de Prefectura de la zona en Semana Santa sobre el río Uruguay.
"Me volvía loco poder navegar. Pasar por abajo del puente en un barco era todo para mí", recordó en diálogo con este medio.
Después, esa conexión que comenzó a forjar con el agua creció gracias a un amigo del liceo, quien lo invitó a conocer las clases de optimist. Desde entonces, la navegación pasó a ocupar un lugar central en su vida.
"La navegación fue como una terapia. En tierra no lograba estar quieto, pero en el río podía estar sentado y tranquilo en un barquito navegando", contó.
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Navegó en barcos pequeños y grandes e incluso compitió en regatas, pero hasta hace poco su profesión, su día a día, estaba lejos de los confines del mar y cerca de las profundidades de los sistemas operativos.
Ingeniero en Sistemas de profesión, Coccaro trabajó como informático, estuvo asociado al aeropuerto durante más de 10 años y formó parte de una empresa dedicada al servicio de telecomunicaciones. Nunca, hasta el 2023, trabajó con nada que tuviera que ver con su verdadera pasión. Sin embargo, ese año su vida cambió.
El viaje que lo cambió todo
"En 2023 me fui a Brasil a visitar y pasar el verano con un amigo de la adolescencia en Porto Seguro. Él tiene una empresa de lanchas de paseo, una de las más grandes de la zona", comentó.
Ese mismo amigo fue quien le cambió la vida tras ofrecerle trabajar con él. Y así, lo que iba a ser una estadía temporal terminó convirtiéndose en un nuevo proyecto de vida.
"Ahí saqué mi habilitación en la Marina de Brasil, comencé a estudiar navegación y me quedé trabajando. Hace ya tres años que estoy acá", rememoró.
Pese a que "nunca" estudió ni hizo nada vinculado con la mecánica de los barcos, comenzó a trabajar con ello. "Aprendí con los mecánicos de allá y ahora me defiendo bastante", explicó.
"En su momento lo veía como lejano esto. La mecánica me parecía un mundo imposible. Ahora, con los maestros que tengo, he aprendido bastante", añadió.
Durante ese tiempo vivió experiencias poco habituales, como acompañar al piloto británico Lewis Hamilton durante una jornada de navegación en Trancoso o participar en expediciones con equipos de National Geographic.
¿Por qué lo hizo? ¿Por qué dio ese salto? Para cumplir un sueño que tenía desde niño y , sobre todo, para cumplir el objetivo que se puso cuando era un adolescente: "Cruzar el Atlántico".
"Desde que llegué a Brasil, vi que era posible y entonces decidí aprender navegación y ahora, para mejorar, conecté con un francés que salió hace un año de Grecia y que estaba yendo a Uruguay. Él estaba viajando en su velero y ahí le pregunté si podía ir con él y me sumé a este viaje con otro compañero", contó.
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Así, un 29 de mayo, desde Angra dos Reis, comenzó el viaje que lo está llevando a recorrer cientos de kilómetros por la costa brasileña rumbo a Uruguay para volver a encontrarse con su familia.
La idea inicial era completar el trayecto hacia el país en entre cinco y siete días, pero las condiciones meteorológicas cambiaron los planes.
La falta de viento los obligó a realizar varias escalas y a modificar la ruta. Actualmente, ya llevan más de dos semanas de navegación y estiman que todavía restan varios días para completar el recorrido.
Pese a esto, Guillermo se mantiene positivo y señaló con El Observador lo importante de este viaje para él y lo "mágico" de ahora poder conectar su "necesidad de viajar" con sus "ganas de navegar".
"Es mi travesía más larga hasta ahora", contó y aseguró que ahora su objetivo más cercano es recorrer "todo el litoral brasileño" en 2027.
La vida a bordo y las escalas
La rutina en alta mar combina tareas de vigilancia, estudio, lectura y mantenimiento del barco, según comentó. Durante la noche, los tripulantes realizan guardias rotativas de dos horas para controlar el rumbo y evitar colisiones con cargueros que navegan cerca de la costa brasileña.
Las comodidades son limitadas. El agua dulce se administra cuidadosamente; las duchas suelen realizarse con agua de mar y la cocina requiere adaptarse al constante movimiento de la embarcación.
En cuanto al día a día, por fuera de las tareas referentes a la dinámica del barco, la vida suele ser pacífica. "Cada quien va en su propio viaje estudiando, leyendo, escuchando música o simplemente contemplando el paisaje", mencionó.
Por fuera de los largos trayectos en el agua, este tipo de travesías implican también tocar tierra. Cada parada significa reabastecer agua dulce, combustible y alimentos, además de analizar los pronósticos meteorológicos.
"Todos los días estamos estudiando el tiempo para ver qué pasa con las bajas presiones y cuándo conviene salir", explicó.
Sin embargo, para él, los desafíos quedan en segundo plano frente a la experiencia de navegar lejos de tierra. "A mí me encanta mirar a los 360 grados y no ver tierra. Me da una sensación de paz. El mar es muy grande y asusta, pero realmente lo disfruto mucho", afirmó.
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Para él, la experiencia se vuelve aún más especial durante la noche. "Ver las estrellas es casi como un viaje de ayahuasca. Es muy lindo", describió.
En cuanto al viaje, asegura, lo mejor que se lleva es toda la "experiencia" que ha adquirido sobre "navegar, estar lejos de la costa, de tener un barco, de saber qué hacer y qué no hacer".
"Me da más seguridad sobre todo lo que he aprendido y me da más confianza en lo que está por venir", añadió.
El gran objetivo: cruzar el Atlántico
Aunque esta travesía representa un desafío importante para él, el verdadero sueño está más adelante.
Su plan es continuar acumulando experiencia durante los próximos años, navegar por todo el litoral brasileño y preparar su propio velero para intentar cruzar el océano Atlántico en 2028.
Para concretarlo, deberá completar nuevas certificaciones, equipar la embarcación con sistemas de seguridad y comunicaciones satelitales, además de profundizar sus conocimientos de navegación oceánica.
Actualmente estudia para obtener la habilitación de capitán otorgada por la Marina de Brasil, una licencia que le permitirá realizar navegación de altura y planificar travesías internacionales. "Estoy en camino a eso", resumió.